Tatuaje de hispano ayuda a esclarecer horrendo crimen en el que decapitaron a mujer

El cadáver de un hombre flotando en el río encendió las alarmas
Tatuaje de hispano ayuda a esclarecer horrendo crimen en el que decapitaron a mujer
Jacob Gonzales y su tatuaje.
Foto: (TribLIVE.com ‏ / Twitter)

El tatuaje mostraba un animal con gesto fiero, largo pelaje y la boca con los afilados dientes descubiertos. Debajo, escrita (en inglés) sobre pergamino, la inscripción “perro pastor”.

Un pescador local descubrió, el 7 de abril de 2018, el cadáver de un hombre flotando en el río Feather, cerca de un transitado puente en Yuba City, a unas 40 millas al norte de Sacramento (California).

El cuerpo llevaba tanto tiempo en el agua que había quedado irreconocible, de forma que ese tatuaje era la mejor pista para identificar al muerto.

De hecho, en un principio la Oficina del Alguacil del condado de Sutter creyó que se trataba de una mujer porque iba vestida como tal, aunque la autopsia indicó días después que era una hombre de cinco pies y seis pulgadas, y unas 125 libras, con pelo oscuro y varios tatuajes.

La búsqueda se extendió hasta Nueva York y Florida, según la oficina del alguacil.

En noviembre, los investigadores recibieron información de un sospechoso de asesinato llamado Jacob Gonzales que estaba siendo buscado en el estado de Washington y cuya descripción correspondía con el cadáver rescatado del río.

Lo último que se supo de Gonzales, que entonces tenía 34 años, era que había huido hacia el sur, hacia California, en un carro plateado. El alguacil del condado de Island (Washington) le describía como un hombre hispano, de cinco pies y nueve pulgadas, y unas 150 libras, con pelo negro y ojos azules.

Se le buscaba por la muerte de su novia, Katherine Cunningham, una joven de 26 años cuyo cuerpo decapitado fue hallado el 3 de marzo de 2008 en unos bosques de Camano Island, en la bahía entre Seattle (Washington) y Vancouver (Canadá).

En el carro de la mujer se encontró una espada de samurái con su sangre en la hoja y restos de DNA del hombre en la empuñadura.

Gonzales fue acusado de ese asesinato y se prometió una recompensa de un millón de dólares a quien pudiera encontrarlo, con el aviso de que nadie se aproximara porque se le consideraba armado y peligroso.

Este martes, las pruebas de ADN confirmaron que el cadáver hallado en el río corresponde al sospechoso fugado.

(Editado por Bruno G. Gallo)