Hombre se harta de tacos en concurso en California y muere poco después

Dana Hutchings, de 41 años, participó en un concurso de ingesta de tacos en Fresno, California
Hombre se harta de tacos en concurso en California y muere poco después
Foto genérica de tacos.
Foto: Northgate Markets / Archivo

Un hombre de Fresno murió esta semana luego de haber participado en un concurso de ingesta de tacos en un juego de béisbol de ligas menores, según reportaron las autoridades locales.

Dana Hutchings, de 41 años, fue trasladado de urgencia desde el Parque Chukchansi, hogar de los Grizzlies en esta localidad del centro de California, hasta el Centro Médico Regional de la Comunidad, al final de un evento promocional.

Allí fue declarado muerto.

“Hasta ahora solo tengo que un hombre que participó en un concurso de comer tacos murió anoche poco después de llegar al hospital”, dijo el portavoz del sheriff del condado de Fresno, Tony Botti.

“No hemos determinado todavía la causa de la muerte”, aseguró.

Como parte de la promoción “Taco Tuesday”, durante toda temporada los Grizzlies realizan un juego en casa como “Tacos de Fresno”.

Aunque el dictamen forense no será hecho público hasta el jueves, este incidente aviva la polémica sobre los concursos en los que vence quien ingiere más alimentos (tacos, perros calientes u otros) en un corto lapso.

El 4 de julio de 2014, un hombre de 47 años perdió la vida tras deglutir afanosamente una cantidad considerable de hot dogs en una celebración que tuvo lugar en Dakota del Sur con motivo de las fiestas por la independencia.

Walter Eagle Tail también murió en un hospital de la ciudad de Custer al ahogarse con los perros calientes que ingería presurosamente.

“Cuando llegamos, había alguien haciéndole respiración boca a boca —explicó el comisario Rick Wheeler—. Probablemente sólo se asfixió. Algo se alojó en su garganta y los paramédicos no pudieron sacarlo”.

Ese mismo día la Cámara de Comercio de Custer, patrocinadora del concurso, canceló una competencia de comer pasteles contrarreloj programada para esa misma semana.

Ante el impacto de la noticia, muchos admiten que, además de sus peligros, este tipo de concursos promueven hábitos alimentarios poco saludables que estimulan a los incautos a la ingesta de comida rápida.

En abril de 2017, una mujer y un hombre fallecieron en una misma semana y en diferentes localidades del país: una estudiante de 20 años y un hombre de Colorado de 42 años, una con panqueques y el otro con donas.

Caitlin Nelson, quien estudiaba en la Universidad del Sagrado Corazón de Connecticut, murió después de participar en un concurso de comida. Al parecer se había comido cuatro o cinco panqueques cuando dejó de respirar, tal vez afectada por sus múltiples alergias alimentarias, según las autoridades del evento y los paramédicos que la atendieron.

El otro fue Travis Malouff, de 42 años, quien colapsó en el vestíbulo de un Voodoo Donut, en Denver, Colorado, y fue declarado muerto de “asfixia por obstrucción de las vías respiratorias”, según la Oficina del médico forense de esa ciudad.

Ya es una tradición que durante las celebraciones por el Día de la Independencia, el 4 de julio, las alcaldías organicen competiciones de comer en velocidad para agasajar a sus ciudadanos y pasarla bien.

El 4 de julio de 2017, Joey Chestnut, un californiano de 33 años y 104 kilos de peso, ganó por décima vez el concurso de perros calientes de Coney Island, al tragarse 72 salchichas en 10 minutos.

Aunque el hombre batió su propia marca de 70 hot-dogs ingeridos en 2016, no llegó a su cifra más alta —y récord mundial—, que es de 73.5 perritos en la misma cantidad de tiempo.

George Shea, el organizador del evento, llamó a Chesnut “el héroe americano” por excelencia, “encarnación de la libertad y del ideal americano”.

Los expertos en nutrición se oponen a alentar este tipo de competencias, vinculadas a una gran variedad de riesgos, como aumento de peso, niveles elevados de colesterol y aumentos en la presión arterial. Los participantes pueden desarrollar además parálisis estomacal o gastroparesia, que ocurre cuando una persona con demasiada frecuencia estira su estómago más allá de su capacidad normal. La intoxicación por agua y la perforación del estómago también son otros riesgos.

Según un estudio realizado en 2007 por la Facultad de Medicina de la Universidad de Pensilvania, “los comedores de velocidad profesionales eventualmente pueden desarrollar obesidad mórbida, gastroparesia profunda, náuseas y vómitos intratables e incluso la necesidad de una gastrectomía”.

(Por Ivette Leyva)