TPSiana de Honduras logra la residencia 30 años después de emigrar a EEUU

Un requisito fundamental para que los amparados bajo el TPS puedan ajustar su estatus exige que vivan en los estados adscritos a su jurisdicción

TPSiana de Honduras logra la residencia 30 años después de emigrar a EEUU
Zoila Flores Rosales, nueva residente de los EEUU tras más de 20 años de vivir con el programa TPS. (Araceli Martínez/La Opinión).
Foto: Araceli Martínez / La Opinión

Zoila Flores Rosales, una hondureña amparada con el Estatus de Protección Temporal (TPS), consiguió su residencia permanente en Estados Unidos, gracias a que un fallo de la Corte de Apelaciones del Noveno Circuito permite a ciertos beneficiarios de este programa ajustar su estatus migratorio.

“Cuando el oficial – del Servicio de Inmigración y Ciudadanía (USCIS) – me dijo en la entrevista que me habían aprobado la residencia, quería colgarme de su cuello y abrazarlo. No podía parar de llorar. Eran lágrimas de felicidad”, afirma Zoila, emocionada al recordar el momento.

La nueva residente emigró a los EEUU en 1990. “Estaba muy joven cuando me vine para acá. Nos juntamos un grupo de amigos y decidimos dejar Honduras porque queríamos salir de la pobreza. En mi casa, éramos siete hermanos y no había ni siquiera la oportunidad de ir a la universidad”, sostiene.

Zoila Flores Rosales hace 30 años cuando emigró a los EEUU. (Foto suministrada)

Durante casi diez años, Zoila estuvo indocumentada hasta que en 1999 se amparó con el TPS.  Más tarde dio a luz sus dos hijos Marcos Caballero que ahora tiene 24 años; y Sofía Caballero de 22 años. Ellos nacieron en Los Ángeles.

“Yo ya sabía que debido a una decisión del Noveno Circuito, ciertos TPSianos podíamos arreglar nuestra situación migratoria si teníamos un hijo o un esposo ciudadano”, dice.

Sin embargo, cuando su hijo mayor cumplió los 21 años, no se apuró mucho porque se sentía amparada con el TPS, pero cuando el presidente Trump anunció el fin de este programa, decidió darse prisa y buscar ayuda legal.

“Fuimos a ver al abogado en migración Eric Price. Perdí un año arreglando mi acta de nacimiento porque tenía dos fechas de nacimiento. Una vez resuelto ese asunto, en ocho meses obtuve la residencia sin tener que salir del país”, agrega.

Zoila Flores con su hijo Marcos Caballero de 24 años. El joven presentó la petición de residencia para su madre. (foto suministrada)

Una decisión en la demanda Ramírez contra Brown en la Corte de Apelaciones del Noveno Circuito en 2017 permite a los TPSianos casados con un ciudadano o ciudadana estadounidense; o con un hijo mayor de 21 años nacido en EE UU, solicitar la residencia aún cuando no tuvieron una entrada legal al país. Otro fallo anterior de 2013 en la demanda Flores contra USCIS, permite ajustar el estatus a los TPSianos a través de familiares inmediatos.

El simple hecho de tener el TPS activo se considera como una entrada legal bajo la demanda Ramírez. Sin este fallo, Zoila habría tenido que viajar a Honduras para arreglar su estatus migratorio cuando su hijo mayor hizo la petición de residencia,

Un requisito fundamental para que los TPSianos puedan ajustar su estatus a través de estos fallos, exige que vivan en los estados adscritos a su jurisdicción. La jurisdicción del Noveno Circuito de la Corte de Apelaciones abarca California, Alaska, Arizona, Hawaii, Idaho, Montana, Nevada, Oregon, Washington, y las islas Guam y Norte Mariana. El Circuito Sexto de la Corte Apelaciones comprende Kentucky, Michigan, Ohio, Tennessee y Cincinnatti.

Zoila dice que estaba cansada de vivir en la zozobra porque nunca sabían, si el TPS lo iban a extender. El programa se renovaba cada dos años.

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La inmigrante hondureña, ahora residente de los EEUU, dice que se le cayó un peso de encima cuando le aprobaron la residencia. “Es solo un pedazo de plástico, pero a partir de que uno la tiene en sus manos, se puede respirar tranquilo”, expone.

Ella nunca quiso salir del país cuando tenía el TPS porque siempre mantuvo una pesadilla recurrente. “Soñaba que me iba a Honduras, y cuando estaba allá en el aeropuerto, comenzaba a aparecer en todas las pantallas de televisión, la noticia de que se cancelaba el TPS y los que estábamos fuera del país ya no podíamos regresar”, comenta.

Y como siempre ha sido supersticiosa, dice que prefirió no tomar el riesgo.

Zoila revela que ahora su mayor anhelo es regresar a la escuela para estudiar diseño de modas y repostería. “Primero voy a sacar mi secundaria”, explica la madre soltera que se gana la vida como cajera de un estacionamiento.

Para marzo, tiene planeado visitar Honduras a donde no ha regresado desde hace 30 años. “Mi padre y mi madre murieron sin que me pudiera despedir de ellos. Quiero ir a hacerles su tumba”, anota.

Y lamenta la crisis de inseguridad que se vive en la patria que la vio nacer. “La gente ya no quiere trabajar porque las pandillas no pueden ver a alguien que venda o haga algo para sacar dinero cuando luego le exigen el pago de lo que llaman impuesto de guerra”, agrega.

Zoila Flores con su hija Sofia Caballero y su nieta Yei de tres años. (Araceli Martínez/La Opinión).

Llena de felicidad, Zoila dice que estará contando los días que faltan para cumplir cinco años de residente y solicitar la ciudadanía. “Quiero tener todos los derechos y votar”, menciona.

El abogado Eric Price dice que actualmente todos los beneficiados del TPS pueden buscar la posibilidad de un ajuste migratorio. Esto se puede hacer de una forma segura y sin riesgos a través de una petición de un familiar directo que sea ciudadano de los Estados Unidos, quien puede ser un hijo (a), pareja o alguno de sus padres.

“Además deben de comprobar buena solvencia moral, no contar con antecedentes criminales y demostrar que no serán una carga para el país”, expone.