Francia, campeón de un Mundial aguado

Desde Moscú, una reflexión en caliente sobre el nuevo campeón del mundo
Francia, campeón de un Mundial aguado
Raphael Varane con la Copa del Mundo.
Foto: Matthias Hangst / Getty Images

Escribo estas líneas desde la zona mixta del estadio Luzhniki de Moscú, mientras espero a que salgan los jugadores –ganadores y perdedores– de esta final entre Francia y Croacia en que ganó el más eficaz, pero no el que más propuso. A pocos metros de aquí, en la sala de prensa, Pogba, Mbappé y compañía están empapando a Didier Deschamps con agua mientras cantan y bailan encima de la mesa donde el técnico galo se disponía a responder las preguntas de los periodistas. Francia celebra como se debe celebrar una Copa del Mundo, el trofeo más importante y difícil de conseguir del mundo del deporte. Por algo sólo ocho países tienen el derecho a llevar una estrella sobre el escudo de su camiseta. Francia ya tiene dos. Ganó la primera en su propia casa en 1998, quizá sin merecerla, aunque sí debió llevarse la de Alemania 2006 que perdió ante Italia. ¿Pero ha sido justo su triunfo en este Mundial 2018 que tan impecablemente ha organizado Rusia?

Sin hacer un juego brillante, los franceses han ejecutado a la perfección su plan: sacrificio de todos en defensa, empezando por su estrella Antoine Griezmann; balones largos al espacio para el rapidísimo Mbappé y paciencia para esperar los errores del rival, sobre todo a balón parado. Así superaron la fase de grupos, sin grandes partidos ante Australia, Dinamarca y Perú. Pescaron en el río revuelto que era Argentina en octavos. Aprovecharon la ausencia de Cavani para superar a Uruguay en cuartos. Maniataron a la brillante Bélgica en la semifinal. Y se encontraron con todo de cara, incluso las decisiones arbitrales, en una final en que Croacia pagó llegar con 90 minutos más en sus piernas. Aún así, los croatas tuvieron el balón el 66% del tiempo. Desde octavos, sólo a Uruguay le ganaron la posesión.

Francia hizo su juego y se lleva una Copa que los grandes favoritos parecieron no querer ganar. Un campeón sin brillo, pero con un equipo joven que seguirá siendo candidato en los próximos años. Esperemos que su estilo de juego no marque tendencia en el fútbol mundial.