Ni una muerte más

Ni una muerte más
En los últimos años, los accidentes en la industria de la construcción se han vuelto casi una epidemia.
Foto: Mariela Lombard / El Diario NY

Tres trabajadores de la construcción han muerto en abril. Nelson Salinas, Erick Mendoza y  Gregory Echevarría: tan solo tres nombres; tan solo tres muertes más que se suman a las miles ya innecesarias que ocurren día a día en la industria de la construcción. Tres personas que injustamente pierden su oportunidad de vivir, y tres familias detrás, que pierden a sus seres más queridos en eventos completamente innecesarios y evitables. La ciudad de Nueva York sigue en silencio mientras que muchos más trabajadores inmigrantes —especialmente los trabajadores latinos—, trabajan en condiciones peligrosas, sin protección y con miedo a sufrir represalias al ejercer su derecho de tener un lugar de trabajo seguro. Ya no podemos guardar silencio.

En los últimos años, los accidentes en la industria de la construcción se han vuelto casi una epidemia cuya prevención es clara e inminente: la seguridad de los trabajadores debe ser la prioridad de todas las compañías implicadas. De acuerdo a un reporte anual por NYCOSH, los trabajadores latinos conforman el porcentaje más alto de muertes en el estado de Nueva York en comparación al porcentaje que representan como comunidad en la población total. Por ejemplo, aproximadamente el 10% de los trabajadores del estado de Nueva York son latinos, pero en 2017, representaron el 17% de las muertes en la industria. Los números hablan de una particular injusticia.

Los accidentes en la industria de la construcción son evitables. Los accidentes ocurren ante la falta de precaución de los empleadores y aquellos a cargo de las obras, que como siempre, por ahorrar en recursos y maximizar ganancia, ponen en riesgo la vida de los trabajadores. Amaury Castilla y Luis Castro recientemente enfrentaron esta realidad como trabajadores de la construcción y como Enlaces de Seguridad del Proyecto Justicia Laboral. “Lo que vivimos en nuestro último  trabajo junto a otros 60 trabajadores era hostigamiento laboral. La presión a la que somos sometidos para terminar estos trabajos se torna más relevante que la protección de nuestro espacio de trabajo, y recordemos que nuestro desempeño depende de que podamos seguir trabajando”, dijo Amaury Casilla.

En el 2017, la ciudad de Nueva York tomó una primera medida para prevenir estas muertes al  aprobar la Ley Local 196, que requiere una capacitación de 40 horas en salud y seguridad para todos los trabajadores de la construcción que se involucren en proyectos de diez pisos o más. Esta ley local representa el primer paso para educar a la comunidad sobre sus derechos y cómo reducir los riesgos.

Un esfuerzo de prevención requiere, sin embargo, mucho más que entrenar a los trabajadores en 40 horas de Salud y Seguridad. La realidad es que son los empleadores quienes tienen que priorizar la salud y seguridad de sus trabajadores. La sección 5 (a) 1 del Acta de Salud y  Seguridad Ocupacional requiere que el empleador provea a cada uno de sus empleados un lugar de trabajo que esté libre de peligros que puedan causar muerte o daño físicos serio.

En la industria de construcción, las compañías buscan responsabilizar al trabajador de su seguridad, forzando al trabajador a comprar su propio equipo de protección personal, pagar por su propio entrenamiento de Salud y Seguridad y sea este el último responsable de asegurarse que las maquinarias y herramientas se encuentren en condiciones óptimas. “El costo de convertirse en un trabajador protegido lo asumimos nosotros, no el contratista. La realidad es que el riesgo de que estos proyecto sea completado veloz y eficazmente, lo ofrecemos nosotros con nuestra vida y nuestra salud”, dijo Amaury Casilla

Ya es hora de responsabilizar a los empleadores de la salud y seguridad de los trabajadores. La siguiente medida que requiere este problema involucra el compromiso del gobierno local en regularizar y asegurar que:

  • Las compañías responsables de las muertes de los trabajadores como Nelson Salinas, Erick Mendoza y  Gregory Echevarria sean sentenciadas a juicio y reciban la penalidad máxima por este acto criminal, sentando un precedente judicial para otras empresas de la industria.
  • Sean revocadas las licencias y permisos de contratistas que hayan sido responsables de estas muertes o por que por deficiencia sigan poniendo en riesgo la vida de sus trabajadores.
  • Los contratistas sean los principales responsables de pagar el entrenamiento de 40 horas para sus trabajadores requeridas por la Ley Local 196.
  • Exista un sistema de cumplimiento claro y estricto contra los empleadores que no cumplan con la ley o, bien que ejerzan represalias despidiendo a aquellos, que por cuestiones económicas, no pueden pagar su entrenamiento.
  • Se exija al personal del Departamento de Edificios e inspectores de seguridad un entrenamiento en competencia cultural de forma que efectivicen la comunicación con comunidad trabajadora, en particular jornaleros y trabajadores Latinos de la construcción inmigrantes.

El domingo 28 de abril es el Día de Conmemoración de los Trabajadores caídos en los EEUU. En Sunset Park, Brooklyn, más de 200 trabajadores latinos y miembros del Proyecto Justicia Laboral marcharemos por el derecho a trabajar con seguridad, y que no se acepte ni una muerte más en la ciudad de Nueva York.

Las muertes son evitables y para ello tiene que haber un intenso compromiso del gobierno local para trabajar junto a los centros de trabajadores como el Proyecto Justicia Laboral, sindicatos y otras organizaciones. La responsabilidad del empleador es clave para prevenir muertes y accidentes en el lugar de trabajo y la seguridad de los trabajadores no debería ser un factor opcional.

!Ni una muerte más!

La lucha sigue, porque la salud y seguridad son un derecho.

-Ligia Guallpa es la  directora ejecutiva del Proyecto Justicia Laboral. Ligia@workersjustice.org