Texas: “Brujo” quería extraerle demonios a joven con sexo oral; su padre no lo permitió y fue asesinado

El juicio en contra de uno de los cuatro sospechosos comenzó el martes en el área de Alvin, Texas

El acusado José Ybarra Leyva.
El acusado José Ybarra Leyva.
Foto: Harris County Jail / Cortesía

ALVIN – El juicio ha comenzado para uno de los cuatro hombres acusados de haber asesinado a un trabajador de un vivero de plantas en el área de Alvin, luego de que éste decidió no permitir que su hijo siguiera siendo “curado por un brujo” con “masajes eróticos”.

Santos Botello, de 43 años, se encuentra acusado de haber participado en la muerte de Francisco Esparza el 23 de mayo de 2017.

Esparza fue encontrado muerto cerca del vivero donde trabajaba en Alvin (40 minutos al sur de Houston).

José Ybarra Leyva, Ricardo Posada y Jaime Posada Jr. también enfrentan cargos en conexión con el asesinato.

El hijo de la víctima, en documentos de la corte, declaró que el asesinato fue por venganza luego de que se negaron a participar en un acto de brujería.

Leyva presuntamente le dijo a la víctima que su hijo estaba poseído por el espíritu de la muerte y otros demonios.

Leyva, quien decía ser brujo, se ofreció ayudar a la familia con actos de brujería. El acusado le dijo a la víctima que se podían extraer los “demonios” con sesiones de oración involucrando masajes eróticos.

Después de varias sesiones, Leyva le dijo a la víctima que su hijo estaba poseído por un “poderoso demonio” y que era necesario que él (Leyva) tuviera sexo oral con el joven para curarlo. El padre se negó.

El hijo le dijo a su padre que las sesiones lo dejaron traumatizado y la familia decidió no seguir participando. Leyva se enfureció y presuntamente ordenó el ataque sobre Esparza.

La mañana del asesinato de Esparza, la víctima le pidió a su hijo el número de celular de Leyva para decirle que dejara en paz a su familia. Horas después, Esparza fue baleado de muerte.

Lyeva no estuvo presente en el asesinato de Esparza, pero investigadores lo conectaron con los otros sospechosos a base de registros telefónicos.

Leyva se comunicó mucho con Botello una semana antes del asesinato y momentos antes del tiroteo.

Cuando Leyva fue contactado por investigadores, admitió que había ordenado a Botello golpear a alguien, pero no a matarlo.

Oficiales dijeron que los hermanos Posada admitieron que estaban bajo la impresión de que solamente iban a asaltar a una persona. Ricardo Posada confesó que Botello baleó varias veces a Esparza mientras que éste se acercaba a la camioneta en la que viajaban los sospechosos.

El conductor de una grúa que pasaba por la escena miró el tiroteo y le dio a las autoridades la información necesaria para localizar a los tres hombres.

Se anticipa que el juicio dure alrededor de dos semanas.