Pianista boricua Alexa Rivera se reconecta con sus raíces en su primer disco “HIHEAL”

El huracán María marcó un antes y un después en la historia musical de la artista
Pianista boricua Alexa Rivera se reconecta con sus raíces en su primer disco “HIHEAL”
Alexa Rivera durante su presentación en el Baryshnikov Arts Center, de Manhattan.
Foto: (Suministrada / BAC)

Lo bueno de la parálisis emocional es que, en algún momento, toca despertar…

El postulado anterior lo experimentó la pianista boricua Alexa Rivera como un llamado intermitente hasta que no pudo ignorarlo más.

“Cuando uno está en la zona de confort, y está cómodo, y tiene todo; pues, uno está dormido. Yo estaba en una época que yo me sentía así y fue como un despertar…”, expresa  Rivera sobre su proceso creativo como si hablara de una revelación.

Con una historia artística que inició junto a su padre Frank Rivera, maestro de música, cuando apenas tenía cinco años en su pueblo costero de Aguada, tocar el piano y componer era como sentarse a comer en la sala familiar e intercambiar anécdotas.

Sin embargo, como en el caso de muchos otros puertorriqueños, fue el huracán María que azotó la isla en septiembre de 2017 lo que “sacudió” y alteró sus prioridades para llevarla a desarrollar su proyecto más íntimo: el disco “HIHEAL”.

Foto promocional de la producción HIHEAL. (Suministrada / Running Films Production)

Experimentar, en la solidaridad, el dolor que sufrían sus compatriotas y ver cómo el gremio artístico independiente al que pertenece batallaba por encontrar espacios de trabajo, la impulsó al cambio que inició hace aproximadamente un año.

“Los seres humanos tenemos muchos momentos de despertar, y éste fue en el que yo decidí,’ wow, espérate, no voy a perder mi tiempo, quiero hacer esto’, y…así fue. No tenía el dinero e hice un ‘crowdfunding’; lo logré, la gente me apoyó”, detalló la músico de 28 años sobre su primer trabajo en solitario que incluye sonidos que van desde el jazz, el rock y la música jíbara puertorriqueña.

En el caso de Rivera, ese viaje también representó un reencuentro con sus raíces campestres entre las ramas de caña de azúcar que se levantaban en la Central Azucarera Coloso en los años 50 y 60 y el brazo incansable de su abuelo materno Armando, tal y como lo expresa en una de sus composiciones:

“Un alma joven,

En un anciano,

Que solo sabe trabajar

Su fantasía, aquellos días, que madrugaba a labrar 

Con pico y pala, abrió caminos, que me llevaron a soñar”

En el proceso, Rivera se topó con el legado de su otro abuelo, Alejandro, que aunque no conoció en vida, siente que de él heredó parte de la vena musical, ya que tocaba la guitarra en las tradicionales serenatas y parrandas puertorriqueñas.

“A mí me tocó conocerme, de ahí surge la inspiración. Ahí es cuando yo entro en el lado familiar, y es como surge la canción que acabo de sacar, la primera del disco que es “Jíbaro anciano”, que yo hago homenaje a mis raíces más básicas”, describió la graduada del prestigioso Conservatorio de Música en la zona metropolitana de Hato Rey, Puerto Rico.

“Yo vengo de mi abuelo jibarito, yo vengo del campo, yo vengo de Aguada, de la agricultura; pero, al mismo tiempo viajando el mundo con mi motor artístico y haciendo cosas lindas, pero yo sigo siendo esa jibarita, yo me siento así. Yo quiero hacer algo para homenajear mis raíces”, insistió la artista quien se declara fanática de exponentes de música folclórica boricua como Andrés Jiménez y Antonio Cabán Vale, “El Topo”.

Auque el origen de la inspiración de Rivera está claro, el tono y estilo de las composiciones de su disco varían.

Alexa Rivera comenzó en el mundo musical cuando era una niña guiada por su padre Frank Rivera. (Suministrada / Running Films Production)

Escuchar HIHEAL es pasar de una emoción a otra a través de cada tema, porque a fin de cuentas, como bien lo reconoce  la compositora, cambiamos todos los días.

“Cada composición es como los procesos en la vida, no siempre estamos felices, a veces estamos enojados; pero hay belleza en los momentos bonitos como en los momentos no bonitos, porque yo encontré belleza a pesar de lo feo que fue el huracán María…un poco, el disco trata de quitarle el tabú a lo malo o a lo oscuro…encontrarle lo bonito al dolor”, sostuvo Rivera, quien ha realizado colaboraciones como pianista con artistas como Robi Draco Rosa, Tego Calderón y el grupo Emina.

El esfuerzo creativo de la aguadeña fue reconocido por BAC Space Resident Artist y The Jazz Foundation of America, que no solo la incentivaron con una  beca para impulsar el proyecto sino que le facilitaron el espacio en Nueva York para que lo expusiera en el Baryshnikov Arts Center.

“Me ofrecieron  el espacio para yo trabajar (de performance), porque eso es un espacio que ofrece residencia para artistas para que vayan y trabajen en lo que ellos quieran”, explicó la boricua.

Con ese incentivo que busca auxiliar a artistas en escenarios de crisis por catástrofes, Rivera viajó en noviembre pasado en la Gran Manzana para presentar su producción musical tanto en Manhattan como en El Bronx.

El disco, producido en conjunto con la compañía con sede en Aguada “The La Isla”, estará disponible en  tiendas, así como en plataformas digitales como Spotify y iTunes a finales de marzo.

 

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