A seis años de Sandy, Nueva York sigue expuesta a otra supertormenta

Informe del contralor Stringer pide a los federales que reducir la burocracia y optimizar el proceso para acceder a la ayuda, exhorta a la Ciudad a acelerar el gasto en recuperación y un plan para proteger a las comunidades costeras

NUEVA YORK.- Una severa advertencia a las autoridades de la ciudad como a las federales, emitió este jueves el Contralor Scott Stringer, por el lento ritmo de inversión en proyectos cruciales de resiliencia, mientras se cierne la amenaza del aumento del nivel del mar con el consiguiente peligro que esto representa para toda el área de costa de la ciudad de Nueva York.

El Contralor de la ciudad hizo estas revelaciones durante la presentación del informe “Salvaguardando nuestras costas: protegiendo las comunidades costeras de la Ciudad de Nueva York del cambio climático”.

La investigación muestra que hasta el 31 de marzo de 2019, la Ciudad había gastado sólo el 54 por ciento de los $ 14.7 mil millones en fondos federales programados para encarar los daños que dejó la supertormenta Sandy, incluido el dinero asignado para reparar la infraestructura de la Ciudad, ayudar a los propietarios a recuperarse e implementar proyectos de resistencia a gran escala.

“No se trata de si Nueva York será golpeada por otra supertormenta como Sandy, sino cuándo. Sin embargo, seis años después del desastre que generó, todavía no nos hemos recuperado por completo y muchas de las casas, negocios, escuelas y hospitales de la Ciudad siguen estando expuestas a la próxima tormenta. Tenemos que hacer más y tenemos que hacerlo ahora”, dijo el contralor Stringer.

A juicio del contralor Stringer, Nueva York continúa expuesta peligrosamente a tormentas más frecuentes y devastadoras.

“Salvaguardar nuestras costas no es una prioridad que podemos dejar en el camino, es una emergencia. Las vidas, los hogares, las empresas y el futuro están en juego. Debemos actuar con la urgencia que exige nuestra crisis climática porque el tiempo no está de nuestro lado”, subrayó Stringer.

Según el informe, el panorama es aún más sombrío en la Autoridad de Vivienda Pública (NYCHA) y el sistema de hospitales NYC Health +, donde la ciudad solo había gastado el 41 por ciento y el 20 por ciento, respectivamente, de fondos asignados por el gobierno federal, dejando a los futuros inquilinos y pacientes expuestos a la próxima gran tormenta.

La Waterfront Alliance elogió el informe del contralor Stringer, por asumir, dijo, el problema existencial para la Ciudad de Nueva York, la región y el mundo por efectos del cambio climático.

“El informe destaca las propuestas clave: un plan integral de preservación costera, acelerar el ritmo de la inversión en proyectos de resiliencia y un mayor financiamiento para los programas de readaptación y compra, como partes importantes de una solución”, dijo Roland Lewis, presidente de Waterfront Alliance.

Dada la urgencia de proteger la ciudad, el Contralor exigió que cada nivel de gobierno redoble los esfuerzos para garantizar que los fondos federales se pongan a trabajar para preservar las costas de la ciudad.

De acuerdo con un análisis de la Contraloría sobre el desarrollo de propiedades dentro del área baja actual de la ciudad, el lento ritmo de inversión deja un valor de propiedad de $ 101.5 mil millones, entre hogares, hospitales y negocios, vulnerables a tormentas más frecuentes e intensas.

Ritmo lento de inversión en proyectos de recuperación

El reporte hace énfasis en que, después de más de seis de Sandy, la Ciudad ha tardado en recurrir a los fondos asignados por el gobierno federal para la recuperación de los daños dejados por Sandy y en desarrollar un sistema de protección de la costa. Hasta el 31 de marzo, la fecha más reciente para la cual hay cifras disponibles, la Ciudad había gastado solo el 54 por ciento de un total de $ 14.7 mil millones de los fondos federales de Sandy, que incluye los fondos de FEMA y el Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano (HUD).

De los $ 10.3 millones en fondos de FEMA designados para reparar y mejorar componentes cruciales de la infraestructura pública de la Ciudad de Nueva York, la Ciudad ha gastado sólo el 43.9 por ciento de los fondos disponibles.

Eso incluye un sombrío 20 por ciento de los fondos asignados a NYC Health + Hospitals gastados.

Mientras tanto, solo el 41 por ciento de los fondos asignados a NYCHA y el 57 por ciento de los fondos asignados a la Autoridad de Construcción de Escuelas se han gastado.

De los $ 4.2 millones en dólares de HUD asignados para programas como “Build It Back”, proyectos de recuperación empresarial y resiliencia, el 79 por ciento de los fondos se han gastado. Sin embargo, en particular, la Ciudad ha gastado solo el 14 por ciento de los fondos asignados para proyectos cruciales de resiliencia a gran escala, como el Plan de Resiliencia de la Costa del Este y el Plan de Líneas de Vida de Hunts Point, además de las costas en Breezy Point, Coney Island y Sheepshead Bay.

Pide acelerar el gasto

Si bien la implementación de proyectos complejos de resiliencia requiere mucho cuidado y tiempo, enfrentar el desafío del cambio climático requiere el uso de todos los recursos posibles. La investigación muestra que cada dólar de subvención federal dedicado a la mitigación de inundaciones puede ahorrar $ 6 en costos de desastres futuros. El Contralor está pidiendo al Gobierno Federal que reduzca la burocracia y agilice el flujo de dólares de ayuda para desastres y está instando a la Ciudad a acelerar el ritmo del gasto en infraestructura de resistencia e implementar nuevas estrategias para proteger a todas las comunidades costeras.

Recomendaciones para proteger las comunidades costeras

  • Para ayudar a reforzar la resistencia de la ciudad, el Contralor Stringer describió un conjunto integral de propuestas para proteger a las comunidades costeras en preparación para futuros eventos climáticos extremos:
  • Acelerar el ritmo del gasto en infraestructura de resistencia mediante el aprovechamiento de fondos federales ya asignados para planificar e instalar defensas costeras en comunidades expuestas;
  • Desarrollar un plan de resiliencia costera integral en toda la ciudad para cada milla de costa para mitigar el riesgo a corto y largo plazo, especialmente en comunidades de bajos ingresos;
  • Ampliar los programas de compra basados para ayudar a los propietarios a escapar de la posibilidad de inundaciones frecuentes en vecindarios específicos;
  • Explorar nuevas fuentes de ingresos, como un pequeño recargo en las pólizas de seguro de alto valor para financiar los “Bonos Azules” destinados a financiar proyectos de resiliencia costera;
  • Ampliar el acceso a los préstamos y vales de resiliencia de bajo costo destinados a permitir que los propietarios de viviendas y negocios realicen modificaciones de recuperación, incluidas elevaciones.