Los 4 alimentos que más afectan la circulación sanguínea

Una buena circulación sanguínea se relaciona directamente con el bienestar de la salud cardiovascular y la prevención de enfermedades degenerativas. Descubre los grupos de alimentos que deterioran sus funciones

Comida.

Crédito: Pixabay

La mala circulación sanguínea es una condición bastante recurrente que se relaciona con diversos inconvenientes de salud. El aparato circulatorio es fundamental para la vida está formado por el corazón, un conjunto de venas y arterias por las cuales se mueve la sangre. Tiene varias funciones esenciales, entre las principales se destaca el transporte de oxígeno y nutrientes, es por ello que también interviene en la eliminación de desechos del organismo. 

Existen diversos factores que se relacionan directamente con los problemas de circulación, entre los principales se destacan los malos hábitos como el consumo excesivo de alcohol, el tabaquismo, condiciones particulares como los altos niveles de colesterol en la sangre y la presión arterial alta, la diabetes, padecer de obesidad o sobrepeso, altos niveles de estrés y factores hereditarios como antecedentes familiares de arteroesclerosis. Sin embargo uno de los aspectos que más influye como en todo lo relacionado con la salud radica en la importancia de la alimentación, una dieta rica en grasas, azúcares y algunos minerales, son elementos que dificultan el paso de la sangre, dañan los vasos sanguíneos e impiden el flujo normal de la sangre.

Las consecuencias de una mala circulación son diversas y van desde ligeros malestares hasta complicaciones más serias, como es el caso de la ateroesclerosis, aneurismas, coágulos sanguíneos y accidentes cerebrovasculares. También es muy normal que las personas con mala circulación presenten condiciones como las várices, hemorroides o celulitis, si bien son trastornos menos graves deterioran la calidad de vida.

Referente a la dieta existen alimentos que gracias a su composición y propiedades medicinales resultan un gran aliado para desinflamar y acelerar el flujo sanguíneo, sin embargo hay otros grupos que se relacionan con sus efectos negativos.

1. Alimentos ricos en sodio

Mucho se ha hablado sobre los efectos de salud nocivos que se derivan de una dieta con un alto consumo de sodio y sal. Lo cierto es que cuando este mineral se encuentra de manera abundante en la dieta afecta directamente la salud cardiovascular y al sistema circulatorio, este mineral afecta tanto las arterias como los vasos más pequeños. A la vez el sodio es una de las principales causas de la retención de líquidos y se caracteriza por ser una condición con la que aumenta el volumen de la sangre. Esto se relaciona directamente con un aumento en la presión arterial y daña las paredes vasculares. Es por ello que una de las recomendaciones fundamentales para mejorar la circulación, radica en eliminar por completo el consumo de alimentos ricos en sodio entre los que se destacan: alimentos procesados, comidas rápidas, botanas saladas, bollería industrial, embutidos, salsas, caldos y aderezos comerciales, conservas, aceitunas, productos enlatados y el queso.

Pizza
Pizza. /Foto: Pexels

2. Carnes rojas y procesadas

En los últimos años mucho se ha hablado sobre las consecuencias de un excesivo consumo de carnes rojas, se han relacionado con un aumento en el desarrollo de enfermedades degenerativas como el cáncer, condiciones cardiovasculares, obesidad y diabetes. Su ingesta se relaciona con padecimientos cardíacos y se deriva en problemas en la circulación sanguínea, sin embargo dependiendo de tipo de procesamiento existen unas más nocivas que otras. De hecho se cuenta con un estudio en el que se comprueba la directa relación entre el consumo de carnes rojas procesadas con la mala circulación y por consecuencia en se deriva en afectaciones cardíacas. Lo que sucede es que son alimentos ricos en sodio y diversos aditivos, a la vez son alimentos ricos en grasas saturadas, altamente calóricos y con un bajo valor nutricional. Por lo tanto es importante evitar el consumo de embutidos, tocino, comidas rápidas, perritos calientes y todo tipo de salchichas. 

Embutidos.
Embutidos. /Foto: Pexels

3. Alimentos ricos en grasas hidrogenadas

Las grasas son necesarias para el buen funcionamiento del cuerpo, sin embargo es de vital importancia optar por el consumo de las fuentes saludables como es el caso de los frutos secos, el aceite de oliva, los pescados grasos y el aguacate. Sin embargo los lípidos que pertenecen a la familia de los ácidos grasos trans, resultan preocupantes para la salud, esto se debe a que las grasas hidrogenadas se relacionan con el aumento en los niveles de colesterol y triglicéridos en la sangre. El exceso de lípidos nocivos en el torrente sanguíneo se deriva en alteraciones en la circulación sanguínea, empeora la oxigenación y afecta la llegada de nutrientes en todas las células del cuerpo. De hecho según información revelada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) este tipo de grasas solo deberá formar parte de 1% del total de la ingesta energética diaria. La mejor manera de evitar su consumo es eliminar la ingesta de todo tipo de productos industriales, sobre todo alimentos como las margarinas vegetales, todo tipo de bollería y panadería como galletas, bollos, pasteles y comidas rápidas.

Cupcakes.
Cupcakes. /Foto: Pixabay

4. Azúcares

El consumo de azúcares añadidos es uno de los principales y más habituales enemigos de la buena salud, entre sus principales consecuencias negativas se destacan afectaciones en el peso corporal, la salud dental, estado de ánimo y por supuesto sobre la salud cardíaca. Son alimentos con un valor nutricional nulo y un elevado aporte calórico. Comer demasiada azúcar también se relaciona con consecuencias negativas en los niveles de glucosa en la sangre, lo que aumenta el riesgo de padecer diabetes. Esto se deriva en afectaciones en la integridad de las paredes arteriales y venosas, se hacen más frágiles y menos funcionales. Es indispensable evitar el consumo de refrescos, todo tipo de bebidas azucaradas, pasteles, dulces, helados, alimentos procesados y comida rápidas. 

Sodas./Foto: Pxhere

Como recomendaciones finales, especialistas en medicina y nutrición coinciden en la importancia de integrar en la dieta alimentos ricos en vitamina C ya que protegen las paredes de los vasos sanguíneos. Considerar el consumo de pescados grasos de 2 a 3 veces a la semana, ya que inhiben la acumulación de plaqueta y formación de coágulos sanguíneos. Añadir especias medicinales con poder antiinflamatorio como es el caso del ajo, pimienta, cilantro, canela, jengibre y cúrcuma. Y aumentar el consumo de antioxidantes y anocianinas, ya que tienen bondades para regular la presión arterial.

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