Los deseos de una tepesiana

Los deseos de una tepesiana
Perla Canales de Honduras, vive en Staten Island desde el 1993 y tiene TPS.
Foto: Mariela Lombard / El Diario NY

Este año, lo único que quiero para la Navidad es poder permanecer en mi hogar en los EEUU, y poder seguir ayudando a mi familia. ¿Mi resolución para el nuevo año? Luchar para que el Congreso apruebe una reforma migratoria integral en sus primeros 100 días en el cargo.

Para cientos de miles de personas con Estatus de Protección Temporal, los llamados tepesianos como yo, los próximos días festivos podrían ser los últimos que pasemos con nuestras familias en los Estados Unidos.

Hasta ahora, el TPS me ha permitido vivir y trabajar legalmente en este país, porque las condiciones en mi Honduras natal han impedido vivir allí con seguridad. He construido una buena vida para mí y mi familia en Staten Island, con un buen trabajo como limpiadora en un centro comercial. Aunque aún no es Navidad, recientemente envié a mis nietos en Honduras juguetes, ropa nueva y cosas que necesitan. Me enviaron videos para agradecerme, y me hizo muy feliz.

Pero, en el último año, la Casa Blanca canceló el TPS para más de 300,000 inmigrantes de 10 países donde las condiciones generalmente son peligrosas e inestables. La administración también está presionando para deportar a cientos de miles más. Los llamados soñadores, “dreamers”, durante los últimos cinco años han podido vivir, estudiar y trabajar legalmente aquí, estableciendo sus vidas y sus familias, sembrando raíces en el único país que la mayoría ha conocido.

No sé qué haría si me obligaran a regresar a Honduras. Los funcionarios de inmigración dicen que las condiciones han mejorado en Honduras y en otros países que recibieron TPS. Pero todos los días hablo con mi hija Erica en Puerto Cortés, en Honduras, y ella me dice lo peligroso que es, con pandillas y disturbios políticos.

Mientras he vivido aquí, he podido ayudarla a ella, a mi hijo, a mi madre y a mi hermano allá en Honduras. Esto sería casi imposible sin el buen salario y los beneficios que gano aquí. Y sé que otros como yo se sienten igual. Estamos asustados. Muchos quieren mantenerse fuera de la mirada del pública, viviendo de día a día sin hacer planes para lo impensable. No yo.

Como miembro de un sindicato, sé que organizar, declarar y lograr que los legisladores actúen puede marcar la diferencia. Esta es la razón por la cual durante el año pasado estuve hablando sobre mi situación y la situación de todos los tepeasianos y soñadores, en eventos públicos y directamente ante los legisladores. También me he unido a una coalición de inmigrantes de todo el país que han estado luchando para lograr un cambio.

En la temporada de elecciones, fuimos a tocar puertas para instar a los votantes a que eligieran candidatos que protegerían a las comunidades inmigrantes. Varias veces me reuní con el representante Dan Donovan, quien representó a mi vecindario en Staten Island. Pero cuando vi que él no apoyaría una legislación que realmente nos ayudaría, me ofrecí de voluntaria para que su oponente, Max Rose, fuera elegido. Rose ganó, y ahora se dirige al Congreso, con un grupo de demócratas que se oponen a políticas de deportación crueles como la que nos afecta a mí y a mi familia.

Ahora esperamos ver al nuevo Congreso, liderado por los demócratas, defender a nuestras comunidades. La legislación que nos permitiría permanecer aquí legalmente como lo hemos hecho hasta ahora, es la mejor solución a largo plazo para nuestro grave problema. Por eso, unas semanas después de las elecciones de este año, viajé desde mi hogar en Staten Island a Washington, DC, con un grupo de otros inmigrantes como yo para pedirles a los miembros del Congreso que actúen para que podamos permanecer en los Estados Unidos y continuar las vidas que hemos sentado.

Le envié fotos a mi hija Erica de mi viaje a DC y del panel donde presté declaraciones frente a un grupo de legisladores sobre la situación de los tepeasianos y los soñadores. Ella lo publicó en sus redes sociales, como siempre lo hace, diciendo lo orgullosa que está de lo que hago para defender los derechos de los inmigrantes como yo.

Cuando pienso en ella, en mis nietos y en el resto de nuestra familia en Honduras y aquí en los Estados Unidos, me da la fuerza para seguir hablando con aquellos en el Congreso que pueden ayudarnos. Una vez que entienden quiénes somos, la mayoría de las personas en los Estados Unidos dicen que creen que se nos debe permitir quedarnos. Es hora de que los legisladores en Washington apoyen esta opinión.

-Perla Canales es miembro del sindicato 32BJ