Murió mujer que fue golpeada por un pavo congelado y perdonó al agresor “en nombre de Dios” en Nueva York

"Sentí que Dios me había dado una segunda oportunidad", dijo tras ser agredida hace 15 años
Murió mujer que fue golpeada por un pavo congelado y perdonó al agresor “en nombre de Dios” en Nueva York
Victoria Ruvolo (1960-2019)
Foto: @victoriaruvolo.inspirationalspeaker

Victoria Ruvolo llegó a los titulares sin buscarlo, cuando unos adolescentes traviesos compraron un pavo congelado y lo lanzaron contra el parabrisas de su auto, causándole fracturas graves en el rostro en 2004, en Long Island.

En esa oportunidad milagrosamente sobrevivió y luego colaboró con los fiscales para otorgar clemencia al joven que lanzó el ave congelada. Su vida había cambiado para siempre y ella decidió que fuera para bien.

Su muerte fue anunciada en su portal y en Facebook. Había cumplido 59 años hace dos semanas.

En noviembre de 2004 un grupo de adolescentes usó una tarjeta de crédito robada para comprar un pavo de 20 libras (9 kilos) en Ronkonkoma. Luego subieron a un automóvil y condujeron por la autopista Sunrise. Durante el viaje, Ryan Cushing, quien entonces tenía 18 años, arrojó al ave fuera del automóvil contra el parabrisas de Ruvolo.

El impacto rompió todos los huesos de la cara de Ruvolo, quien requirió una cirugía de 10 horas, tres placas de titanio y una malla de alambre para corregir la órbita del ojo izquierdo.

Los adolescentes fueron arrestados poco después del asalto, y varios de ellos aceptaron declarar en contra de Cushing. Se habría enfrentado a 25 años de prisión, pero Ruvolo intervino en su nombre y trabajó con su abogado para obtener la amnistía.

“Algunas personas no podían entender por qué había hecho esto, pero sentí que Dios me había dado una segunda oportunidad y quería transmitirlo”, escribió Ruvolo en su portal.

Cushing fue condenado a seis meses de prisión y cinco años de libertad condicional. No ha emitido comentarios sobre la muerte de su víctima.

Tras superar los problemas de salud, Ruvolo se convirtió en una oradora inspiracional y continuó trabajando para el “Forgiveness Project” (El Proyecto del Perdón) en Long Island.

“Perdona a alguien hoy”, dice su obituario, citado por New York Post. No se informó la causa de la muerte.