24 años después esclarecen en Alaska asesinato de adolescente que fue enterrada bajo tronco de árbol

Pruebas de ADN fueron la pieza clave para resolver el caso del asesinato de Jessica Baggen de 17 años, quien además fue violada
24 años después esclarecen en Alaska asesinato de adolescente que fue enterrada bajo tronco de árbol
Jessica Baggen, de 17 años, desapareció el 4 de mayo de 1996.
Foto: Departamento de Seguridad Pública de Alaska / Cortesía

Pruebas de ADN fueron la pieza clave para resolver el caso del asesinato de una adolescente en Alaska hace 24 años.

El Departamento de Seguridad Pública de Alaska anunció este martes que mediante el procedimiento forense de genealogía genética investigadores lograron comparar bases de datos de ADN en línea con muestras genéticas de la escena del crimen.

Jessica Baggen, de 17 años, desapareció en la ciudad de Sitka la mañana del 4 de mayo de 1996, mientras caminaba hacia su casa un día después de celebrar su cumpleaños.

La joven fue violada antes de que la estrangularan. Dos días después, el cadáver fue encontrado enterrado en un hueco, debajo del tronco de un árbol caído por la zona.

El “caso frío” (cold case) permaneció sin resolver por más de dos décadas hasta que, este martes, Patrulleros Estatales de Alaska y el Departamento de la Policía de Sitka anunciaron el cierre del mismo.

El asesino fue identificado como Steve Branch, de 66 años, quien para el momento del crimen vivía en Sitka. Branch había sido procesado por agredir sexualmente a otra adolescente en 1996, caso del que fue absuelto.

El 3 de agosto, agentes de la Policía local se desplazaron a Austin (Arkansas), para intervenir con Branch y obtener una muestra de su ADN. El hombre no solo negó estar involucrado en la muerte de Baggen; además no quiso presentar la muestra genética requerida por las autoridades. Fue entonces que los investigadores se retiraron de la residencia para solicitar una orden de registro, periodo en el que Branch se suicidó.

Una autopsia posterior, este 10 de agosto, confirmó que el ADN del sospechoso coincidía con el de evidencias halladas en el lugar del crimen y en el cuerpo de la víctima.