Las mejoras se van a los bolsillos más llenos

Los avances de salarios en 2018 solo permitieron recuperar el terreno perdido en la crisis, no cerrar la brecha de la desigualdad
Las mejoras se van a los bolsillos más llenos
La desigualdad de los ingresos se amplía./Archivo
Foto: Shutterstock

A partir de 1979 la mejora de la productividad económica dejó de verse reflejada en todos los salarios. Solo en algunos. Y desde entonces la brecha de la desigualdad en los cheques entre distintos niveles de trabajadores no ha hecho más que crecer, creando muchos de los problemas sociales con los que se vive en EEUU. Los que más ganaban ganaron más y los que menos, muy poco más.

Y 2018 no ha sido una excepción en las cuatro décadas pasadas. Comparado con 2017 las personas de mayores ingresos mantuvieron un aumento de salarios del 2.7% cuando el incremento medio (el que se queda justo en la mitad entre los que más y menos ganan) fue del 1.6% en el año. La brecha se amplía.

La buena noticia es que las personas de menos ingresos ganaron un 4.8% más y quienes se quedan en el percentil siguiente, dentro de los bajos ingresos, registraron un aumento del 3.7%.

Estas son las algunas de las conclusiones del estudio de salarios de 2018 elaborado por Economic Policy Institute (EPI) que explica que el crecimiento de la economía y la subida del salario mínimo en 21 estados y DC ha estado detrás de la mejora de la situación en el caso de los que ganan menos.

Los crecimientos en el percentil de personas que tenían salario mínimo ha mejorado un 50% más rápidamente desde 2013 en los estados que han subido estas pagas por encima de la cantidad establecida federalmente en 2009.

Los economistas del EPI reflejan en su informe que las mejoras, no obstante, son moderadas y con ellas simplemente se está recuperando el terreno perdido durante la Gran Recesión y la lenta recuperación tras ella. Mientras tanto, no se sabe hasta qué punto ganan más los que tienen mayores salarios porque por motivos de confidencialidad no se cuenta con las cifras completas de los que cobran más de $2,884.61 por semana.

En cualquier caso, desde 1979 hasta 2017 la productividad ha sido un 70.3% más elevada mientras la compensación del trabajador típico ha sido apenas un 11.1% mejor.

Los economistas dicen que buena parte de la mejora de la productividad ha ido destinada a los beneficios de las empresas y los salarios de los que más ganan. El 1% que más cobra vió sus ingresos crecer un 157.3 desde 1979 y el 0.1%, los más ricos, ha ganado un 343.2% más.  Mientras el trabajador medio, veía el fruto de su trabajo apreciarse apenas un 14% más al cabo de 40 años.

Además de las incipientes buenas noticias en los bajos ingresos, el año pasado hubo otros cambios.

Género: Aunque las mujeres sigen ganando menos que los hombres la distancia se ha reducido. La trabajadora típica ganó 84 centavos por cada dólar que se embolsó un hombre. Una vez que se ajustan edades, formación educativa y otras características la diferencia es menor y la brecha es del 22.6%.

Raza/Etnia: Los trabajadores afroamericanos siguen quedando por atrás y sin acortar la distancia que separa sus salarios de los de los hombres blancos. De hecho la diferencia en 2018 es mayor de lo que era en 2000 incluso entre los que tienen acreditación de educación superior.

Desde 2000 todos los trabajadores hispanos, además de los blancos han mejorado sus salarios más rápidamente que los afroamericanos y los segundos han recortado poco a poco la distancia que les separa de los primeros. Ahora bien, la mejora de las casi dos décadas desde entonces se ha detenido en 2018 para los hispanos aunque quienes más lo han notado son los que más cobran.

Educación: Ir a la Universidad es caro pero es la mejor forma de conseguir un puesto de trabajo de mejores ingresos. Entre 2000 y 2018, es el segmento de trabajadores que más ha avanzado en su salario y de hecho, quienes tienen un título de tres años o menos finalmente consiguieron el año pasado llegar a los salarios que tenían en 2000 las personas con la misma formación.

No obstante quienes han acabado la secundaria han visto en los últimos dos años como sus paychecks se han apreciado más rápidamente que los que tienen educación superior.