Impulsan propuesta que obligaría a asistentes de champú de salones a certificarse tomando clases en NY

Propietarios latinos de centros de belleza no se oponen a recibir más herramientas para mejorar el servicio, pero temen que podría ser muy costoso en tiempos de pandemia

Impulsan propuesta que obligaría a asistentes de champú de salones a certificarse tomando clases en NY
La quisqueyana Rosairis Reyes es dueña de un salón en Brooklyn.
Foto: Fernando Martínez / Impremedia

Un anteproyecto de ley empujado por varios asambleístas estatales obligaría a los asistentes de champú en los salones de belleza a tomar un programa de capacitación en cosmetología de 1,000 horas  y obtener una licencia para poder ejercer esas labores. La legislación, tal como está planteada, divide opiniones en esta dinámica industria en la Gran Manzana la cual trata de sobrevivir de la pandemia.

Mientras algunos propietarios de peluquerías consultados como la dominicana Rosairis Reyes, considera que  la normativa sería una “piedra de tranca” para centenares de trabajadores en este momento de recuperación económica, otros esgrimen que es momento de “profesionalizar” a una fuerza laboral, cuya faena no se debe subestimar.

“Con las reglas de distanciamiento social, estos servicios están trabajando a muy poca capacidad. Muchas asistentes de champú han perdido su trabajo o se le han quitado las horas. En mi caso, tengo solo una que viene los sábados. Poner más complicaciones en este momento, generaría más desempleo. Esta industria necesita estímulos, no más trabas”, opinó Reyes, propietaria del Salón Xiara en la Cuarta Avenida de Sunset Park, en Brooklyn.

La peluquera quisqueyana asegura que ella con su certificación y su experiencia por más de 25 años, supervisa todos los detalles del servicio. Y está muy atenta a cumplir “al pie de la letra” todas las nuevas regulaciones.

“Es importante que en este momento de la pandemia, que no ha terminado, sigamos recibiendo información para proteger a los clientes y a nosotros mismos. Los dueños de negocios, estamos tratando de sobrevivir. Pero 500 horas o 1,000 horas de escuela es mucho. Todos debemos tener más capacitación. Pero esa regulación implica  mucho tiempo y me imagino dinero”, subrayó Reyes.

Empresarios del sector aseguran que 1,000 horas de capacitación es un proceso “exageradamente largo”. (Foto: Mariela Lombard) (Archivo)

Licencia y certificación obligatoria

La propuesta de ley A06578, planteada por los miembros de la legislatura estatal, Carrie Woerner y John T. McDonald, establece que estos empleados de las peluquerías, denominados en muchos países hispanos como ‘lavacabezas’, deben pasar por un proceso de licencia similar a quienes trabajan en clínicas y hogares de ancianos para “proteger los derechos del consumidor”.

Si se aprueba, los salones de belleza solo podrían contratar asistentes de champú que hayan tomado al menos 500 horas de cursos de cosmetología y hayan obtenido una licencia. Y el empleado debe permanecer inscrito en el programa hasta que complete el total de 1,000 horas.

Cerca de 10,000 centros de belleza empezaron su proceso de reapertura el pasado 22 de junio en los cinco condados, una actividad económica dominada por la mano de obra hispana.

En vecindarios del Alto Manhattan, Queens y El Bronx, de gran incidencia latina, los salones se cuentan por decenas en el radio de cada diez cuadras.

Luego de casi dos meses de reapertura, muchos propietarios reportan que lamentablemente han tenido que dejar “a muchos de sus empleados regulares en casa”.

“Bienvenidas todas las regulaciones que signifiquen educar más a la industria, pero que eso no signifique tanto tiempo, ni mucho dinero para mucha de nuestra gente que ya la está pasando mal”, dijo Raiza Ruíz, la propietaria de una peluquería en la Avenida Amsterdam con la calle 140 del Alto Manhattan.

La empresaria destaca que para “volver” tuvieron que “sacrificar” muchos trabajadores y hacer una serie de inversiones para proteger a los clientes.

“Con mucho dolor no pude incorporar a todo el equipo, porque mi salón es muy pequeño. Y las asistentes de champú se quedaron en su mayoría en su casa. Qué bueno que hayan posibilidades de que ellas se formen y crezcan en esta industria, pero si eso tiene un costo alto, las están perjudicando. Muchas de ellas apenas tienen para sobrevivir. Es complicado”, razonó Ruiz.

En este instante, la mayoría de los pequeños empresarios hispanos de la industria de la belleza en la ciudad de Nueva York arrastran deudas de renta por más de tres meses y la imposibilidad de operar a un 100%, por las normas de distanciamiento social.  Además,  para muchos clientes la “belleza” no es una prioridad, porque perdieron sus empleos.

Las nuevas reglas obligan a los salones de belleza a reducir sus operaciones para mantener la distancia social. (Foto: F. Martínez)

“Hay que profesionalizar”

La inmigrante ecuatoriana Charito Cisneros, presidenta de la Cámara de Comercio Hispana de Cosmetología y Belleza en Nueva York, pondera que para realizar eficientemente las técnicas de champú, se debe haber un curso y una formación de por lo menos 250 horas.

“Dentro de la industria de la belleza, aplicar un lavado en la cabeza a un cliente, no es un asunto que se debe subestimar. Si no no hay una debida instrucción, algunas malas técnicas en el masaje podrían irritar el cuero cabelludo. Se debe tener criterio para escoger el producto, de acuerdo a las características de cada cliente”, explicó.

Cisneros sugiere que al igual que como ocurre en  las trabajadores de uñas y los barberos, las asistentes de champú se deberían certificar pero durante “ese proceso” tener la posibilidad de trabajar con la supervisión adecuada, hasta que apliquen a sus exámenes para obtener sus propias licencias.

“Un curso de tres meses es suficiente, para quien requiera especializarse en esa área. Insisto que debe haber instrucción adecuada en esta materia”, subrayó la empresaria.

Por su parte, la asambleísta colombiana Catalina Cruz comentó que se debe entender la necesidad de proteger a toda costa a los usuarios, pero también hay que tener en cuenta que se trata de una industria que trata de revivir por la crisis de salud pública.

“Vamos a analizarla bien. Queremos profundizar de qué se trata esta propuesta”, puntualizó la legisladora estatal que representa el distrito 39 de Queens que incluye Jackson Heights, Corona y Elmhurst.

Objeciones más radicales

Otras críticas para este anteproyecto que corre en la Asamblea Estatal son más radicales. Chung Dick, miembro del comité ejecutivo del Partido Conservador de la ciudad de Nueva York y propietario de una peluquería, dijo a medios locales que los términos de la obligatoriedad en capacitarse en cosmetología en esta área específica, eventualmente aprobada por los legisladores, “podría costar hasta $ 18,000″.

“Si desea proteger a los consumidores y exigir que los empleados estén equipados con las habilidades relacionadas con esta área, no se necesita una capacitación de 1,000 horas ”, refirió Dick.

El empresario también cuestionó el momento de la introducción del proyecto de ley, pues se avanza en esta intención cuando la pandemia ya había elevado la tasa de desempleo y sin siquiera solicitar comentarios de los propietarios de pequeñas empresas.

Dick dijo que la mayoría de las veces los inspectores no se van sin emitir multas. Y los pequeños barberos familiares se verían muy afectados, ya que los costos de capacitar a los asistentes de champú pueden llevar a la quiebra a empresas que ya están en dificultades.

¿Qué se sabe hasta ahora del anteproyecto?

  • La legislación se introdujo en marzo de 2019 y  aún no ha sido sometida a votación en la cámara baja de Albany.
  • El anteproyecto, si es aprobado, gestionará la aplicación de la certificación de asistentes de champú a través de la División de Licencias del estado de Nueva York.
  • Los salones estarán sujetos a multas, si permiten ejercer esta actividad sin la certificación adecuada emitida por las autoridades del estado.
  • Los certificados deben estar claramente colocados donde los inspectores estatales puedan verlos. La fecha de vencimiento de la certificación será de un año.
  • Los aspirantes serán elegibles para solicitar la certificación de asistente de champú, una vez que completen un mínimo de 500 horas del plan de estudios de cosmetología y permanecer inscrito en el programa de 1,000 horas.
  • Los titulares de las licencias de asistente de champú tendrán prohibido: aplicar productos químicos a los clientes, realizar técnicas de corte de cabello, colocar trenzas o extensiones artificiales en los clientes, realizar cualquier servicio o procedimiento de uñas, cuidado de la piel y servicios de depilación.
  • Los legisladores de Nueva York aseguran que 21 estados han promulgado una legislación similar alrededor del país.