Patty Wong, la empresaria en Perú que no dejó de pagarle a empleados de su restaurante pese a cierre por coronavirus

Trabajadores de la cocina le agradecen sin poder contener las lágrimas

Los hispanos son esenciales en los restaurantes en EEUU.
Los hispanos son esenciales en los restaurantes en EEUU.
Foto: Foto: Archivo / Archivo / La Opinión

La empresaria y exmodelo Patty Wong ha ganado atención en medios de prensa y redes sociales en días recientes por haber continuado pagándole el salario a los empleados de su cadena de restaurantes en Perú aún cuando estaban cerrados por la pandemia de coronavirus.

Uno de los trabajadores beneficiados con la acción de Wong expresó a través del programa “Domingo al día” el agradecimiento a su jefa.

“Voy dos años con la señora Patty Wong. Me siento feliz y orgulloso. Pese a la pandemia, ella seguía pagándonos nuestro sueldo como debe ser. Para mí es un honor tenerla. Ella nunca desamparó a nadie. Es una familia para nosotros. La tengo como madre verdadera, porque mi madre está lejos”, manifestó entre lágrimas el obrero. Aparte del pago de sueldo, la exmodelo de “R con R” dijo que construyó habitaciones en su restaurante para que el personal pueda dormir en el lugar y no esté más expuesto a la enfermedad por usar transporte público.

Wong,  de familia china pero nacida en Perú, agregó que al momento los restaurantes de Chorrillos y San Juan de Lurigancho solo servirán mediante “delivery”. “No vamos a abrir en esta etapa  todavía (los demás restaurantes) para los clientes porque quiero cuidar a mi gente. Hemos esperado cuatro meses y hemos quizá salvado a mucha gente”, explicó.

La también ganadora del concurso de belleza “Miss Perú Tusán” en 2001 declaró a Trome que se considera una “chica de pueblo”, ya que ha tenido que vivir en distintos distritos de Lima.

“Yo soy un libro abierto, sin poses, he vivido en Chaclacayo, San Juan de Lurigancho, Barrios Altos, y, ahora, en Miraflores; soy una chica de pueblo”, expuso Wong.

“Puedo comer en un restaurante de cinco tenedores y disfrutar la comida, pero también me vas a ver en un mercado degustando un lomito saltado, mi choclo con queso y bebiendo mi rico emoliente de carretilla que me encanta”, argumentó.

La empresaria además recordó que se burlaban de ella cuando vendía comida mientras cursaba la primaria, pero lo anterior lejos de desalentarla, la motivó a cumplir sus metas.

“En el colegio, a los 12 años, también vendía sándwiches de pollo y me gané la chapa de ‘ambulante’ sumada a la de ‘cara de plato’, pero para mí todo eso han sido cicatrices de guerra, y si mi historia puede inspirar a otras personas a no rendirse y salir adelante, pues bien”, sostuvo.