La crisis del Covid-19 acaba con 36.5 millones de empleos en ocho semanas

El millonario ritmo de destrucción de puestos de trabajo se redujo ligeramente la semana pasada

Desempleo

Un indicador del desempleo en EEUU es el número de solicitudes de ayuda por pérdida del trabajo. Crédito: EPA

Durante la semana que acabó el pasado día 9 de mayo 2,981,000 millones de trabajadores solicitaron el seguro de desempleo, según cifras del Departamento de Trabajo (DOL)

La destrucción de empleo durante la pandemia del coronavirus mantiene un ritmo millonario a pesar de que se ha rebajado ligeramente (-195,000) con respecto a los de la semana anterior y considerablemente con respecto a las últimas semanas de marzo.

No obstante, esta masiva desaparición de puestos de trabajo, semana a semana es histórica por el número de afectados y la velocidad con la que se está produciendo. En las últimas ocho semanas se han destruido unos 36.5 millones de empleo.

Más de uno de cada cinco trabajadores han solicitado esta ayuda desde que explotó la pandemia.

Las cifras del DOL dan una visión aproximada de la situación porque hay quienes han perdido sus trabajos, pero no tienen derecho a este beneficio, el del desempleo, por lo que no se cuentan. Entre ellos los inmigrantes indocumentados que trabajaban o quienes están en la llamada economía informal. Esos hogares también han perdido sus ingresos que no suelen ser altos.

Mark Hamrick, economista senior de Bankrate, explicaba en una nota a los medios que aunque estas solicitudes de desempleo están por debajo de los tres millones “son con certeza otro puñetazo desagradable en el estómago”. Hamrick avisa de que debemos estar alerta a que lleguen más golpes como este con respecto a la crisis.

“La situación del desempleo es mala y posiblemente continuará hasta que la economía se vuelva a activar aunque incluso entonces quedarán desafíos significativos”, explica Hamrick. Desde Oxford Economics se recordaba que en la semana que acabó el 25 de abril 25.4 millones de personas estaban recibiendo este beneficio, más del doble de los que lo hicieron en el peor momento de la Gran Recesión de 2008 y 2009.

El presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell dijo el miércoles en un discurso, que no estaba preparado para levantar la moral de nadie, que esta crisis presenta muchas incertidumbres y que se está en uno de los peores momentos económicos desde la II Guerra Mundial.

Powell, que como presidente de la Fed, ha tratado de mantenerse muy al margen de dar recetas fiscales a los representantes electos en Washington, sugirió ayer en términos muy firmes que es necesario poner todos los recursos posibles al precio alto que sea necesario para atajar la crisis. Powell dijo que compensará.

Esta semana la mayoría demócrata en la cámara de Representantes ha presentado una propuesta de ayuda valorada en $3 billones que incluye la extensión del seguro de desempleo extraordinario ($600 además de lo que casa estado concede a sus trabajadores) hasta finales de año. Este seguro de desempleo ahora llega hasta julio.

Seguros médicos perdidos

A la situación de incertidumbre que genera el desempleo hay que sumar el hecho de que millones de personas pierden el seguro médico que tienen gracias a su puesto de trabajo.

Según estimaciones de la Fundación Kaiser y con cifras de desempleo hasta el 2 de mayo, unos 27 millones de personas podrían haber perdido su seguro médico por desempleo. Se trata no solo de los titulares de estos seguros sinos los que dependen de estos.

Algunas personas pueden mantener la cobertura de seguro si se suman como dependientes al que tiene un familiar (esposo/a o el de los padres). “Estimamos que unos 19 millones de personas han mantenido el seguro al quedarse en el ofrecido a un miembro de la familia”.

Finanzas ajustadas

Muchos millones de personas llegan a esta situación con una situación económica muy ajustada.

La Reserva Federal hizo público el jueves el informe sobre Bienestar Económico en 2019 y una buena parte de la población llegaba a fin de mes con poco margen de maniobra financiera.

A finales de 2019 el 53% de la población no tenía ahorros para hacer frente a un mínimo de tres meses sin ingresos y tres de cada 10 adultos no podrían suplir la falta de entrada de dinero de ninguna manera. Sin vender acciones, propiedades o pidiendo prestado.

Con todo, el 75% de los adultos decían estar “al menos ok” financieramente en 2019 un porcentaje que se rebajaba al 66% en el caso de los latinos.

Cuando la crisis del coronavirus se intensificó la Fed volvió a tomar el pulso en este sentido en marzo cuando ya se habían empezado a perder empleos e ingreso por ello o por reducción de horas o trabajos o simplemente los salarios.

Hace dos meses el 18% de los adultos no esperaban poder pagar todos sus billes.

Según se deduce de las cifras de los que dicen poder trabajar en casa durante el confinamiento, la crisis, como no dejan de apuntar otras estadísticas, está siendo más dura con los trabajadores de servicios y bajos ingresos.

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