El príncipe saudí le dijo a Trump que periodista asesinado era un “islamista peligroso”

La conversación se produjo vía telefónica antes de que ese país admitiera el homicidio

Activistas han protestado frente a la Embajada de Arabia Saudita en Washington
Activistas han protestado frente a la Embajada de Arabia Saudita en Washington
Foto: JIM WATSON/AFP/Getty Images

Días después de la desaparición de Jamal Khashoggi, el príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohamed bin Salman, le dijo al mandatario estadounidense Donald Trump que el periodista era un “islamista peligroso”. 

En la llamada entre Trump y el príncipe también participaron su yerno Jared Kushner y el asesor de seguridad nacional de EEUU, John Bolton, informó ayer The Washington Post, diario donde escribía el periodista asesinado.

De acuerdo con el matutino, que cita fuentes conocedoras de la llamada, ésta ocurrió después de la desaparición del periodista el 2 de octubre y antes de que Arabia Saudita reconociese su asesinato el día 20 del mes pasado.

En la conversación, el príncipe heredero trató de justificar a sus interlocutores que Khashoggi (60) pertenecía a los “Hermanos Musulmanes” y urgió a Kushner y a Bolton a que Washington mantuviese su fuerte alianza con su país.

Un funcionario saudí negó al diario que el príncipe saudí hiciese estos comentarios.

La familia del periodista afirmó en un comunicado: “Jamal Khashoggi no pertenecía a los “Hermanos Musulmanes”. Él negó estas acusaciones repetidamente a lo largo de los últimos años”.

“Jamal Khashoggi no era de ninguna manera una persona peligrosa. Afirmar lo contrario sería ridículo”, añadió la declaración.

Khashoggi, quien estaba afincado en Washington y trabajaba para ese diario, desapareció el pasado 2 de octubre en el consulado de su país en Estambul, cuando iba a recoger unos documentos para poder casarse con su prometida turca.

En principio Arabia Saudita dijo que Khashoggi había salido por su propio pie del consulado, pero con el paso de los días, la presión internacional y las pruebas en manos de Turquía, el reino admitió que el periodista había muerto en sus dependencias.

Aunque esa primera versión alegaba que Khashoggi murió en una pelea, Riad después reconoció que había sido un asesinato premeditado.

En el consulado, a Khashoggi le esperaban una quincena de agentes saudíes que habían llegado a Estambul la noche anterior, entre ellos cuatro miembros del esquema de seguridad del príncipe saudí, quien hasta la fecha niega cualquier tipo de participación en el crimen.