Si no tiene el 10% de pago inicial, aún puede comprar una casa

Las hipotecas FHA son una alternativa para quienes no califican para una hipoteca convencional

Si ha hecho un mínimo seguimiento de la evolución de tasas de intereses habrá visto que es un buen momento para endeudarse o refinanciar una deuda porque están a la baja. Es algo que hace más asequible la compra a crédito.

También puede ayudar a abrir la puerta a la propiedad de una vivienda incluso si no se tiene un gran capital para dar el pago inicial. Y eso ocurre porque en EEUU hay una alternativa cuando es imposible dar al vendedor el 10% o el 20% del precio inicial de la casa. Se trata de los créditos FHA.

Estas hipotecas concedidas por instituciones financieras están asegurados por la Autoridad Federal de la Vivienda (FHA en sus siglas en inglés) y permiten que muchas personas puedan tener acceso a una hipoteca porque entre otras cosas no requieren una alta calificación crediticia o un generoso pago inicial. El riesgo lo asume el estado a través de FHA.

¿Qué necesita para optar a estos créditos?

  • Ser residente en el país y usar esa hipoteca para comprar la casa en la que se va a vivir. No tiene que ser la primera casa que se compra sino en la que se vaya a residir.
  • Tener al menos el 3% o 3.5% del valor entero de la casa para dar el pago inicial.
  • Tener una calificación crediticia cercana a los 600 puntos. Si se tiene alrededor de 500, que es muy baja, se va a pedir un pago inicial más elevado. Cuanto más alta la calificación crediticia, mejor tasa de interés, como en todos los créditos. Eso si, muchos bancos no considerarían un crédito convencional a alguien que no se acerque a 700 puntos.
  • En 2019 para las hipotecas FHA la deuda hipotecaria no puede exceder el 31% del ingreso bruto mensual del hipotecado. Además, el total de lo que se deba (el crédito del auto, el de las tarjetas, etcétera), no puede ser mayor del 43% mensual.  
  • Prueba de empleo.
  • Estas hipotecas se piden en las entidades financieras y ha de decir que necesita que sea FHA. Los bancos le van a pedir documentación igual que si solicitara un crédito convencional: sus nóminas o certificados de ingresos, sus balances en el banco, los que tenga de deuda, sus taxes de un par de años…

De estos puntos se puede deducir que las ventajas sobre las hipotecas convencionales son importantes en caso de tener ingresos bajos o medios que no hayan permitido ahorrar un pago inicial alto, o sufrir una historia crediticia regular. Además, las tasas de interés suelen ser algo más bajos que los de los préstamos convencionales.

Ahora bien, no todo son ventajas.

El riesgo que asume el Gobierno tiene precio. Para empezar hay que pagar la prima de un año de un seguro llamado MIP en el momento del cierre de compra. Es del 1.75% de la cantidad del préstamo y lo suele asumir el banco que luego lo añade al pago de la hipoteca en los pagos mensuales.

Luego, anualmente hay que pagar un seguro hipotecario que equivale al 0.45%-1.05% de la cantidad solicitada en la hipoteca.