Sobrevive a aborto fallido sin que lo sepa su madre y se reencuentra con ella 40 años después

Melissa Ohden supo la verdad más grande de su vida a los 14 años

Imagen ilustrativa de una embarazada.
Imagen ilustrativa de una embarazada.
Foto: Getty Images

Una mujer en Missouri que sobrevivió a un aborto fallido conoció a su madre biológica (que desconocía que ella estaba viva) después de 40 años.

El caso de Melissa Ohden, hoy con 42 años, fue reseñado esta semana por el diario británico The Sun.

Ohden supo la verdad más grande de su vida a los 14 años.

Aunque siempre supo que no era hija natural de los Ohden, un día su hermana no biológica le dijo que no era una hija deseada como ella.

La hermana se refería a que había sobrevivido a un aborto fallido.

Ruth, la progenitora, fue básicamente coaccionada por su propia madre (la abuela de Melissa) para que interrumpiera el embarazo mediante un aborto salino, un método poco común hoy día.

Aunque Melissa nació con signos vitales, la abuela insistió en que fuera abandonado como “desecho médico”. Este dato se le ocultó a Melissa hasta la adolescencia, según relató al medio.

En principio, la creencia de la mujer era que su madre había quedado embarazada mientras estaba en la universidad y se sentía muy joven para asumir la crianza.

Luego del trauma inicial al enterarse de la historia verdadera; a los 19 años, se propuso encontrar a sus padres biológicos.

Por su parte, Ruth supo la verdad en el 2007, pero no se sentía capaz de contactar a su hija.  Ese año, Melissa encontró a su progenitor y le envió una carta. Sin embargo, al poco tiempo se enteró que acababa de fallecer. Gracias a esa misiva, logró encontrar a su abuelo paterno, y posteriormente, descubrió los nombres de los padres de su madre.

Sin embargo, no fue hasta el 2013 que Ohden recibió la llamada de una prima de su madre, quien se ofreció a ayudarla a comunicarse con ella.

Durante varios años, madre e hija mantuvieron comunicación a distancia hasta que, en 2016, se reunieron en el zoológico de su ciudad (Kansas City).

“En cuanto nos encontramos, simplemente nos abrazamos y abrazamos”, recordó Melissa.

Con el pasar del tiempo, han acostumbrado a verse “a todas horas”, y las hijas de Melissa llaman a Rtuh “nana”.