Impeachment a Trump: de dónde viene y qué significa la expresión “quid pro quo”, clave en la investigación

Te explicamos qué significa el término y por qué podría estarse usando de manera equivocada

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Crédito: iStock

¿Hubo o no un “quid pro quo” entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su par de Ucrania?

Esa es la pregunta alrededor de la que gira la investigación de una llamada telefónica entre Trump y el presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky que sigue la Cámara de Representantes de cara al impeachment al mandatario estadounidense.

Y es que en la respuesta a esa cuestión está la clave para determinar si Trump cometió abuso de poder al vincular una millonaria ayuda militar a Ucrania con el pedido de una investigación contra Hunter Biden, el hijo del exvicepresidente Joe Biden, quien trabajó con la compañía de gas ucraniana Burisma.

Que hubo “quid pro quo” es lo que pretende demostrar la investigación que impulsa la oposición demócrata en la Cámara Baja y que podría desembocar en un juicio político en el Senado y hasta la destitución del presidente.

Pero Trump y sus aliados lo niegan. El presidente ha repetido incansablemente en que la conversación con Zelensky, ocurrida el 25 de julio, fue “perfecta”.

Volodymyr Zelensky y Donald Trump

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La denuncia se centra en una llamada entre Trump y el presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky.

“No hubo quid pro quo, es la frase que repiten el presidente y sus aliados como principal defensa.

Pero, ¿cuál es el origen de la expresión “quid pro quo” y qué significa realmente?

El denunciante secreto

La investigación comentó en medio del escándalo que desató la denuncia de un informante de la CIA del supuesto abuso de poder en la conversación con Zelensky.

Esa conversación tuvo lugar poco después de que la Casa Blanca congelara la transferencia de un millonario paquete de ayudas a Ucrania que había aprobado el Congreso.

Según quienes acusan al presidente, Trump quería condicionar la transferencia de la ayuda a que Ucrania hiciera pública una investigación a la familia de quien se perfila como su principal rival político de cara a las elecciones de 2020, Joe Biden.

Por su parte, Biden (padre), quien lidera las encuestas en las primarias del Partido Demócrata, niega las acusaciones de Trump.

Gordon Sondland

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Gordon Sondland, designado por Trump como embajador en la UE además de encargado de la política con Ucrania, testificó ante el Congreso que sí hubo “quid pro quo”.

El gobierno que a finales de septiembre hizo pública una “transcripción” (en realidad son notas) de la controvertida conversación, ha mantenido siempre que Trump es inocente.

“Lean la transcripción” es el último mantra de quienes defienden al presidente. Sus acusadores señalan que esas notas son bastante incriminatorias.

En ellas se cita al presidente, en el momento en que Zelensky menciona la ayuda militar, diciendo : “Necesitamos que nos hagas un favor”. Y pasa a hablar de la supuesta corrupción de Biden.

Confusión

Para los críticos del presidente ahí está el “quid pro quo”, un intercambio de favores en la jerga política estadounidense.

Expertos legales dijeron al diario The New York Times que el término suele referirse a “un intercambio corrupto” y aparece frecuentemente en casos de soborno, extorsión y acoso sexual.

Un hombre firma un contrato a cambio de un sobre de dinero

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“Quid pro quo” no siempre significó un intercambio de favores.

Pero a pesar de ser una de las expresiones latinas más utilizadas hoy, el significado original de “quid pro quo” no es el que le dan la mayoría de las personas en la actualidad.

“Quid” y “quo” significan lo mismo, y son dos formas diferentes de decir “algo”.

“Quid pro quo” significa, literalmente, “algo por algo” o “una cosa por la otra”. En esto, todos están de acuerdo.

Sin embargo, ese “algo por algo” no siempre significó un intercambio de favores.

Según el experto en latín de la Universidad de Boston James Uden, la frase apareció por primera vez en la Edad Media y se usaba en dos ambientes muy diferentes: la farmacéutica y el derecho de contratos inglés.

“Las recetas de medicamentos en el mundo antiguo y medieval podían contener todo tipo de ingredientes: plantas, productos animales, especias, minerales”, explica el académico.

Si un boticario no tenía todos los ingredientes disponibles para mezclar el medicamento que necesitaba, utilizaba una lista de sustitutos permitidos. Esa lista era llamada un “quid pro quo”.

Esta acepción del término -significando una cosa en vez de otra- es la que se sigue utilizando en el idioma español.

De acuerdo con el diccionario de la Real Academia Española, “quid pro quo” significa “cosa que sustituye a algo equivalente”.

También puede denotar una confusión: un “error que consiste en tomar a alguien o algo por otra persona o cosa”.

Un tercer significado es una “cosa que se recibe como compensación” por algo equivalente. Esta última es la más cercana a la definición en inglés.

Cartel de Quid Pro Quo con dos figuras que se dan algo mutuamente

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En inglés, la expresión significa “si me das, te doy”.

El Oxford English Dictionary señala que “quid pro quo” significa “una cosa a cambio de o como intercambio por otra”. El equivalente de la expresión inglesa: “tit for tat” (toma y daca).

También el diccionario estadounidense Merriam-Webster lo define como “algo dado o recibido a cambio de otra cosa”.

Definición legal

En el derecho de contratos inglés, el otro origen medieval del término, la expresión significaba algo bastante diferente.

David Seipp, profesor de la Escuela de Derecho de la Universidad de Boston (EE.UU.), señala que “quid pro quo” era una frase que se usaba en el siglo XV en casos en los que no había un acuerdo escrito.

Significaba “tu palabra contra la mía”, explica el experto.

Sin embargo, con el paso del tiempo el concepto empezó a utilizarse legalmente para denotar un intercambio.

Según el diccionario legalThe Law Dictionary, “quid pro quo” significa “la entrega de algo de valor a cambio de otra cosa de valor”.

Seipp señala que se empezó a usar frecuentemente en el contexto de casos de corrupción, para hablar de un intercambio ilegal o inapropiado.

Antiguas botellas de medicina

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En el siglo XVI, los boticarios empezaron a usar la expresión para señalar que un medicamento había sido sustituido por otro.

¿Por qué fue cambiando el uso de la frase?

Una pista de cómo fue adquiriendo un significado más turbio la da el diccionario Merriam-Webster, en su explicación sobre el origen del término.

El libro detalla que en el siglo XVI los boticarios empezaron a usar la expresión para señalar que un medicamento había sido sustituido por otro, “ya sea intencionalmente (y de manera fraudulenta) o de forma accidental”.

Así, ese “algo por algo” empezó a perder su significado neutro y pasó a ser un sinónimo de algo más perverso.

Ahora serán los congresistas estadounidenses quienes definirán si en la conversación telefónica entre Trump y Zelensky hubo, en efecto, un “quid pro quo”.

Y si ese “algo por algo” fue un intercambio de favores, o si -como asegura Trump- se está haciendo que una cosa parezca otra.

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Trump insiste en la transcripción de su conversación lo exonera. Sus críticos creen que es una prueba de que es culpable.

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