Giuliani presenta a Mueller una “contraoferta” sobre posible entrevista con Trump

El Fiscal Especial podría emitir una citación judicial para obligar al presidente a contestar preguntas sobre la trama rusa
Giuliani presenta a Mueller una “contraoferta” sobre posible entrevista con Trump
Robert Mueller, Donald Trump y Rudy Giuliani.
Foto: Getty Images

WASHINGTON — El equipo legal del presidente Donald Trump presentó este miércoles una “contraoferta” al fiscal especial, Robert Mueller, que investiga la injerencia de Rusia en las elecciones de 2016 y quiere entrevistar al mandatario, pero éste quiere limitar los términos de una posible entrevista.

Mueller investiga desde mayo de 2017 la inferencia rusa en los comicios generales de 2016 que dieron la victoria a Trump sobre su rival demócrata, Hillary Clinton, y la posible colusión de la campaña presidencial republicana con el gobierno de Moscú.

Trump desde siempre ha dicho que la investigación de la trama rusa es una “cacería de brujas” y ha presionado para que Mueller la termine pronto.

Mueller insiste en una entrevista con Trump para que se someta a un interrogatorio, pero los abogados personales del mandatario han respondido con numerosas condiciones.

En el marco del vaivén de esas negociaciones, el exalcalde de Nueva York, Rudy Giuliani, que encabeza el equipo legal, dijo hoy que el equipo ha enviado una carta a Mueller y le ha dado tiempo para que la evalúe y resuelva la situación lo más pronto posible.

“No queremos toparnos con las elecciones de noviembre… esto debe resolverse para el 1 de septiembre”, dijo Giuliani sobre la nueva oferta, durante un programa radio de otro miembro del equipo legal, Jay Sekulow.

Giuliani dejó en claro que le comunicaron al equipo de Mueller el mensaje que repiten desde hace meses: “es hora de que la Oficina del Fiscal Especial termine su investigación sin más demora”.

Sekulow confirmó el envío de la carta pero, al igual que Giuliani, no quiso precisar su contenido.

Así, se mantiene el velo de misterio sobre Trump aceptará o no una entrevista con Mueller, y cuáles serían los términos de ese encuentro. Pero es, según observadores, una estrategia legal arriesgada porque Mueller podría interpretarla como  una “tomadura de pelo” y una negociación de mala fe.

Si Mueller cumple su amenaza de principios de año de emitir una citación judicial para lograr una entrevista con Trump, es casi seguro que su equipo legal la impugne en las cortes y el caso termine ante el Tribunal Supremo.

Giuliani dijo recientemente a la cadena CNN que Trump accedería a una entrevista pero solo si el equipo de Mueller no le tiende “trampas de perjurio”, particularmente preguntas relacionadas con el exasesor de Seguridad Nacional, Mike Flynn, o su despido del exdirector de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), James Comey, el año pasado.

Tampoco se sabe si Trump aceptará contestar preguntas sobre si hubo colusión de su campaña presidencial con Moscú o, posteriormente, obstrucción de la justicia. Si acepta, el equipo legal de Trump no puede permitirse un paso en falso y que el mandatario cometa perjurio bajo juramento, según expertos.

Trump insiste en que no hubo “colusión” y ha intentado desviar la atención hacia presuntas irregularidades de la campaña de Clinton, pero sus ataques en Twitter contra Mueller y su investigación sólo han aumentado las sospechas y quejas de los demócratas de que posiblemente oculta algo.

El mandatario admitió el domingo pasado que su hijo mayor, Donald Jr., participó en una reunión secreta en la Torre Trump, en junio de 2016, con fuentes allegadas al Kremlin que presuntamente le habían prometido información para herir la candidatura de Clinton.  En la reunión también estuvieron presentes el yerno y asesor de Trump, Jared Kushner, y el entonces gerente de la campaña presidencial, Paul Manafort.

Aunque Trump sostiene que buscar información dañina sobre rivales es “totalmente legal” y es una práctica común en el mundo de la política, en realidad las leyes de EEUU prohíben que una campaña acepte ayuda de un individuo o gobierno extranjero, precisamente para evitar influencias indebidas en el proceso electoral.

Mientras, el gobierno del presidente ruso, Vladimir Putin, ha negado interferencia en las elecciones generales de 2016, pese a que los servicios de inteligencia reiteraron la semana pasada que Rusia no solo intervino hace dos años sino que ahora intenta hacerlo de nuevo para los comicios de noviembre próximo y los de 2020.

Desde que Mueller fue designado como fiscal especial el 17 de mayo de 2017, su investigación ha logrado la presentación de cargos contra una veintena de individuos y entidades de Rusia por el “hackeo” de correos electrónicos del Comité Nacional Demócrata (DNC) y la campaña de Clinton, además de cargos criminales contra exmiembros de la campaña presidencial de Trump.

Manafort afronta desde la semana pasada un juicio en Alexandria ( Virginia) por 18 cargos relacionados con fraude bancario y evasión de impuestos, y tendrá otro en septiembre próximo relacionado con su labor como cabildero de un gobierno extranjero.

Aunque ambos casos no están relacionados con la trama rusa, Manafort es el primer funcionario de alto rango de la campaña presidencial en ser sometido a juicio por el equipo de Mueller.

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