Misterio rodea crimen de adolescente ecuatoriano a 4 meses de ocurrido


NUEVA YORK- Para Edgar Peralta y Rosa Jaramillo, el inicio del año escolar fue muy duro porque en lugar de llevar a sus dos hijos a la escuela como lo hicieron por los últimos años, esta vez, sólo llevaron uno. Andy, el mayor que estaba próximo a cumplir 17 años, murió cruelmente asesinado el pasado 24 de abril.

Edgar Peralta y Rosa Jaramillo, los padres de Andy, en su domicilio en Queens. DAVID RAMÍREZ

“Cuando alistábamos a Willy para la escuela, sentimos un dolor inmenso por la ausencia de Andy”, dijo entre lágrimas Rosa, de 49 años, la madre del adolescente cuyo cuerpo, con visibles signos de tortura, fue encontrado en un paraje lodoso y en medio de matorrales, en el parque Kissena, de Queens, por un corredor,

La pareja, originaria del cantón Naranjal, provincia del Guayas, en la zona costera de Ecuador, se estableció en el vecindario de Corona, Queens, desde que llegaron a Estados Unidos hace una década.

No buscamos venganza

En entrevista con El Diario, dijeron que no buscan ninguna venganza, sólo justicia para su hijo y que no quede en la impunidad el crimen.

“La recompensa por cualquier información que lleve al arresto de los responsables del asesinato ahora es de $10,000. Tenemos la esperanza que esto ayude a encontrar pistas para esclarecer el caso”, declaró Edgar, el padre de 47 años.

Edgar reveló que la Ciudad había contribuido a incrementar el monto de la recompensa y que: “agradecía profundamente la gestión de las autoridades”. Inicialmente sólo se ofrecía $2,500.

Entre tanto, ambos se mostraron frustrados por la falta de resultados en la investigación.

“Han pasado más de cuatro meses y la Policía no ha hecho ningún arresto. Ni siquiera nos llaman; somos gente humilde pero humanos como los demás, no nos discriminen”, clamaron al unísono los atribulados padres.

La oficina forense determinó que Andy murió por estrangulamiento y además tenía, quemaduras de cigarrillo en los brazos y golpes en la cabeza.

Piden intervención de funcionarios electos

Así mismo Los padres apelaron a que los funcionarios electos del área pongan manos en el asunto exigiendo resultados en la investigación.

“Como residentes de Corona, hemos tocado las puertas del senador Estatal José Peralta y las del concejal Francisco Moya. Queremos que como nuestros representantes, ayuden a que se haga justicia”, dijo Edgar, y agregó que el senador de origen dominicano envió una carta al Departamento de Policía (NYPD) exigiendo celeridad en las investigaciones.

Entre tanto, desde la oficina del concejal Moya se emitió un comunicado de respaldo a la familia Peralta-Jaramillo.

“Lo que le pasó a Andy Peralta es una tragedia inimaginable. Confío en que el Departamento de Policía de Nueva York investigará activamente hasta descubrir quiénes cometieron este horrible acto contra este adolescente”. dijo el concejal Moya que representa al Distrito 21 de Queens es de ascendencia ecuatoriana.

Andy cursaba el grado 11 en la Newtown High School en Queens. Los padres confesaron ahora que antes que ocurriera la tragedia, siempre conversaban sobre que este año se graduaría.

“Soñábamos en que sería un profesional y que llegaría muy lejos. Ahora está muerto y nadie nos da respuestas”, concluyó entre sollozos la madre.

De manera extraoficial se manejó la hipótesis de que Andy habría sido víctima de las pandillas que operan supuestamente en las inmediaciones de la referida escuela secundaria.

A un requerimiento de El Diario sobre el estado de la investigación, el NYPD respondió de manera escueta en un comunicado: “La investigación continúa activa. No hay arrestos”.

Me siento amenazado

El padre recordó el día que velaron a Andy. Fue en una iglesia evangelista.

“Rosa y yo estábamos muy nerviosos, no podía pensar, no me sentía yo mismo. Pero ahora, recuerdo que había muchachos que nos miraban. Hablaban por teléfono, cuando los veía, ellos desviaban la mirada. Tengo temor, pero no me voy a detener hasta que se haga justicia”.

El padre reconoce que quienes le arrebataron la vida a su hijo andan cerca y se siente amenazado.

“Le he dicho que no haga nada. Que le deje todo a Dios y que la justicia haga su trabajo. No quiero que le pase nada. Nos queda un niño por mantener”, dijo entre tanto Rosa.