Una pelea familiar lo pone en manos de ICE
Una familia en Queens atraviesa por días de zozobra tras el arresto de uno de ellos producto de una discusión familiar

Diego Ledesma fue arrestado por el NYPD tras un "incidente doméstico". Hoy, aseguran, se encuentra en manos de ICE. Crédito: (Suministrada)
Una serie de mensajes de texto puso en alerta a Luisa Durán y a su esposo Diego Ledesma durante varios días la semana pasada. A las 6:00 am del lunes 11 de febrero, el último mensaje llegó. Era momento de que Ledesma, de 42 años, se presentara a su cita en la Corte Criminal en Kew Gardens, Queens.
La ansiedad de la pareja ya estaba siendo alimentada por comentarios del encargado del edificio en el que viven en la zona de Flushing, donde, durante la celebración de Fin de Año, la noche del 31 de diciembre, Ledesma y su hijastro, Gustavo Cano, protagonizaron un incidente doméstico que, según confirmó el Departamento de Policía de la Ciudad de Nueva York (NYPD), terminó con el arresto de ambos hombres, acusados por asalto y hostigamiento.

Sin embargo, el temor infundido por el superintendente del edificio, quien, según asegura Durán, habría dicho que “durante los últimos días varias camionetas negras habían estado rondando el sector”, se hizo realidad.
Todo fue rápido. Tan rápido que Durán no tuvo tiempo de percatarse de lo que en realidad estaba ocurriendo.
“Nos subimos al vehículo de un vecino que nos iba a llevar a la corte y de repente vimos como un grupo de hombres en camionetas se acercó a nosotros y de inmediato me asusté porque después del arresto a mi esposo le habían puesto una orden de restricción en contra mía”, recordó Durán. “Yo pensé que era la policía de la corte”.
No fue así. En pocos segundos los oficiales se identificaron como agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), esposaron a Ledesma y de inmediato le confirmaron que “estaba siendo arrestado por Inmigración”.
“Yo quedé perpleja y agarré los papeles que íbamos a llevar a la corte. Se lo llevaron enseguida (a Ledesma) sin decir nada más”, apuntó la colombiana de 45 años, quien a través de organizaciones comunitarias está tratando de fortalecer las herramientas de defensa para su esposo.
Para ella, la incógnita de cómo se organizó el arresto de Ledesma es preocupante. “Se supone que estamos en una Ciudad Santuario pero ya me dijeron que esa base de datos de la policía también la maneja ICE, entonces no entiendo porque dicen que aquí los inmigrantes estamos seguros”.
Aunque ni ICE, ni el NYPD hicieron comentarios sobre los señalamientos de Durán, el Immigrant Defense Project, una organización que ha estado monitoreando la presencia de ICE en los tribunales desde 2013, aseguró que de 2017 a 2018, casos como el de Ledesma siguieron aumentando, manteniendo los arrestos a un nivel sin precedentes.
Según su último reporte La trampa de los Juzgados, estas operaciones han incrementado en un 17% en comparación con 2017 y en un 1700% en comparación con 2016. La ciudad de Nueva York continuó representando alrededor del 75% de los arrestos en todo el estado, con mayor número de informes en Queens y Brooklyn.
Durán aseguró que Ledesma se encuentra detenido en la cárcel de ICE del condado Bergen, en Nueva Jersey, sin embargo, al cierre de esta edición ICE no había hecho un comentario sobre este caso en particular.
“Casa por cárcel”
En solo un par de minutos la discusión familiar entre Ledesma y Cano quedó en manos de las autoridades de la Ciudad de Nueva York. Al ser trasladados a la comisaría de policía ambos aseguraron que había sido un error, sin embargo, ya era demasiado tarde.
“Estabamos celebrando Fin de Año en la casa de mi mamá y debido a que la gente estaba tomando se formó una discusión. Al rato como que algún vecino llamó a la policía y nos arrestaron a mi padrastro y a mi”, contó Cano, de 29 años, originario del municipio de Palmira, Colombia. “Luego nos dejaron ir porque no teníamos antecedentes penales. Nos dijeron que teníamos que presentarnos en la corte después”.

Aunque no tienen certeza de por qué Ledesma fue arrestado por ICE, tanto Cano, como su esposa, Alejandra Sánchez, ambos indocumentados, viven preocupados de que “en cualquier momento me pase lo mismo a mi”.
“No salgo de la casa ni he llevado a los niños al colegio”, dijo el joven, quien actualmente se recupera de un accidente laboral que tuvo en 2016, y que lo ha puesto en el quirófano cuatro veces. “Tengo mucho miedo de que estén afuera esperándome y que me lleven”.
Preocupado y desesperado
Este miércoles el despertador no fue necesario en la casa de la familia Cano. La incertidumbre se apoderó de los cuatro miembros de este hogar que se instaló en la Gran Manzana en 2016, luego de que las dificultades económicas y la falta de empleo hayan motivados a Cano y a su esposa a comenzar la búsqueda de Sueño Americano.
Ahí, en un apartamento en la zona de Woodside, en Queens, el olor a café colombiano despertó a los pequeños manuela, de 8 y Samuel, de 6, quienes, tras dos años de adaptación “finalmente ya están hablando inglés y felices en su escuela”.
Pero, la escuela tuvo que esperar. Ambos se sentaron con Cano para hablar.
“Fue algo muy difícil porque cuando decidimos venirnos para Nueva York, yo me vine primero y mi hija me decía que los había abandonado”, recordó el joven colombiano. “Pero esta vez se me partió el alma pero les dije que posiblemente tenía que irme en un viaje y no sabía cuando iba a volver a verlos”.

Destrozado, preocupado y desesperado Cano y su esposa mandaron a sus pequeños donde un familiar.
“Esto es sumamente estresante porque no sabemos si a Gustavo se lo llevan así como le pasó a Diego, y ninguno es un criminal ni un delincuente. Somo gente buena que vinimos a trabajar”, apuntó Sanchez, de 34 años, quien tras perder su trabajo como funcionaria pública en su país de origen, decidió seguir los pasos de su esposo en Nueva York.
Tras varias horas de llamadas, mensajes y análisis, Cano siguió la orden de su abogado Eugene Sarchiapone, miembro de The Legal Aid Society. Se armó de valor, abrió la puerta de casa y se dirigió a su cita en la corte.
“Nunca en mi vida había tenido problemas con la policía, ni aquí ni en Colombia”, reflexionó Cano mientras vivía uno de los días más inquietantes de su vida. “Yo solo quiero que esto se acabe para seguir con mi vida normal”.
En menos de 30 minutos el rostro del colombiano cambió. La emoción y la felicidad se apoderaron de él. No había camionetas negras, ni agentes esperándolo en la esquina. Finalmente su presentación en la corte era cosa del pasado, al menos hasta el próximo 2 de abril donde tendrá una cita más.
“Gracias a Dios todo salió bien”, apuntó Cano, a su salida del ente judicial. “Ahora toca seguir adelante y esperar a que esto solo sea una anécdota más”.
Sin embargo, aún está pendiente por ver qué pasará con su padrastro.