Beneficios y retos al adoptar un perro adulto

Es verdad que los cachorros son adorables y ofrecen compañía durante un buen tramo de la vida de un niño o de cualquier persona, pero los perros adultos tienen sus propios encantos, y también buscan amor y una familia

Beneficios y retos al adoptar un perro adulto
Adoptar un perro adulto implica darle una oportunidad de vivir sus últimos años con amor.
Foto: Unsplash

Nuestro perro se llama Rufino, lo adoptamos en 2020. A sus 16 años de edad, todavía tiene ánimos de jugar, correr y hasta molestar a la gata. Desde niña he tenido perros, pero en los últimos años decidimos que sólo acogeríamos animales difíciles de adoptar, así que tenemos una gata ciega y un perro anciano. Adoptar un perro adulto implica retos y beneficios que, sin duda, pueden hacer muy interesante el tiempo de vida que pases en compañía de tu amigo canino.

Los beneficios

Cuando pensamos en qué perro adoptar, el primer impulso es buscar un cachorro. Son tan adorables, juguetones y parecen tan indefensos e inofensivos, que es difícil resistirse a sus encantos. Pero luego de llevarlo a casa queda un largo trecho de aprendizaje tanto para el perro como para la familia, camino que tal vez un perro adulto puede facilitar.

De acuerdo con mi experiencia como una “dog person” y con la World Animal Protection, estas son algunas razones por las que adoptar un perro adulto puede ser una buena opción:

Son muy agradecidos. Si un perro es de por sí agradecido, un perro adoptado y con mayor razón en su edad adulta, lo es al doble. Creo firmemente que el perro es una especie que, después de convivir tan de cerca con los humanos durante cientos de años, ha aprendido muchos comportamientos más de los que imaginamos; el agradecimiento y la fidelidad entre ellos. Es como si el perro supiera que le has dado una oportunidad justo en la etapa de su vida en la que parecía que no le quedaban muchas más, y encontrará sus propias maneras de demostrártelo.

Los perros adultos aprenden con facilidad. Un cachorro no sabe dónde debe hacer pipí o popó, requiere vacunas y cuidados constantes mientras crece, requerirá esterilización en algún momento, necesita mucho tiempo de ejercicio para descargar su energía y muy probablemente más de una vez se desquitará con tu ropa, tus zapatos o los muebles.

Rufino
Rufino cuando llegó a casa.

Por eso muchos cachorros y perros jóvenes requieren acudir a una escuela de adiestramiento donde aprenderán hábitos de convivencia con los humanos. Unas razas aprenden mejor que otras, pero en todo caso, esto requerirá de la familia humana tiempo, dinero, esfuerzo y paciencia.

En cambio, un perro adulto aprende con facilidad y muchas veces ya sabe lo que sí y lo que no debe hacer. Es sencillo enseñarle a un perro adulto dónde puede hacer sus necesidades fisiológicas, dónde dormir, dónde comer, y generalmente requerirá menos tiempo para aprender, pues ya conoce bien el mecanismo de aprender algo y ser recompensado, o de equivocarse y ser corregido.

Además, un perro adulto no cuenta con tanta energía como un cachorro y sus ímpetus destructivos han pasado ya, por lo que se adaptan con mayor facilidad a los espacios y a las rutinas sin necesidad de destruir la casa o el guardarropa en el intento.

Es posible conocer mejor su personalidad. Generalmente, durante las ferias de adopción o en los refugios de animales conocen bien las personalidad de sus perros, así que puedes buscar alguno que sea más o menos juguetón, que pueda convivir con niños, con otros perros o incluso con gatos. Esto es más difícil de saber en el caso de los cachorros, pues su temperamento se irá formando según sus experiencias de vida.

Ya están esterilizados y vacunados. Al ser adultos, muchos de estos perros ya han pasado por un proceso de castración y han sido vacunados en diversas ocasiones. Muchos refugios y asociaciones sólo los entregan en adopción cuando han pasado previamente por ambos procesos, sin importar si son cachorros o adultos.

Los retos

Luego de convivir durante años con perros y gatos geriátricos o con discapacidades físicas, puedo decir que el reto más grande de adoptar a estos animales radica en lo cuidados médicos al final de sus vidas.

Como ocurre con todos los organismos vivos, el de un animal adulto se irá desgastando con los años y al paso del tiempo requerirá ciertos cuidados médicos. He tenido animales que un día ya no han podido caminar, otros que han sufrido incontinencia, algunos que han requerido hospitalización y también he tomado la difícil decisión de acudir al sacrificio humanitario cuando su calidad de vida es ya mínima. Para mí, es parte de la responsabilidad de hacerse cargo de un hermano animal.

Así que la última parte de sus vidas suele ser la más difícil, pero será lo mismo cuando has adoptado a un perro desde cachorro. Cualquier persona que trabaje en un refugio o con perros en adopción podrá decirte que encontrar hogar para un perro adulto es una tarea muy difícil, especialmente si tiene alguna discapacidad o si es ya bastante adulto.

Al adoptar un animal con estas características, le regalas una oportunidad de vivir sus últimos años acompañado con el amor y los cuidados que quizá no pudo experimentar antes. Y seguro encontrará la manera de agradecértelo por el resto de sus días.