Madres en la primera línea del combate contra el coronavirus

Heroínas de la comunidad celebran el 10 de Mayo trabajando en hospitales

Madres en la primera línea del combate contra el coronavirus
Gina Mendoza, enferma de urgencias y madre de cinco hijos.
Foto: Gina Mendoza / Cortesía

Gina Mendoza, María Alcaraz y Karla Menjivar tienen mucho en común: son hispanas, son madres y son enfermeras en la primera línea de combate contra el coronavirus en el Hospital Adventist Health White Memorial de Los Ángeles.

“Desde que empezó el coronavirus ha sido una bola de emociones. Como enfermera es algo nuevo que te da la oportunidad de aprender; pero por otro lado, ver a las personas en una situación crítica, estar aisladas sin sus familiares a su lado, es muy frustrante”, dice Gina Mendoza, enfermera en la sala de emergencia. 

Sin embargo, se siente animada de ver la respuesta de la comunidad. “La mayoría nos ven como personas esenciales. Nos da mucho gusto que finalmente reconozcan el trabajo que siempre hemos hecho”.

La pandemia ha puesto mucha tensión en sus vidas por los cambios en las rutinas de trabajo y en el cuidado del paciente que han hecho los hospitales.

Gina Mendoza con sus hijos y su esposo. (Foto cortesía).

“Nosotros siempre queremos que el paciente esté cómodo y tenga a un familiar cerca. Eso es muy importante especialmente en la comunidad hispana. Entonces verlos aislados en un momento de miedo y sin nadie de la familia, es muy duro”.

Gina dice que como enfermeras están preocupadas de contagiarse ellas mismas, aún tomando todas las precauciones necesarias como usar zapatos extras para no meterlos en la casa, mascarillas, lentes de protección y lavado de manos.

Ella labora jornadas de doce horas al día. “Trabajo seis días seguido, y seis días descanso”.

Además de tener un trabajo muy demandante, es madre de cinco hijos. Sebastián de 17 años, Nathan de 15, Maddison de 14, David de 12 y Lucia de 6.

¿Cómo le hace para combinar su trabajo de enfermera y madre?

“No podría sin la ayuda de mi mamá y mi papá que viven conmigo. Cuando yo tengo que trabajar, ellos están en la casa con mis hijos”.

Su esposo, un mecánico de elevadores, ha tenido la suerte de continuar con el trabajo durante la cuarentena. 

“La verdad que cuando estoy trabajando, no tengo de qué preocuparme”.

Gina revela que este 10 de Mayo, es el primer Día de la Madre que no le toca trabajar. “Vamos a celebrar todos encerrados”.

Y lo que más desea – admite – es que todo vuelva a la normalidad. “Me motiva a seguir en mi trabajo, ver a la gente que cumple con las reglas de mantenerse en su casa. Eso nos ayuda a que no se enfermen y no vengan a las salas de emergencia”.

Karla Menjivar todos los días enfrenta al coronavirus. (Cortesía)

Los desafíos

Karla Menjivar, es una enfermera que trabaja en la unidad de atención a enfermos del COVID-19 del Hospital Adventist Health White Memorial de Los Ángeles, durante tres días a la semana en jornadas de 12 horas.

Adicionalmente trabaja dos días a la semana en una clínica.

Es también madre de dos hijos de 8 y 13 años.

Lo más duro durante de esta pandemia ha sido regresar a la casa por la noche y hacerla de maestra. Salgo a las seis de la mañana y regreso a las ocho de la noche, cuando mis hijos ya se quieren dormir”, explica.

Por fortuna, su esposo que sale más temprano que ella, apoya también con las tareas. “Mis días de descanso, se los dedico totalmente a mis hijos”.

Karla Menjivar, enfermera y madre. (Foto cortesía)

Con relación al COVID-19, dice que aunque la gente está un poco más relajada, quienes como ella trabajan en contacto a diario con los enfermos, siguen con el temor de infectarse y contagiar a sus seres queridos.

Aunque ya no tenemos tanto miedo como al principio, hemos visto casos muy fuertes; y uno no puede dejar de decirse, ese caso pude ser yo, o uno de mis familiares”.

Karla cuenta que el hospital les ha dado la alternativa de quedarse en un hotel, o en un departamento de Airbnb. “Para mi nunca ha sido una opción porque tengo niños pequeños. Significaba dejar a mi familia, y no quise hacerlo”.

De vez en cuando su hijo más grande, le ha dicho que le da miedo que vaya a trabajar al hospital, y le ha pedido que mejor se quede en la casa.

 “Es mucha la exposición a la que nos enfrentamos todos los días. Aunque nos protegemos, estamos expuestas al COVID-19 durante 12 horas. A veces, hasta tomar agua nos da miedo”.

Karla Menjivar todos los días expone su vida. (Cortesía)

Pero esta madre comparte que la enfermería siempre ha sido su pasión, y más aún servir a los hispanos en el barrio Boyle Heights de Los Ángeles, particularmente porque – dice – es una comunidad muy agradecida.

“Voy a pasar este Día de la Madre en mi casa, con mis hijos y mi mamá que también vive con nosotros. Mi esposo va a cocinar para todos”, dice Karla, quien desde hace diez años es enfermera.

Aunque acepta que la entristece que muchas compañeras enfermeras no la van pasar con su familia, porque están viviendo en un hotel o en un departamento de Airbnb.  “Yo me siento privilegiada de pasar el Día de la Madre con mi mamá”.

María Alcaraz celebró su primer año como enfermera. (Cortesía)

Vivir la pandemia

El primer aniversario de María Alcaraz como enfermera, se cumplió en marzo, y lo pasó atendiendo enfermos de coronavirus en la unidad del COVID-19 del Hospital Adventist Health White Memorial de Los Ángeles. Es madre de Diany, una niña de 11 años.

Cuando te contratan te hablan de la posibilidad de que algún día te toque atender a personas afectadas por una catástrofe, pero nunca pensé que me tocaría vivir una pandemia”.

Reconoce que le da miedo el virus, pero recordar que escogió su profesión para ayudar a la comunidad, le da fuerzas.

“Si no soy yo, quién. A veces veo lo que batallan en el hospital cuando alguien no llega a trabajar”.

Entre sus compañeras, dice, se habla mucho de la preocupación por llevar el virus a sus casas.

El trabajo de la enfermera ha sido revalorado durante la contingencia sanitaria. (Cortesía).

Es muy difícil asegurar que estamos completamente limpias. Por más que uno se ponga el equipo de protección, y se lave las manos”. 

Al llegar a su casa, de la puerta principal se va directo al baño. “Por suerte, tenemos dos baños. Y ahora con el coronavirus, hay uno que solo uso yo”.  Una vez limpia se siente más cómoda de abrazar a sus hijos y a su esposo.

Este Día de la Madre, María la pasará trabajando. “Lo celebramos el viernes. Pero con todo lo que está pasando, me siento satisfecha de celebrar en la casa junto a mis hijos viendo caricaturas”.

María Alcaraz con su hija Diany. (Foto cortesía)

Eso sí, revela que le pesa mucho no tener contacto con su mamá. “Por el coronavirus, no la he visto en mes y medio. Me duele no poder verla y abrazarla”.

Pero María se arma de paciencia y guarda la esperanza de que dentro de poco tiempo, la pandemia disminuya y pueda abrazar a su madre. “Ya lo estamos viendo en otros continentes y países”, dice animada.