El contradictorio adiós de Vicentillo Zambada a “El Chapo” Guzmán en juicio en Nueva York

¿El hijo de Ismael “El Mayo” Zambada hundió o no a su presunto exsocio en el cartel de Sinaloa?
El contradictorio adiós de Vicentillo Zambada a “El Chapo” Guzmán en juicio en Nueva York
Vicente Zambada, otro hijo de "El Mayo", está preso en Chicago.
Foto: Archivo / PGR

“Es un traficante real que trabajaba con droga, un líder del cartel como mi papá”, habría contestado Vicentillo Zambada, hijo de Ismael “El Mayo” Zamabada la semana pasada a una de las fiscales en el caso contra Joaquín “El Chapo” Guzmán, Amanda Liskamm, cuando se le cuestionó si lo que se había creado alrededor de El Chapo sobre su implicación en el crimen organizado era un mito.

“Mi compadre El Chapo no es mi enemigo”, fue otra de las respuestas de Vicentillo esta vez al abogado Eduardo Balarezo.

“El sabía que testificaría, porque me declaré culpable cuando él estaba libre, con mi padre, y me comprometí a cooperar con la Fiscalía”, sostuvo en lo que sonó a una especie de justificación. “No veo el futuro y no sabía que mi compadre El Chapo estaría aquí. No es mi enemigo”, insistió.

El testimonio del mexicano ha sido tal vez uno de los más contradictorios que han trascendido en la Corte Federal del Distrito Este de Brooklyn, en Nueva York. Por un lado, se percibieron las muestras de vaga camaradería entre ambos, y al mismo tiempo, el mal sabor de la traición.

Sin embargo, las declaraciones del testigo boicotearon hasta cierto punto la principal estrategia de la defensa: poner en duda el liderazgo de “El Chapo” en el cartel de Sinaloa, y más bien atribuirle el control principal a Vincentillo y, sobre todo, a su padre “El Mayo”.

Vicentillo Zambada, testigo estrella que se supone hundiría a su exsocio, provocó más debate público por su actitud comedida y sonriente hacia El Chapo que por lo que dijo.

Desde que entró el miércoles pasado por primera vez a la sala del juez Brian Cogan saludó sonriente a Guzmán desde el estrado, gesto al que el acusado correspondió.

Antes de salir de sala, repitió el “modus operandi”, pero de manera más discreta.

Vicentillo se despidió con un cabeceo, al que de nuevo, El Chapo no ignoró, de acuerdo con varios reportes.

Otros indican que Vicentillo levantó la mano como señal de despedida, mientras “El Chapo” asentó con la cabeza, aunque sin sonreír.

El testigo, detenido en 2009, se declaró culpable de dos delitos de conspiración e importación y distribución de miles de kilos de cocaína en Estados Unidos y se enfrenta a una condena de 10 años a cadena perpetua en Chicago.

Fue el propio “Chapo”, quien en el 2009, le pasó contactos en la Agencia Federal Antidrogas (DEA) para que se entregara a las autoridades, según relató el hoy colaborador del Gobierno.