Gluten y Mal de Alzheimer, ¿están relacionados?

Estudios sugieren una relación directa entre el consumo de este alimento con el desarrollo de enfermedades degenerativas

El gluten está presente en una gran cantidad de alimentos, como pan, pastas, galletas, entre otros. Las personas celíacas presentan una intolerancia a dicha proteína.
El gluten está presente en una gran cantidad de alimentos, como pan, pastas, galletas, entre otros. Las personas celíacas presentan una intolerancia a dicha proteína.
Foto: Freepik

De acuerdo al Informe Mundial sobre Alzhéimer 2020, se pronostica que un aproximado de 152 millones de personas vivirán con demencia para el año 2050, El famoso alemán, que es el nombre con el que coloquialmente se le llama a esta enfermedad es cada vez más común en prácticamente todo el mundo. ¿Por qué?, ¿cómo llegamos a esta situación? Y aún más importante ¿Cómo detener y revertir esta tendencia?

Una de las respuestas que ha causado más polémica en los últimos años se derivó del libro titulado Cerebro de pan, bestseller escrito por el doctor David Perlmutter, que cabe mencionar cuenta con el título de neurólogo y es miembro del American College of Nutrition. En su publicación relaciona directamente al consumo de gluten con una mayor probabilidad de desarrollar esta afección.

Tomando como referencia los Estados Unidos de América el panorama es poco alentador, la alzheimer’s association ha declarado que sólo en dicho país más de 5 millones de personas tienen alzheimer. En el 2020, ésta y otros tipos de demencias costaron un aproximado de $305 mil millones a dicho país. Para 2050, estos costos podrían aumentar hasta $1,1 billones. Así pues, este es un tema no sólo de salud, sino de economía global.

¿Sólo el pan tiene gluten?

El gluten se encuentra en el trigo, centeno, cebada y cualquier otro alimento hecho con estos granos. Pero no sólo se limita al pan, galletas y una amplia variedad de repostería elaborada con harinas refinadas, el gluten también está en muchos alimentos procesados, más de los que se pueda creer.

Pastas, cuscús, tortillas de harina, cereales comerciales, cervezas, salsas, aliños, incluso avena y productos de belleza e higiene corporal, la lista es larga y merece atención especial. Esta es una cruel verdad que ha de incomodar a muchos, pues quién puede declararse inmune a la tentación de una rebanada de pastel o una pizza recién horneada.

Exceso de carbohidratos

A la par de las cifras alzheimer, se encuentra el estilo de vida y los hábitos de alimentación. Retomando la referencia de Estados Unidos América, donde la alimentación promedio está compuesta por 60% carbohidratos, 20% proteína y 20% grasa, es claro que la dieta de este país está basada principalmente en carbohidratos, por lo general derivados del gluten, lo que sirve de argumento y evidencia para relacionar el consumo de gluten con el desarrollo de diversos tipos de enfermedades, incluyendo las cognitivas.

En su libro, el doctor Perlmutter también señala que en los últimos 20 años en dicho país se ha triplicado el número de personas con diabetes, según el Center for Disease Control. De acuerdo el Informe Nacional de Estadísticas de la Diabetes 2020, 34.2 millones de norteamericanos tienen diabetes, lo cual representa un 10.5% de su población.

En resumen, la propuesta expuesta en el libro ya citado, indica que los cambios alimenticios que han tenido lugar a lo largo de los últimos cien años, caracterizados por una dieta alta en carbohidratos simples y baja en grasas saludables, ha contribuido en gran medida al desarrollo de afecciones relacionadas al cerebro, como la cefalea, el insomnio, la ansiedad, la depresión, la epilepsia, los trastornos motores, la esquizofrenia, el trastorno de déficit de atención e hiperactividad. Todo lo anterior relacionado con procesos degenerativos cognitivos que son progresivos e irreversibles, toda vez que se hayan diagnosticado como Alzhéimer.

¿Cómo evitarlo a tiempo?

Entre las recomendaciones básicas para prevenir a tiempo el desarrollo del deterioro cerebral se encuentran las siguientes:

  • Consumir grasas saludables, como aceite de oliva extra virgen, aceite de ajonjolí, aguacate y coco, entre otros.
  • Elegir los frutas y verduras bajas en azúcar como el pimiento morrón, jitomate, calabaza, berenjenas, limones y limas.
  • Incluir proteínas de origen animal con huevos enteros, pescados y mariscos.
  • Hacer ejercicio es muy importante para complementar los consejos de alimentación.

 

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