Cambio climático, la prioridad postergada

Hasta ahora, por lo menos 28 personas han perecido a causa de los incendios en Australia

Kangaroo Island (Australia), 05/01/2020.- The carcass of a Kangaroo lies after the area was ravaged by bushfires, on Kangaroo Island, Australia, 06 January 2020. Troops are being deployed to Kangaroo Island to help with bush fire relief, after major fires destroyed large parts of the Island.

Kangaroo Island (Australia), 05/01/2020.- The carcass of a Kangaroo lies after the area was ravaged by bushfires, on Kangaroo Island, Australia, 06 January 2020. Troops are being deployed to Kangaroo Island to help with bush fire relief, after major fires destroyed large parts of the Island.  Crédito: David Mariuz | EFE

Las imágenes de los incendios que desde el pasado septiembre han devastado gran parte del territorio australiano son dantescas: bajo un cielo naranja lleno de humo, miles de animales intentan escapar del infierno, mientras cientos de bomberos arriesgan heroicamente sus vidas para apagar las llamas que avanzan de manera inmisericorde sembrando muerte y destrucción.

Hasta ahora, por lo menos 28 personas han perecido, mil millones de animales han muerto, 24 millones de acres se han quemado y más de 2,000 viviendas se han perdido en lo que se considera ya como el mayor desastre ecológico en la historia de Australia.

Si bien los fuegos forestales son parte natural del ecosistema australiano y en algunos casos han sido provocados de manera intencional, esta temporada se tornaron particularmente severos debido al extremo calor y sequía en la costa sureste del país. El fenómeno, de acuerdo con la comunidad científica, está estrechamente ligado al cambio climático y los pronósticos son ominosos: la temporada de incendios será cada vez más larga y peligrosa.

Lo más grave, sin embargo, es la deplorable reacción del primer ministro de Australia, Scott Morrison, que en nombre del progreso defiende a capa y espada la explotación del carbón en su país y se niega a reconocer la conexión entre los fuegos y el cambio climático.

Esta conducta de Morrison se asemeja mucho a la de otro enemigo del medio ambiente, Donald Trump, que rechaza la existencia del cambio climático, pese a los numerosos desastres que ha sufrido Estados Unidos por este fenómeno, entre ellos los devastadores huracanes en la costa este y los voraces incendios en California. En los tres años que lleva al frente de la Casa Blanca, Trump ha dado marcha atrás a numerosas regulaciones destinadas a proteger al planeta para impulsar sin reserva las industrias del petróleo y el gas.

La irresponsabilidad de Trump, quien desde el inicio de su mandato se salió del Acuerdo de París, no solo es dañina para Estados Unidos sino para el mundo debido a que sienta un mal ejemplo para todos. En caso de ser reelegido para un segundo periodo, sus políticas causarán un efecto devastador pues las emisiones de gases invernadero continuarán en aumento y elevarán a niveles sumamente peligrosos el calentamiento global.

Por fortuna, los demócratas en el Congreso y los que aspiran a la presidencia, tienen una visión diametralmente distinta para el medio ambiente, basada en una economía “totalmente limpia” para 2050, que no está reñida con el progreso. El asunto es de la máxima importancia. Se trata nada menos que de la supervivencia de la raza humana en este planeta, el único hogar que tenemos. Esto es lo que debemos tener en mente antes de emitir nuestro voto el próximo noviembre.

María Luisa Arredondo es Directora ejecutiva de Latinocalifornia.com

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