Solicitantes de visa de estudiante en líos migratorios tras cierre de escuela

La clausura sin previo aviso de ALCC, señalada por serias fallas y más de 550 quejas ante el Departamento de Educación del Estado, sembró caos
Solicitantes de visa de estudiante en líos migratorios tras cierre de escuela
Hernan Martínez, quien estaba tramitando su visa de estudiante, es uno de los afectados de la escuela ALCC, que cerró abruptamente
Foto: El Diario

En abril pasado, y sin previo aviso, la escuela de inglés “American Language Communications Center”, más conocida como ALCC, por la que durante más de 40 años pasaron miles de estudiantes, dejó de funcionar, causando confusión y miedo entre más de 800 alumnos y turistas que estaban haciendo sus trámites para cambiar su estatus a visa de estudiante.

Los problemas financieros fueron la primera preocupación en la que pensaron, al verse sin escuela, afectados como Orlando Valderrama, quien ya había pagado el valor de su matrícula. Pero el Departamento de Educación del Estado, tras enterarse de la clausura de ALCC, salió al rescate, y a través del Buró de Supervisión de Propietarios de Escuelas del Estado, ayudó a los estudiantes a transferirse a nuevas instituciones, asumiendo los costos que los afectados ya habían desembolsado.

“La escuela nunca nos informó de nada sino ya en el momento en que iban a cerrar, lo que nos causó mucho estrés e incertidumbre. Y aunque el Estado nos ayudó, orientándonos y pagando ellos directamente el dinero que habíamos dado a ALCC, a las escuelas donde nos recibieron, ese no fue el verdadero dolor de cabeza”, aseguró el venezolano, quien tiene estatus de estudiante. “El gran problema fueron las cuestiones legales con inmigración. Muchos que estaban en vacaciones ni se enteraron y perdieron el estatus: quedaron ilegales. A mi novia, que estaba haciendo los trámites de la visa B-2 (turista) a la F-1 (estudiante), no le informaron bien sobre unas extensiones que hay que hacer ahora y le negaron el caso”.

Una situación similar vivió Hernán Martínez, quien asegura que la falta de una buena asesoría por parte de ALCC en su trámite de visa de estudiante sobre todas las diligencias y nuevos requerimientos que exige el cambio de estatus, lo puso en una posición estresante. Desde hace varios meses, la ley cambió, y ordena que quienes realicen peticiones de cambio de estatus deben solicitar una extensión de su permiso de estadía cada cinco meses, hasta que reciban una respuesta de USCIS (Unidad de Servicios de Ciudadanía e Inmigración) para no quedarse de manera ilegal.

“Yo no entiendo mucho de las leyes ni los procesos y los papeleos que hay que hacer aquí. Yo me inscribí a la escuela, hice mis pagos, envié mi solicitud a Inmigración y tramité mi extensión de estadía, pero la escuela nunca me informó bien que debía hacer otras extensiones cada cinco meses”, dice el colombiano, quien tras el cierre de ALCC se transfirió a la escuela Zoni Language Center, de Manhattan, “Fue en la nueva escuela que me informaron que me faltaba hacer eso. Tan pronto lo supe, envié mi solicitud, pero habían hecho un cambio reciente en inmigración de un requerimiento de huellas, por lo que me devolvieron la solicitud de extensión para que enviara un Money order adicional por ese costo. Lo reenvié, pero días después me llegó una carta de USCIS diciendo que me habían negado mi solicitud de cambio de estatus por no haber hecho a tiempo mi segunda extensión. Culpa de ALCC”.

USCIS le informó al enfermero, quien desea mejorar sus conocimientos en inglés por motivaciones profesionales, que tenía 33 días para abandonar el país o el derecho de someter una moción a USCIS para reabrir su caso, con un costo extra de $675 dólares, diligencia que realizó y que lo tiene hoy en medio de una gran incertidumbre, a la espera de la respuesta final, que espera sea positiva.

“Siente uno mucha frustración de ver que pasen estas cosas, porque si ALCC me hubiera asesorado bien, no estaría en esta posición por un detalle como ese. Lo único que espero es que Inmigración entienda que no obré de mala fe y que me puedan aprobar mi caso para poder estudiar inglés en Zoni”, comentó Martínez.

El Departamento de Educación del Estado de Nueva York (NYSED) confirmó que esa agencia ha recibido cientos de quejas, entre ellas la de Martínez, relacionadas con la escuela ALCC, que presuntamente cerró por problemas en el pago de la renta del local donde funcionaba en la calle 36 de Manhattan.

“Hasta la fecha, la Oficina de Supervisión de Propietarios de Escuelas del NYSED, ha recibido 565 quejas de estudiantes de ALCC”, aseguró un vocero de esa oficina. “La abrumadora mayoría de las críticas referidas tiene que ver con solicitudes de estudiantes para el reembolso de los fondos pagados”.

Zoilo Nieto, director de Zoni Language Center, escuela que recibió a unos 500 estudiantes de ALCC, al igual que a la mayoría de los empleados que quedaron sin trabajo, tras la clausura de ALCC, aseguró que el cierre de la escuela generó un enorme caos y lamentó situaciones como la que enfrenta el colombiano.

“Ese fue un gran descuido de ALCC, y como decimos en términos nuestros, nos ha tocado limpiar el reguero, porque hay varios casos que incluso hemos tenido que rehacerlos completamente. Ese no es el único, estoy seguro que debe haber más casos en ese mismo orden, donde no se hicieron las cosas correctas por parte de ALCC, pero ya no podemos hablar de algo que ya no existe”, manifestó el empresario, advirtiendo que en su escuela están atentos a todos los detalles, y prueba de ello es la aprobación de casi el 100% de los casos que tramitan.

“Puedo asegurar que nosotros aquí somos muy cuidadosos con el tema de las extensiones y estamos informando y avisando a los estudiantes con tiempo, por e-mail o por teléfono. Es muy difícil que se nos escape uno por no aplicar a tiempo a una extensión”, dijo el fundador de la escuela, que cada año procesa más de 1,000 aplicaciones de estudiantes.

Y sobre la manera como han manejado el tema de conservar el estatus legal de otros estudiantes de ALCC que también quedaron en el limbo, el director de Zoni afirmó que la marea se ha ido calmando.

“Estamos trabajando todavía en esas transferencias, porque eso causó mucha confusión y los estudiantes no sabían dónde iban a estar, pero en su gran mayoría se han acomodado bien. En los casos particulares, los hemos tratado de manejar de la mejor manera posible: la mayoría de estudiantes pendientes de cambio de estatus, todavía siguen pendientes, y con 21 estudiantes a los que se les terminó su estatus, le hemos pedido el favor a SEVIS (Programa de Estudiantes y Visitantes de Intercambio) que hagan correcciones, y la verdad es que nos han ayudado mucho a restaurarles el estatus”, dijo Nieto, quien aunque advirtió que cuando USCIS da una negativa y se recurre a una moción no son muchas las probabilidades de éxito, confía en que al final del día las cosas salgan bien para Martínez.

Franco Torres, abogado de Caridades Católicas,

El fundador de la escuela de inglés aprovechó para advertir que de los estudiantes de ALCC, todavía hay un 10% que están en riesgo de perder su estatus, porque no han llevado la documentación necesaria para que se cierre su transferencia.

Franco Torres, abogado de la organización Caridades Católicas, aseguró que bajo la actual Administración federal, es necesario que quienes solicitan cambios de estatus, como el de la visa de estudiante, estén más atentos a cumplir al pie de la letra todas las diligencias requeridas por USCIS, a fin de evitar dolores de cabeza, pues los oficiales están siendo más estrictos en esos asuntos técnicos.

“En la Administración Obama detalles como estos no hubieran sido, tal vez tan delicados como en esta Administración, pues desde que empezó la exigencia de que quienes entraron con una visa de turista deben hacer extensiones de su permanencia aquí para poder mantener legalmente el estatus, mientras reciben una respuesta de sus solicitudes de visa de estudiante, bajo la aplicación actual de la ley, no hacerlo puede perjudicar o descalificar a alguien”, dijo el abogado.

“Antes había más discreción de los oficiales para tomar en cuenta circunstancias que han afectado la habilidad de una persona de cumplir con todos los requisitos, como el desconocimiento o, como en este caso, que confiaron en una escuela para que hiciera el proceso y la institución no cumplió, o no recibieron la información necesaria de ellos”, advirtió el abogado de inmigración. “Antes tenían mayor discreción de reabrir casos o dar un perdón por no someter las extensiones a tiempo, porque se podía documentar que no hubo mala fe, pero la Administración actual ha exigido a los oficiales ser más rigurosos con ese aspecto”.

Torres hizo un llamado a aquellos turistas que están en trámites para cambiar su estatus a estudiante para revisar minuciosamente las fechas y detalles de sus procesos pendientes.

“Las personas deben ser más juiciosas con hacer a tiempo sus extensiones, deben estar encima de las escuelas, pedir recibos, checar el estatus online para seguir las aplicaciones pendientes y entender que si se vence el estatus para permanecer en el país, quedan en una posición difícil, donde pueden pedirles que se regresen a sus países o ser enviados a una corte”, agregó el experto.

La asambleísta Catalina Cruz se mostró preocupada por este tipo de casos, y aseguró que sería pertinente que el Departamento de Educación del Estado, que regula las escuelas de inglés que ayudan a tramitar los visados de estudiante, si no existe actualmente, cree un requerimiento para que informen bien y mantengan al tanto a quienes están en procesos de cambios de estatus, sobre todos los detalles y aplicaciones que ello implica.

“Sabiendo cómo están cambiando las políticas del gobierno federal, sería indicado que el Departamento de Educación del Estado tomaran pasos para asegurarse de que todos los estudiantes extranjeros o futuros estudiantes entiendan muy bien cuáles son sus derechos y sus deberes para que no queden a la deriva, pues terminan siendo muy vulnerables”, dijo la legisladora, quien agregó que castigar a personas que ingresan al país de manera legal por fallar en asuntos de procedimientos, es una muestra más de que el Gobierno Trump tiene en la mira a la comunidad inmigrante.

“El Gobierno federal tiene ahora como costumbre complicar las cosas mucho más de lo necesario y van a seguir utilizando más excusas para atacar, no solo a personas que están aquí sin documentos, sino ahora a personas que están aquí con autorización de ellos, como los turistas que quieren aplicar por un estatus de estudiante y quienes llegan como estudiantes, y que al no cumplir con un requerimiento como la extensión, quedan a la deriva”, agregó la política de Queens.

Intentamos obtener un comentario de ALCC sobre las quejas, pero nadie respondió.

Datos

  • 565 quejas de estudiantes de ALCC han sido interpuestas ante el Departamento de Educación estatal
  • 500 estudiantes de ALCC recibió Zoni Languages Center
  • 10% de ello están en riesgo de perder su estatus legal
  • 6 meses es lo que dura cada extensión de estadía concedida por USCIS, mientras se tramita la visa de estudiante
  • 30 días antes de que venza cada extensión hay que solicitar una nueva
  • $370 es el costo del formulario de solicitud de cambio de estatus
  • $370 es el costo del formulario de extensión
  • $85 es el valor de toma de huellas dactilares para aplicantes y debe ser pagado por cada formulario que se presenta
  • 33 días es el tiempo que da USCIS para presentar una moción para reabrir un caso cuando es negado o el tiempo para abandonar el país
  • 10 años incluso puede permanecer un extranjero con visa de estudiante en Estados Unidos, pero no da camino a la residencia