Posiciones sexuales: 4 variantes del misionero para salir de la rutina

Dale un toque diferente a esta posición que es la favorita de muchas parejas
Posiciones sexuales: 4 variantes del misionero para salir de la rutina
El misionero es una de las posiciones más practicadas.
Foto: Shutterstock

Sin duda, el misionero es una de las posiciones más cómodas y más practicadas por las parejas alrededor del mundo. Es fácil de hacer y permite un intenso contacto visual y corporal entre ambos. De hecho, es una de las posturas favoritas de las mujeres.

No obstante, y ante los sondeos que señalan que los estadounidenses suelen practicar el coito siempre en las mismas posiciones sexuales, estas variantes del misionero para salir de la rutina le darán a tus encuentros una candente chispa que nunca está de más.

Piernas en “V”

En el misionero tradicional, el hombre se tumba sobre la mujer acostada boca arriba. Las sensaciones pueden cambiar y la penetración puede ser más profunda si ella cambia la postura de las piernas. Para ello, la mujer debe abrir las piernas como en una “V” y llevarlas hacia atrás, lo más posible hacia su cabeza. Él debe ayudarla a mantenerlas hacia atrás, empujando con sus hombros o con sus antebrazos mientras se realiza la penetración.

Esta variación puede ser muy excitante, pues permite una penetración muy profunda y hay una fuerte conexión entre los cuerpos y la miradas de la pareja.

Abrazo con las rodillas

Para lograr esta variante, la pareja debe partir de la postura del misionero tradicional para que, al momento de la penetración, ella coloque las piernas alrededor del torso de él y, si es posible, cruce los tobillos detrás de su espalda. Además de que él se sentirá atraído hacia el cuerpo de ella, la mujer experimentará un poco de control sobre su pareja en una posición donde él suele llevar la voz cantante.

Piernas cruzadas

Esta variación es más cómoda si él se coloca de pie en la orilla de la cama y ella permanece acostada boca arriba. Lo único que hay que hacer es que ella levante las piernas de manera vertical y cruce las rodillas mientras recarga sus extremidades sobre el pecho de él. El hombre puede sostener las piernas cruzadas de su pareja por los tobillos, e incluso ayudarle a que el empalme sea más firme. Los pies de ella quedarán a la altura de la cara de él, así que el hombre puede aprovechar para erotizar los dedos con su boca si es que ambos disfrutan las caricias en los pies.

Piernas cruzadas 2

Ésta es una variante de la variante anterior. En lugar de que ella coloque las piernas cruzadas sobre el pecho de él, puede llevarlas hacia un lado y ponerlas sobre uno de los hombros de su compañero. Esto hará que el cruce de las piernas sea aún más cerrado y permitirá que él tenga mayor libertad de movimiento con sus manos y una visión del cuerpo de ella sin obstáculos.