Asamblea Estatal de Nueva York derogó prohibición de ‘caminar mientras se es trans’

Líderes de la comunidad LGBTQ celebran la nueva normativa que tacha por completo la Sección 240.37 del Código de Ley Penal, que prohíbe 'merodear con fines de prostitución'

Asamblea Estatal de Nueva York derogó prohibición de ‘caminar mientras se es trans’
Mujeres transgénero latinas como Norma Urero aseguran han sido criminalizadas por años injustamente.
Foto: Mariela Lombard / El Diario NY

La Asamblea y el Senado Estatal  aprobaron este martes la histórica legislación 1351 que deroga la prohibición de “caminar mientras se es trans” (‘Walking While Trans’), la cual castigaba caminar en las calles de Nueva York con el aparente propósito de prostituirse y que otorgaba a la policía la autoridad para abordar a las personas transgénero con el pretexto de prevenir el trabajo sexual.

Líderes de la comunidad LGBTQ y varios funcionarios electos locales celebraron esta nueva normativa que tacha por completo la Sección 240.37 del Código de Ley Penal, vigente desde 1974, que prohíbe “merodear con fines de prostitución”.

“La discriminación no tiene cabida en el estado de Nueva York, en nuestros libros de leyes. Protegemos a comunidades ya marginadas de ser atacadas de forma injusta. La mayoría demócrata de la Asamblea seguirá trabajando para reformar nuestro sistema de justicia penal”, dijo el presidente de la Legislatura Estatal, Carl Heastie.

Un paso en contra de la discriminación

De acuerdo con la normativa derogada, las personas podían ser arrestadas y entrar en un círculo de criminalización por el largo de la falda o por mostrar la tira del sostén, lo que causó que desproporcionalmente muchos miembros de la comunidad ‘trans’ afroamericanos y latinos fueran arrestados.

Los activistas por los derechos de las comunidades LGBTQ aseguran que entre 2012 y 2015, el 85% de las personas arrestadas bajo esta ley eran negras o hispanas.

Específicamente, las personas que se consideraban violaban esta ley ya eliminada, se perfilaban por las autoridades policiales porque deambulan en un lugar público, hacían señas o intentan entablar continuamente una conversación con transeúntes. Y vestían de una forma particular.

En medio de los debates, un oficial de la policía reconoció que fue entrenado para buscar mujeres que tuvieran la “manzana de Adán, manos y pies grandes”, para identificar con esos signos a personas en la prostitución, compartieron con El Diario portavoces de la Legislatura en Albany.

“El acoso provocado por el sistema penal actual ha sido sufrido por víctimas de la trata de personas, mujeres abusadas y explotadas. Estas víctimas merecen nuestra ayuda para escapar de sus entornos dañinos, en lugar de someterlas a más daño y degradación” dijo la asambleísta Amy Paulin, una de las principales promotoras de esta nueva ley.

Norma Ureiro asegura que caminaba con su novio en Queens y fue criminalizada por su forma de vestir. (Archivo) M. Lombard

“Un NY más equitativo”

Geoffrey L. Wertime, copresidente del Comité de Derechos de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transgénero y Queers del Colegio de Abogados de la Ciudad de York, explicó que la norma derogada enfrentó una fuerte oposición desde su creación por ser “vaga y demasiado amplia”.

“Su aplicación por parte de la policía carecía de una guía clara. Esta derogación promoverá un Nueva York más equitativo al reducir la incidencia de acciones policiales injustificadas contra las comunidades marginadas, en particular, las mujeres latinas y afroamericanas, cisgénero y transgénero, en su mayoría inmigrantes”, resaltó.

Un alivio: borrar antecedentes criminales

De acuerdo con el balance de los activistas, miles de neoyorquinos sufren daños irreparables por los antecedentes penales derivados de esta ley, que los limita históricamente en su capacidad para acceder a viviendas, educación y empleo.

Así fue la experiencia de Norma Ureiro una mujer ‘trans’ de origen hispano, activista de The Make The Road Nueva York (MRNY) quien explica que en medio de lo que califica un proceso de “discriminación sistemática” a muchas de sus “hermanas”, no solo se les ha imposibilitado conseguir un trabajo digno, o tener acceso a planes de vivienda. Sino que además han sido “condenadas” a no poder regularizar su situación migratoria.

“Muchas han sido deportadas simplemente por caminar de una manera sexy por las calles”, reaccionó.

Norma cuenta que hace un par de años fue detenida a las 4 de la mañana por efectivos del Departamento de Policía de Nueva York (NYPD) mientras caminaba agarrada de manos con su novio por Jackson Heights en Queens.

“Llevo casi dos años tratando de obtener mi residencia y producto de esa detención injusta que se convirtió en un antecedente criminal, ha sido muy complicado”, cuestiona la activista.

La legislación tal como fue aprobada y requerirá ser reglamentada y firmada por el gobernador Andrew Cuomo permite borrar este tipo de antecedente criminal a quienes hayan sido detenidos en el pasado en circunstancias como la de Norma.

“El estado de Nueva York está eliminando esta ley que ha estigmatizado y deshumanizado a las personas transgénero y también a las minorías de color, víctimas de tráfico sexual y las trabajadoras sexuales durante más de 40 años”, analizó Tina Luongo, abogada a cargo de la Práctica de Defensa Penal en The Legal Aid Society.

La jurista razona que los legisladores han hecho su parte y ahora el gobernador Cuomo debe cumplir las promesas que hizo sobre este tema y promulgar esta legislación de inmediato.

“Tanto las disposiciones de derogación como de sellado de récords son fundamentales para remediar daños pasados, para garantizar que la raza y la presentación de género no se criminalicen nunca más”, resaltó Luongo.

Del lado de la cancha del mandatario estatal no parece existir problemas de promover rápidamente la aplicación de esta prohibición, dijo que “revocar esta arcaica práctica de ‘caminar mientras sean trans’ es un paso fundamental para reformar nuestro sistema policial y reducir la criminalización que enfrentan las personas transgénero simplemente por ser ellas mismas”.

La legislación aprobada este martes es producto de años de lucha de comunidades LGBT (Foto: M. Lombard)

Un problema mayor en Queens

Una de las asambleístas que batalló por la aprobación de esta derogatoria fue Catalina Cruz, quien representa al Distrito 39 de Jackson Heights y Corona, unas de las localidades de la Gran Manzana en donde solamente en 2018 aumentó en un 120% las detenciones a mujeres transgéneros hispanas.

“Para mi es un honor haber votado a favor de esta legislación. Estamos dando un paso muy poderoso en nuestros vecindarios de mayoría latina para enterrar una era de discriminación y acoso policial. Muchas no están aquí para contarlo. Otras han estado al borde del suicidio”, aseguró Cruz.

Así mismo, la mujer transgénero de origen latino Geraldine Monrroy, asegura que hace 22 meses llegó a la Gran Manzana y ante las historias compartidas por sus compañeras, prefirió encerrarse para evitar ser blanco de ataques.

“Especialmente es un gran riesgo caminar por la Avenida Rooselvelt como mujer trans. Hoy con esta ley estamos abriendo una brecha para las nuevas generaciones. Honramos a quienes murieron“, reaccionó Geraldine.

En esta misma dirección, la codirectora del Instituto SOAR, Melissa Brouda, argumentó que la derogación de la prohibición de ‘caminar mientras trans’ es fundamental, en sus palabras, por dos razones: La primera es que la ley criminalizaba la intención, más que la conducta. En segundo lugar, la ley se aplicaba de una manera increíblemente discriminatoria.

“Las personas son arrestadas no por lo que están haciendo, sino por quiénes son y dónde están. Sabemos que las mujeres negras y latinas, especialmente las mujeres transgéneros y las personas en distritos económicamente desfavorecidos, son abrumadoramente intervenidas”.

Brouda como abogada en Nueva York, he representado a decenas de mujeres transgénero latinas en Queens que temían salir de sus apartamentos debido a ser arrestadas falsamente por merodeo.

“Esta ley no nos protegía; más bien, discriminaba a los más marginados”, concluyó.

En contraste, quienes se oponían a esta legislación aducen que se trata de una forma velada de “autorizar la prostitución” en las calles.