Lo que sucede en el cuerpo al beber refrescos de dieta

Siempre disponibles, refrescantes y deliciosos, solemos pensar que los refrescos light son más sanos que las versiones regulares. Conoce los efectos nocivos de su consumo recurrente

Lo que sucede en el cuerpo al beber refrescos de dieta
Un alto consumo de refrescos de dieta, se relaciona con un mayor riesgo de padecer enfermedades crónicas, obesidad y síndrome metabólico.
Foto: Rodolfo Clix / Pexels

Es bien sabido que los refrescos son uno de los principales enemigos de la salud, en los últimos años mucho se ha dicho sobre los efectos nocivos de su consumo y aunque no lo creas resulta peor optar por la ingesta de los refrescos de dieta. Gracias a un nuevo estudio contamos con más información sobre las consecuencias de las bebidas endulzadas artificialmente, las cuales se relacionan con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares como el caso concreto de ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares. 

Dicho estudio sugiere que las bebidas endulzadas artificialmente pueden no ser un sustituto saludable de las bebidas azucaradas y de hecho la información revelada alimenta el debate actual sobre impuestos, etiquetado y regulación de este tipo de bebidas. El estudio estuvo a cargo de la Universidad Sorbonne Paris Nord, fue publicado en el Journal of the American College of Cardiology y contó con la participación de más de 100,000 personas a partir de 15 años de edad. Cada participante registró su ingesta dietética, grado de actividad física y estado de salud, durante un período de 6 meses como parte fundamental del estudio en línea realizado en el año 2009. De dicho grupo se contó con la participación de 20,000 participantes, quienes proporcionaron muestras de sangre y orina. 

En el lenguaje que utilizaron los investigadores del estudio, todas las bebidas endulzadas con aspartamo sucralosa (su versión comercial es splenda) y también aquellas en las que se utilizaron endulzantes naturales como el caso de la stevia, son catalogadas en el estudio como bebidas endulzadas artificialmente. Esto incluye productos como Coke Zero, Diet Coke, Fanta Zero, Fresca, Mellow Yellow Zero, PowerAde Zero y otras bebidas similares. 

También se cuenta con otras referencias que son muy interesantes, como es el caso de la investigación realizada por los investigadores de la Universidad de Purdue, quienes se dieron a la tarea de revisar los estudios relacionados con el consumo de refrescos de dieta, de los últimos 5 años. La información recopilada fue publicada en la revista Trends in Endocinology & Metabolism, los resultados son simplemente sorprendentes: el azúcar falso que contienen este tipo de bebidas burla al cuerpo al simular que le entrega un alimento real, el organismo al no recibir lo que esperaba se confunde y no sabe como responder.

Según las declaraciones de Susan Swithers, autora del artículo en cuestión señala que los refrescos de dieta arruinan el buen funcionamiento del organismo y cuando se consume azúcar real, el cuerpo no sabe si debe tratar de procesarlo porque el azúcar falso lo ha engañado muchas veces.

En primer lugar es importante mencionar que los refrescos de dieta están elaborados con componentes sumamente nocivos, en los casos de consumo diario son sustancias que suelen asociase con dolor de cabeza, malestar general, cansancio excesivo, afecciones digestivas y es normal que a la larga terminen causando más sed. A continuación te presentamos lo que podría suceder en el cuerpo, derivado de un consumo recurrente.

  1. Daños en las neuronas: El aspartamo es una de las sustancias más utilizadas en los refrescos de dieta, se trata de una neurotoxina carcinógena altamente adictiva. A la vez tiende a descomponerse en forma de ácido aspártico y la fenilananina, que se relacionan con daño y destrucción de las neuronas en el cerebro, a la vez su contenido en metanol, afecta de ya que suele convertirte en un residuo tóxico llamado formaldehído. 
  2. Acidifican al organismo: Los refrescos de dieta muy al contrario de sus características primarias, son muy ácidos. De hecho se clasifican alrededor de 3 en las escalas de pH, lo cual resulta increíblemente tóxico para el cuerpo y se deriva en daños considerables al esmalte de los dientes y huesos, lo que aumenta el riesgo de presentar fracturas y osteoporosis. Estas sustancias ácidas también deterioran el funcionamiento de los órganos y hacen que la piel luzca poco sana y avejentada.
  3. Aumentan el riesgo de padecer obesidad: Como lo mencionábamos al inicio de este contenido, el sabor dulce característico de estas bebidas engaña al cerebro y hace que desee más azúcar. También aumenta la hormona que promueve el almacenamiento de energía el el intestino, afecta la acción de la insulina e interviene en el apetito. Ko cual se puede traducir en un mayor deseo del cuerpo por consumir bebidas dulces, los depósitos de grasa tienden a aumentar, se presenta debilidad y la posibilidad de padecer diabetes o síndrome metabólico. De hecho se cuenta con un estudio interesante dirigido por el doctor James Brown de la Universidad Aston en Inglaterra, en el cual se comprobó que las personas que consumen refrescos de dieta comen el doble en comparación con quienes beben agua simple. Otra referencia indicó que el riesgo de padecer obesidad aumenta en un 57.1% en los casos de personas que consumen más de dos latas de refrescos de dieta al día, en contra del 42.7% de un refresco normal.
  4. Dolores de cabeza constantes: Los refrescos de dieta suelen contener sucralosa que es una molécula modificada del azúcar y que se relaciona con diversas alteraciones en la salud como es el caso de migrañas recurrentes.
  5. Mayor riesgo de desarrollar síndrome metabólico: Los refrescos son bebidas vacías, no aportan ningún nutriente y se asocian con un alto contenido en compuestos químicos y endulcorantes. Lo cierto es que el cuerpo no obtiene nada bueno de ellos, únicamente sustancias tóxicas y deterioros en la salud. En el caso de los refrescos light resulta más preocupante, ya que el aspartame que los endulza contiene 200 veces más endulcorantes que el azúcar.