Varias muertes revelan la extrema inseguridad en que viven residentes de NYCHA

La agencia ha sido reiteradamente cuestionada por el Defensor del Pueblo, quien exige cambios inmediatos en los complejos de vivienda pública

Varias muertes revelan la extrema inseguridad en que viven residentes de NYCHA
La mayoría de los residentes en los complejos de vivienda de NYCHA, son adultos mayores.
Foto: Mariela Lombard / El Diario NY

NUEVA YORK.- El Defensor del Pueblo, Jumaane Williams volvió a la carga contra la Autoridad de Vivienda Pública de la Ciudad de Nueva York (NYCHA), esta vez por la inseguridad que enfrentan los residentes en los complejos de vivienda.

El pasado 2 de enero la anciana de 66 años, Eleanor Dowe, cayó por las escaleras en el complejo Webster Houses en El Bronx, quedó en coma y murió poco después. El 15 de enero, el cuerpo de Juanita Caballero, de 78 años, fue encontrado en el pasillo de su apartamento de Powel Street en el complejo de viviendas para personas mayores Carter G. Woodson, en la sección de Brownsville, de Brooklyn. Ambas residenciales son administradas por NYCHA.

Juanita Caballero, de 78 años

“Estas historias tipifican trágicamente las peligrosas condiciones de NYCHA. Estas falencias demuestran extrema negligencia”, dijo Williams, durante un encuentro virtual con la prensa este domingo, donde resaltó la amenaza a la seguridad pública que representa la falta de fondos, la mala administración y el abandono de los proyectos de vivienda pública en la ciudad de Nueva York.

Junto a Williams estuvieron Annette Dowe, la hija de Eleanor Dowe, la concejal Alicka Ampry-Samuel, presidenta del Comité de Vivienda Pública del Concejo, y la concejal Vanessa Gibson, que representa a la familia Dowe. La mujer sufría de insuficiencia renal y se dirigía a la diálisis cuando resbaló y se golpeó la cabeza.

Eleanor Dowe, 66 años.

Su familia dijo que NYCHA es responsable porque Dowe presentó quejas sobre los ascensores. De su parte la agencia indicó que un ascensor estaba funcionando el día en que ocurrió el accidente.

“Mi madre estuviera aún entre nosotros. Estoy realmente muy furiosa por la irresponsabilidad de NYCHA”, dijo Annette Dowe.

NYCHA es reincidente

Las nuevas acusaciones del Defensor del Pueblo contra la Autoridad de Vivienda Pública de la Ciudad de Nueva York, se suman a las que hizo a mediados de diciembre pasado. Por tercer año consecutivo, NYCHA, encabezó la Lista de los Peores Caseros de la Gran Manzana del 2020.

Williams apuntó que NYCHA en reincidente en el ámbito de la seguridad pública como del pésimo mantenimiento de los complejos de vivienda, por lo cual responsabiliza a la Administración De Blasio.

Unos 400,000 neoyorquinos viven en los complejos de vivienda de NYCHA y según Williams, a causa de la mala administración de la agencia, los complejos están en condiciones deplorables y peligrosas.

El Defensor del Pueblo reiteró que la muerte de Dowe, en Webster Houses, se produjo después de repetidos esfuerzos de reclamo para que NYCHA arreglara el ascensor. Entre tanto, el asesinato de Caballero, es el tercero contra mujeres ancianas en Woodson Houses, hechos que se le atribuyen a un asesino en serie.

Juanita Caballero fue encontrada estrangulada con un cable telefónico dentro de su apartamento en Carter G. Woodson.

Arrestan a sospechoso de ser el asesino en serie

Al respecto, el jueves pasado, el NYPD a un hombre que creen es el asesino de las tres mujeres. Las autoridades identificaron al sospechoso como Kevin Gavin, de 66 años, hermano de Leon Gavin, quien vivía en el edificio y se sabía que ayudaba a los residentes ancianos con sus mandados.

Jacolia James, de 83 años

Leon Gavin murió en abril de 2020 y Kevin Gavin se mudó al apartamento. En ese momento, había sido identificado como sospechoso de una muerte en 2019 y, por extensión, de una muerte sin resolver en 2015.

En noviembre de 2015, la policía descubrió muerta a Myrtle McKinney, de 82 años, en el piso de su cocina. En 2019, Jacolia James, de 83 años, fue descubierta muerta en su apartamento del piso 11 con golpes en la cabeza y el torso.

Algunos funcionarios electos y familiares de las víctimas acusan a la policía de Nueva York de negligencia y racismo, alegando que la investigación no se tomó tan en serio como debería haber sido después del primer asesinato.