Un plan para asegurar que los inmigrantes se mantengan saludables durante la pandemia

Un plan para asegurar que los inmigrantes se mantengan saludables durante la pandemia
El Coronavirus Immigrant Families Protection Act velaría porque cada comunidad tenga acceso a servicios de salud, pruebas, tratamientos y eventualmente, vacunas.
Foto: Joe Raedle / Getty Images

Desde el primer día en el poder, la administración Trump ha puesto toda su energía en construir un muro— y no únicamente el que separa la frontera entre Estados Unidos y México. Levantar barreras entre familias de inmigrantes también ha sido una de sus prioridades principales.

Durante su primer mes de gestión, el presidente Trump firmó una orden ejecutiva que suspendió la entrada de millones de personas extranjeras al país. Unos meses después la administración inició el proceso cruel e inhumano de detener y separar familias en la frontera sur. Luego expandieron la operación Streamline para llevar a cabo deportaciones masivas. Incluso intentaron hacer más difícil que los sobrevivientes de abuso doméstico pudieran obtener asilo. Ahora, quieren cobrarle una tarifa a los que solicitan asilo por aplicar y abiertamente desafían la decisión de la Corte Suprema de los Estados Unidos con respecto a DACA.

Las divisiones y el daño sembrado por el presidente Trump han empeorado con la pandemia, la cual ha impactado severamente a las comunidades de inmigrantes y de color. Las personas latinas y negras que viven en Estados Unidos son tres veces más propensas a contraer la COVID-19 y dos veces más propensas a fallecer por causa del virus, comparado con personas blancas. En el pico de contagio en Nueva York, Corona en Queens fue el epicentro de la crisis. También es donde se encuentra la mayor tasa de inmigrantes residentes en la ciudad de Nueva York. Esto no es coincidencia.

Las comunidades inmigrantes suelen enfrentar barreras que les impide obtener cuidado médico. Una de estas barreras es la regla de carga pública de la administración que ha generado confusión y caos en las comunidades inmigrantes y ha logrado que estas familias teman usar servicios y beneficios federales, incluso ir a ver a un doctor. Y, en momentos que millones de personas se encuentran desempleadas, la administración también impidió que muchas familias inmigrantes y de estatus mixto recibieran un cheque de estímulo. Esto dejó a muchas familias sin poder cumplir con sus obligaciones a fin de mes, mucho menos pagar cuidado médico costoso.

Por otra parte, los inmigrantes son el eje de nuestras industrias esenciales, exponiéndose a diario para que nuestro país marche. Seis millones de inmigrantes, incluyendo más de 200 mil beneficiarios de DACA están en las primeras líneas respondiendo a la pandemia. Están cuidando pacientes en viviendas, hospitales y asilos de ancianos. Están educando y cuidando a niños. También están en tareas agrícolas y de manufactura, mientras otros preparan alimentos para personas a lo largo del país. En la ciudad de Nueva York los inmigrantes conforman más de la mitad de los trabajadores en las primeras líneas en supermercados y tiendas de conveniencia, servicios de limpieza, servicios de cuidados infantiles, transporte y cuidado de la salud.

Neoyorquinos como Perla, una beneficiaria de DACA en Brooklyn, saben de primera mano que estas estadísticas están atadas a vidas reales. Tanto el hermano, la cuñada y el papá de Perla perdieron sus empleos en medio de la pandemia. Ellos convencieron a su mamá—quien ya tenía condiciones de salud existentes— que dejara de trabajar y se quedara en casa para cuidarse del virus. Sin embargo, en marzo ella comenzó a tener síntomas. Ella no estaba asegurada ni podía pagar un cuidado médico de calidad así que la familia le hizo caso a los médicos y funcionarios de salud pública, dejándola en casa hasta que sus síntomas empeoraran. Ya cuando llamaron la ambulancia su condición estaba crítica. Ella falleció al cabo de unos días. Perla cree que si su mamá hubiese tenido acceso a un seguro médico y cuidado médico, tal vez seguiría con vida.

Las familias de estatus mixto como la Perla están en las primeras líneas, trabajando para que Nueva York siga adelante y se reconstruya. Sin embargo, se les ha quitado todo recurso significativo que pudieran utilizar para cuidarse a sí mismos, a sus familias y a sus comunidades.

Esta falta de apoyo es agravada por un déficit presupuestario de los Servicios de Ciudadanía y Inmigración de los Estados Unidos (USCIS). Casi el 70% de los empleados de USCIS que procesan aplicaciones de asilo y llevan a cabo una serie de tareas administrativas necesarias para que el sistema migratorio siga en pie estuvieron peligrosamente cerca de tener que ausentarse de su trabajo sin recibir sueldo. De haber ocurrido hubiera frenado el proceso de ciudadanías y los servicios migratorios esenciales de los que dependen los trabajadores del cuidado de la salud y  estudiantes extranjeros, así como las empresas estadounidenses.

Está claro que no podremos reparar nuestro sistema migratorio inoperante hasta que elijamos a un nuevo presidente y una nueva mayoría en el Senado. Pero, tenemos que darle solución a esta emergencia nacional ya.

Una manera para hacerlo es con la aprobación del Coronavirus Immigrant Families Protection Act. Este proyecto de ley inmediatamente modificaría las políticas migratorias y de salud pública para asegurar que todas las familias de inmigrantes no sean excluidos o echados a un lado. Este proyecto de ley velaría que cada comunidad tenga acceso a servicios de salud, pruebas, tratamientos y eventualmente, vacunas. Ayudaría a los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) a brindar información en múltiples idiomas. Y, también le ofrecería a los inmigrantes major acceso a medidas de alivio contra la COVID.

También estoy trabajando en otro proyecto de ley llamado Health Equity and Access under the Law (HEAL) for Immigrant Women and Families Act, para que las mujeres inmigrantes y sus familias puedan recibir cuidado de salud esencial sin miedo a la discriminación o la retribución. El HEAL Act también eliminaría el periodo de espera de cinco años de elegibilidad para el Medicaid y el Programa de Seguro de Salud para Niños (CHIP); restauraría la elegibilidad de Medicaid para migrantes del Convenio de Libre Asociación y permitiría a los inmigrantes indocumentados comprar planes de seguro médico del mercado en línea.

También podemos ayudar a las familias a estar sanas y cubrir sus necesidades asegurando que tengan suficiente para comer. La semana pasada viajé por la ciudad de Nueva York visitando bancos de alimentos. Vi de primera mano cuán necesario es brindar asistencia alimentaria. Por eso estoy luchando por incrementar y extender el programa Pandemic EBT, el cual actualmente ayuda a familias de todos los estatus migratorios pagar las comidas que sus hijos usualmente hubieran recibido en la escuela.

Los inmigrantes vienen de todas partes del mundo a Estados Unidos para mejorar sus vidas, demostrándonos firmeza, resiliencia y una fuerza increíble. También mejoran nuestro país en el proceso. Que haya un neoyorquino en la Casa Blanca que no entienda esto, y peor aún, que intente destruir los cimientos de lo que hace que tanto nuestro estado como país sea tan poderoso, es perverso. Pero, también demuestra que los verdaderos neoyorquinos— aquellos que nos liderarán hacia el futuro— son inmigrantes como Perla y su familia.

-Kirsten Gillibrand es senadora federal por el estado de Nueva York