Contando a los invisibles

Contando a los invisibles
Si los latinos no somos contados, dejaremos de existir ante los ojos de la ley.
Foto: Impremedia

La comunidad latina de los Estados Unidos sabe y vive la narrativa deshumanizante que constantemente los invisibiliza. Los mexicanos fueron explícitamente repatriados en una deportación masiva en 1929, los trabajadores de haciendas y trabajadoras domésticas han sido excluidas de protecciones laborales a nivel federal y ahora la comunidad latina se ha convertido en el blanco o “los hombres malos” de la actual presidencia. Bajo estas condiciones ¿por qué debería importarnos el censo?

Debemos entender la historia y la importancia del censo. Los latinos vamos a representar 32 millones de personas elegibles para votar este año, convirtiéndonos en el grupo minoritario más grande del país. Pero si no somos contados, dejaremos de existir ante los ojos de la ley.

En la historia política de los Estados Unidos el censo y la represión a las comunidades minoritarias han estado ligadas. Cuando se redactó la constitución en 1787, los legisladores debatieron acerca del censo y cómo contar a la población teniendo en cuenta que eso iba a afectar el número de representantes en la casa del senado. De este debate nació el infame Acuerdo ⅗, donde los esclavos serían considerados no como personas completas sino como ⅗ de una persona. Con este esquema racial, los estados con más esclavos se beneficiaron del censo recibiendo más recursos económicos federales, poder político y dejó claro que los esclavos no eran personas.

Entender esta historia de exclusión y sus impactos negativos frente a recursos y una menor representación política que se le otorga a esos estados, nos señala la importancia de participar en el censo.

Este conteo es el mecanismo que utiliza el gobierno para saber cómo repartir la cantidad de legisladores, la asistencia federal para los estados y los recursos. En el dia a dia esto significa un presupuesto de 650 billones de dólares en fondos federales para hospitales, escuelas, viviendas, generación de empleo y para el mantenimiento de calles y vías.

Durante el censo no se va a preguntar si las personas son ciudadanas, como tampoco será una herramienta para inmigración. Es compresible que actualmente la comunidad latina tenga miedo y reservas en participar debido a los ataques constantes de pólizas migratorias excluyentes, pero ser censado es una forma para salir de las sombras y hacer nuestra comunidad más visible.

Como colombiano crecí enfrentando estereotipos en los que los integrantes de mi comunidad eran vistos solo como narcotraficantes, sicarios o pandilleros. Para mi abuela y mi tía, quienes se entregaron a su trabajo en las fábricas de Queens, esto ha sido un insulto como para los latinos que han contribuido al crecimiento y mantenimiento de los Estados Unidos.

Ahora como abogado defensor público, hablo acerca de cómo estas narrativas deshumanizantes son manipuladas para hacernos invisibles y excluirnos del diálogo político, donde se toman decisiones que impactan nuestra comunidad. También avalo la participación en el censo como acto un afirmativo que nos hace visibles.

-Anthony Posada es supervisor de Legal Aid