Cuáles son las consecuencias de la adicción al agua

Beber agua en grandes cantidades puede traer graves consecuencias

Cuáles son las consecuencias de la adicción al agua
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Un problema que suele ser desapercibido es la adicción al agua, conocida como potomanía. Este es un trastorno que tiene diferentes causas y hace que la gente tome más líquido del que el recomendado. Beber agua en exceso puede tener graves consecuencias para el organismo, así que para prevenir este padecimiento, aquí te damos toda la información sobre el tema.

Qué es la potomanía y cómo se produce

También conocida como poidipsia psicogénica, la potomanía es el deseo, o mejor dicho, la necesidad de beber cantidades enormes de líquido, por lo general agua. Este problema puede deberse a un trastorno mental o puede ser de origen orgánico.

Se trata, por lo tanto, de un acto compulsivo, que no se rige por la necesidad de calmar la sed. Esto quiere decir que las personas que sufren de este trastorno beberán agua sin que tengan sed. En promedio, alguien adicto al agua puede llegar a beber hasta 15 litros de agua al día.

Entre las diferentes causas o trastornos que producen la potomanía, se encuentran los trastornos psiquiátricos, como la esquizofrenia, la anorexia y la vigorexia, la creencia distorsionada de obtener beneficios si se bebe determinados líquidos, y algunos tratamientos.

Consecuencias

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Como bien sabemos, todo en exceso es malo. En promedio, es recomendable beber de 1.5 a 2 litros de agua al día. Claro, la ingesta estará determinada por las diferentes actividades que se hagan durante el día.

Pero beber agua en exceso puede perjudicar seriamente al organismo. De acuerdo a lo publicado en el portal Psicología y Mente, algunas de las señales de hiperhidratación son:

Sensación de cansancio y fatiga y calambres musculares, producto de la dilución del potasio y del sodio. También se produce nauseas y dolor de cabeza. Pérdida de la capacidad de concentración y agilidad mental.

Otros síntomas más graves son: Parálisis del cuerpo y somnolencia; y en casos más graves, puede provocar el coma e incluso la muerte.

Es necesario reconocer por lo tanto, que se sufre de un trastorno y acudir a un centro asistencial. Por lo general, la ayuda terapéutica puede servir para controlar los impulsos de beber agua de forma continua. Por eso no hay que descartar cualquier ayuda para no poner la salud en riesgo.