Pequeños negocios de El Bronx, el objetivo es “sobrevivir”

La financiación no llega, la clientela tampoco, la renta hay que pagarla, la situación se complica en el condado

Pequeños negocios de El Bronx, el objetivo es “sobrevivir”
La barbería de Ángel Rivera en El Bronx está abierta cuando otros negocios han cerrado pero la demanda ha bajado y sus costos no./Cortesía (Ángel Rivera)
Foto: Cortesía

Ángel Rivera admite que hay días que está simplemente sentado a la espera de clientes. En la barbería que este ecuatoriano tiene desde hace 23 años en la zona de Boston Road, en El Bronx, siempre había actividad pero desde que pudieron abrir ni en este negocio ni en el de arreglo de uñas que tiene, están atendiendo a muchas personas.

Y lo entiende. “Unos tienen miedo a contagiarse, otros problemas con la incertidumbre”, explica. “En todos los sitios la situación está bien triste pero éste es un barrio pobre y hay mucha precariedad”, lamenta con una voz en la que se percibe una cierta resignación.

En el bloque donde está instalado su negocio hay cuatro que no han abierto. Rivera explica con una palabra cuál es el objetivo de los pequeños empresarios de la zona como él: “sobrevivir”.

Él ya ha sobrevivido al COVID-19, una enfermedad que padeció, y ahora lo tiene que hacer su negocio.

En él trabajaban seis personas pero ahora solo son cuatro. Antes de la pandemia mudó la barbería de edificio y dice tener suerte porque el nuevo casero, una empresa, “no me está apretando por ahora”, a pesar de que debe la renta de cuando estuvo cerrado, $3,000 dólares mensuales. También tiene que pagar un préstamo que tomó para poner en marcha su nuevo local.

A los cierres, falta de clientes y deudas que se acumulan en muchas zonas de El Bronx, se une el hecho de que buena parte de los empresarios de la zona se han quedado fuera de los programas de ayuda.

Rivera pidió un préstamo de menos de $10,000 dólares, “que no es nada”, agrega. Pero no se lo concedieron. El barbero, que ayuda a capacitar en su profesión a otros inmigrantes, explica que la única ayuda que le ha llegado se la dio Romeo Santos. “Es amigo”, dice del artista y bachatero. “Él es de aquí y le conozco desde hace años, me trajo una donación y a niños para cortarles el cabello”.

Muchos empresarios latinos no han podido pedir el préstamo parcialmente condonable ofrecido por el Paycheck Protection Program (PPP). Y a todo ello se llega cuando El Bronx parte de una situación muy complicada por estar en el extremo más desfavorecido de la desigualdad económica que se vive en el país y desde luego en la ciudad.

Ayuda de WHEDco

Yesmín Vega, gestora en el programa de desarrollo comunitario de WHEDco, cree que los actuales cierres y las decisiones difíciles que muchos están tomando con respecto a su futuro incierto son solo parte del problema. Ella cree que la situación está empeorando y “que se está viendo solo la punta del iceberg”.

La misión de WHEDco, esta organización centrada en el sur de El Bronx, es proveer recursos en materia de vivienda, educación, alimentos y oportunidad económica. Vega dice que muchos de los negocios de la zona están orientados al cuidado personal y ése es uno de los servicios que más están sufriendo. El 90% de los negocios que atiende esta organización son de negros, latinos e indocumentados.

“No solamente hay menos gente que quiera cuidarse el cabello porque no sale, sino que además mucha gente ha optado por ahorrar en vez de consumir y además hay que tener en cuenta que estamos en una zona con un desempleo del 25%”. Vega dice que cuando se habla de falta de trabajo no es lo mismo hablar de Manhattan o Queens que de El Bronx, donde las cosas ya eran complicadas antes de que llegara el virus.

Rezonificación

Esta asesora habla de la triple presión que se sufre en la zona y el motivo por el que cree que lo peor está por venir: el efecto en la salud del COVID, que ha perjudicado sobre todo a las comunidades negra y latina, el problema económico que ha generado y la especulación que existe en esta área por las rezonificación de Jerome Avenue, donde están cerrando sus puertas muchos negocios.

“Estamos viendo muchas nuevas construcciones después de que se hayan cerrado muchos negocios y los desarrolladores dejan los locales vacíos esperando al gran comercio, no les cuesta mucho tenerlo así”, cuenta.

“Aunque la rezonificación de Southern Boulevard no se ha aprobado, no por ello se ha reducido la especulación de bienes raíces, estamos viendo solo una parte de ello”, explica.

Vega cree que los problemas van a emerger con más fuerza cuando en las cortes se empiecen a tramitar los desalojos de inquilinos y negocios. De momento y antes de que esto ocurra hay pequeños empresarios que están cerrando porque ya no pueden más con los gastos y saben que esto va para largo.

“Lo que estamos viendo es que dejan el negocio sin plan de cierre, no traspasan, no hacen un subalquiler, no venden inventario, simplemente cierran”, cuenta.

Esta asesora dice que al principio de la pandemia  los comerciantes de la zona no estaban interesados en gestionar ayudas porque pensaron que la cuarentena duraría dos semanas. En WHEDco empezaron a impartir seminarios de mercadeo, gestión de presencia social y cuando se vio que la situación iba para largo empezaron a ayudar tramitar solicitudes de préstamos y ayudas de los que podían –por motivos migratorios–. Muchos empresarios dejaron pasar la oportunidad porque no querían añadir más deudas a las que ya tenían.

“El otro problema es que no todos tenían establecido historial de crédito”, lamenta Vega quien explica que hubo quienes consiguieron el PPP pero apenas recibieron $1,000 ó $2,000 dólares. “Se necesitan más grants — concesiones de dinero que no se tienen que devolver–, más ayudas, los préstamos son más difíciles”. En este momento está tratando de buscar financiación para el barbero ecuatoriano.

Pese a que la situación que se teme es complicada, desde WHEDco no dejan de brindar ayuda de VOLS (Servicios Voluntarios Legales) están ofreciendo asistencia legal para pagar o renegociar la renta, el pago de los atrasos o el cierre del negocio. “Estamos viendo cómo las preguntas a los abogados están cambiando”.

Vega está ayudando a buscar financiación a Ángel Rivera. Él todavía no ha oído nada de la posibilidad de obtenerla.  “Y mientras tanto sigo aquí”, dice, esperando a los clientes.