Editorial: Salida del juez Kennedy rompe el equilibrio

Es lamentable que otra vez salga el falso argumento de que los conservadores son los únicos que se apegan a la letra de la Constitución.
Editorial: Salida del juez Kennedy rompe el equilibrio
Juez Kennedy, 81 años de edad.
Foto: Chip Somodevilla/Getty Images

Los presidentes pasan, los jueces quedan. La designación de un segundo integrante para la Corte Suprema le puede permitir al presidente Donald Trump dejar un legado conservador que por décadas pueda regir el estilo de vida de los estadounidenses.

Lo más temido está ocurriendo. El anuncio de la partida del juez Anthony Kennedy del Alto Tribunal abre la puerta para una transformación significativa del panel. La ampliación de la mayoría conservadora puede revertir importantes decisiones que se han establecido como ley por largo tiempo.

Kennedy es un juez conservador designado por el expresidente Ronald Reagan. Votó consistentemente en favor de diluir la Ley de Derechos del Votante de 1965, por defender las armas de fuego y respaldar el fallo que permitió la entrada masiva de dinero al proceso político.

La sorpresa fue cuando se convirtió en el quinto voto decisivo en defender el fallo Roe v Wade que legalizó el aborto, y estuvo a favor de los derechos de los gays, de extender las protecciones legales a los detenidos en Guantánamo y de bloquear que se rece en las escuelas.

Esto convirtió a Kennedy en un voto pendular. En el más importante de los nueve jueces. La atención general suele estar pendiente de este magistrado ya que su voto en los temas suele dar la mayoría 5-4, dependiendo el caso.

El reemplazo de Kennedy por un juez conservador como los integrantes de las listas de candidatos presentadas al Presidente Trump por los centros de estudios conservadores romperá el equilibrio actual. En este caso habrá una sólida mayoría conservadora.

Lo ideal sería que se nombrará un juez conservador al estilo de Kennedy. Pero no será así. Ser conservador en la era de Trump es muy distinto a la era de Reagan. El Presidente hoy se quiere congraciar con la base evangelista que lo respalda. Su agenda es prohibir el aborto y el matrimonio gay e imponer valores religiosos bajo el argumento de la “libertad religiosa”.

Es lamentable que otra vez salga el falso argumento de que los conservadores son los únicos que se apegan a la letra de la Constitución.

En realidad, la manipulan para su propia agenda recurriendo a interpretaciones tendenciosas de ideas de hace más de dos siglos. La Constitución es un documento vivo que en su sabiduría se adapta a los tiempos y las libertades del individuo que van más allá que llevar armas de fuego.

Este es el resultado de la elección de 2018. De poco sirve rasgarse las vestiduras cuando no se votó por la opción demócrata en el comicio. Se puede argumentar que Hillary Clinton no era la candidata ideal como también que Trump advirtió con claridad lo que iba hacer. Y lo está haciendo.