Desamparados reciben abrigos en Navidad y exigen soluciones

Agradecieron el gesto de la organización New York Cares, pero denuncian abandono de las autoridades

Desamparados reciben abrigos en Navidad y exigen soluciones
El cubano Román Valdés y Jerrelle Pérez, ambos desamparados, recibieron abrigos de Navidad,
Foto: Edwin Martinez / El Diario

A Román Valdés la Noche Buena del 24 de diciembre solo le sirvió para recordarle lo duro y triste que es no tener un hogar y estar solo en medio del frío en la Gran Manzana. El cubano de 64 años, quien lleva tres viviendo en la calle y dos tratando sin éxito de que algún casero “se apiade” de él y le acepte los cupones de vivienda que la Ciudad le dio, confiesa con tristeza que se pasó la noche de aquí para allá en el tren J con otro amigo desamparado. No había motivos para celebrar, pero al menos los vagones del metro le disiparon el frío.

Y en un gesto que recibió como un buen regalo de Navidad, el habanero fue uno de los 300 desamparados que este martes hizo una larguísima fila para recibir uno de los abrigos que New York Cares entregó a habitantes de la calle y de algunos refugios, no solo para protegerlos de las bajas temperaturas sino para darles un poco de esperanza, como asegura Gary Bagley, director de esa organización, que lleva 30 años con esa iniciativa.

“Me siento bien que esta gente nos dé estos abrigos y café, pero siento que la Ciudad nos está dejando abandonados, porque por ejemplo yo tengo mis vouchers de vivienda y la Ciudad no hace nada para garantizar que me los acepten. Al final son puro adorno, mientras yo, que estoy viejo, enfermo y sin trabajo, no tengo más opción que dormir en la calle o en los trenes, porque los shelters son un peligro”, asegura el cubano, quien fue uno de los llamados marielitos que llegó el 1980 a Estados Unidos desde Cuba.

Y con apenas 29 años, pero también convertido en “homeless”, Jerrelle Pérez, agradeció el buen abrigo que recibió, pero exigió soluciones al problema del desamparo o al menos a las condiciones de los refugios que hay en Nueva York.

“Gracias a Dios que nos dieron este jaquecito, porque yo ya tengo bronquitis porque no tenía nada que ponerme sino este suéter, pero creo la Ciudad nos está dejando solos porque el proceso de elegir a quien le dan apartamento y a quien no, no es justo”, dijo el joven, quien aseguró ser mecánico de aviones, pero haber tomado malas decisiones y haber caído en las drogas y el alcohol.

“Además en los shelters hay mucho crimen, muchos robos, muchas drogas y es un peligro estar ahí, pero si la Ciudad nos ayudara creo que el proceso de pasar por los dolores de la vida nos ayudaría a salir adelante, pero si no, no es posible salir adelante”, dijo.

Aseguran buscan soluciones

Ante los cuestionamientos de los desamparados, un problema que ya cuenta con 62,000 personas viviendo en refugios y un número indeterminado en las calles, la Administración De Blasio aseguró estar trabajando fuerte para resolverlo.

“El alcalde De Blasio ha presentado el plan para personas sin hogar más completo que cualquier otro alcalde antes que él. Nuestro plan ha ayudado a casi 2,000 personas a ingresar en viviendas permanentes, a 100,000 personas a abandonar o evitar los refugios para personas sin vivienda, y estamos abriendo 90 nuevos refugios más seguros y mejores para ayudar a los neoyorquinos necesitados a recuperarse”, aseguró José Bayona, vocero del Alcalde.

El cubano Román Valdés asegura que desde el 2016 tiene cupones de vivienda que nadie le acepta

Gary Bagley, de la organización New York Cares hizo un llamado a los neoyorquinos para que se sumen a su campaña de donación de abrigos, a fin de entregar más prendas el próximo 31 de diciembre.

“Una de las razones por las que pasamos un día como la Navidad aquí es tratar de recordar la importancia de pensar en los que no tienen, justo cuando muchos están con sus familias y han recibido regalos. Tenemos que ayudar a los menos favorecidos”, comentó Bagley, mientras que Jerrell y Román coincidieron en que su deseo para la próxima Navidad es poder festejar en un techo propio y no andando sin rumbo en los trenes.

“Al menos nos tenemos el uno al otro para compartir nuestras tristezas”, dijo el cubano, agradeciendo a su joven amigo.

New York Cares entregó 300 abrigos a habitantes de la calle

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