Autoridades de Salud de Nueva York presionan para que más trabajadores de hogares de ancianos se vacunen

Los sitios de cuidado deberán ofrecer a todo el personal y a residentes nuevos, la oportunidad de vacunarse, y de no hacerlo pudieran enfrentar multas de hasta $2,000 por cada violación

Autoridades de Salud de Nueva York presionan para que más trabajadores de hogares de ancianos se vacunen
Envejecientes tienen actividades de domino y pool como as’ tambien, tejer y hasta festejar cumpleanos en el Comfort Adult Day Care Center con su coordinadora general Maria Hidalgo en Corona, Queens.
Foto: Mariela Lombard / El Diario NY

Las autoridades de Nueva York siguen buscando maneras para lograr que más personas se pongan la vacuna contra el COVID-19, y tras conocerse que casi la mitad de los trabajadores de hogares de ancianos no tienen todavía la inmunización, desde esta semana el Estado se puso el reto de convencer a más empleados de esos centros de cuidado a aplicarse la inyección contra el coronavirus.

Por ello, las autoridades de Salud anunciaron nuevas reglas y ordenaron a todos los centros de cuidado de ancianos que antes del 29 de abril, tanto empleados como residentes de los hogares tengan la oportunidad de acceder a la vacuna. El plan es que puedan acceder a la inmunización dentro de las dos semanas de una nueva contratación o una nueva admisión.

La idea es facilitar al personal de los hogares de ancianos la posibilidad de recibir la o las dosis de vacunación, dependiendo de la vacuna disponible, y aquellos que opten por no vacunarse, tendrán que firmar documentos donde certifiquen que no desean ponerse el medicamento contra el COVID.

El Departamento de Salud del Estado puede multar a las instalaciones que no sigan estas directrices, y emitir penalidades que llegan hasta los $2,000 por cada infracción que cometan.

Se estima que hasta hora solamente el 60% de los trabajadores de hogares de ancianos alrededor del estado de Nueva York se han vacunado desde que comenzó a implementarse el plan de inmunización, hace ya cuatro meses.

Datos del Departamento de Salud revelan que en el caso de la ciudad de Nueva York, el promedio de empleados de ancianatos vacunados es todavía menor: solo el 56%.

Las cifras contrastan con los reportes de vacunación de los adultos mayores que viven en los hogares de ancianos, quienes a nivel estatal ya se han vacunado en un 80%, mientras que a nivel de la Gran Manzana los ancianos residentes en hogares de cuidado que se han vacunado, son el 73%.

A través de un comunicado emitido por el Departamento de Salud del Estado, manifestaron que a pesar de que la vasta mayoría de hogares de ancianos en Nueva York ha entendido que las vacunas del COVID-19 son indispensables para mantener la pandemia a raya, hay algunos sitios que no han asumido esta responsabilidad con el mismo empuje.

“Los operadores de hogares de ancianos han sabido desde el principio que una vacuna COVID es una de las mejores formas de proteger a los residentes y al personal de este peligroso virus”, dijo un vocero de las autoridades de salud. “Inexplicablemente, numerosos hogares de ancianos están dejando que las dosis de la vacuna se asienten en los estantes, y es por eso que el DOH promulgó recientemente regulaciones de emergencia que exigen que los hogares de ancianos ofrezcan a todo el personal y residentes nuevos, existentes y no vacunados, la oportunidad de vacunarse”.

“Que entiendan el impacto de sus decisiones”

Vivian Rivera, de la organización ‘Voces de Ancianos de Nueva York’ vio de manera positiva el esfuerzo de las autoridades de salud por aumentar la vacunación entre los trabajadores de los hogares de ancianos, y aseguró que aunque considera que no se debe emitir una orden para que se obligue a los empleados a vacunarse, quienes trabajan en esos sitios deben entender el impacto de sus decisiones.

“Creo que la vacuna debe tener la libertad de que la gente elija si desea ponérsela o no, pero en el caso concreto de los hogares de ancianos, que son un mundo aparte, uno sabe que si un empleado no tiene la vacuna puede agarrar COVID y llevarlo a los ancianos que son más vulnerables y pueden hasta morir, como pasó con mi mamá en abril del año pasado, cuando murió de COVID”, aseguró la activista.

“Entiendo a los empleados que todavía tienen miedo a la vacuna, pues no es que haya cero peligro, y hay muchas dudas aun, pero al mismo tiempo si me pongo del lado de los ancianos, creo que lidiar con ancianos en este momento es una situación muy delicada, por lo que cada trabajador debería tomar su decisión y pensar que si no acepta vacunarse, mejor debería pensar en buscar otro trabajo“, agregó Rivera.

La neoyorquina dijo además que motivar a que más personal se vacune en los ancianatos, permitirá que las familias puedan volver a compartir de cerca con sus seres queridos lo más rápido posible, pues si se dilata más tiempo tal vez muchos no puedan volver a ver a sus familiares con vida o solo decirlos ‘hola’ a través de una ventana, sin abrazos ni besos.

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