Demandan en Nueva York fondos especiales al Congreso para que el Subway sea más accesible a discapacitados y no aumenten la MetroCard

Coaliciones que defienden los derechos de los pasajeros piden la inyección de $20,000 millones para instalar ascensores en el sistema de transporte

Solamente 30% de las estaciones del metro tienen elevadores.
Solamente 30% de las estaciones del metro tienen elevadores.
Foto: Riders Alliance / Cortesía

Mientras en la Cámara de Representantes, demócratas y republicanos empiezan a discutir un proyecto multibillonario de ley de infraestructura, coaliciones que luchan por los derechos de los pasajeros neoyorquinos lanzaron este lunes la campaña “Transformemos el tránsito”, para exigir la transferencia de recursos que aceleren la adecuación de estaciones del Subway para que sean accesibles para discapacitados, ciclistas y familias que tengan otras necesidades de movilidad, como las que se mueven con coches para niños.

En una demostración en El Bronx voceros de varias coaliciones plantearon a los legisladores de Washington la asignación de por lo menos $20 mil millones para nuevos ascensores, señales, autobuses eléctricos y acceso de tránsito en los “desiertos” del metro de la Gran Manzana.

Además, consideran prioritario que la Autoridad de Transporte Metropolitano (MTA) reciba $3 mil millones anuales para que el Subway pueda mantener una operatividad asequible, para evitar aumentos devastadores de tarifas, recortes de servicios y pérdida de puestos de trabajo dentro del sistema, cuando se acabe la ayuda pandémica en 2023.

“El Congreso debe facilitar el transporte para quienes dependen de estos sistemas en áreas de de bajos ingresos, como es el caso de El Bronx. Como siempre los más afectados son las comunidades negras y latinas“, explicó Danna Dennis, organizadora comunitaria de Riders Alliance.

La campaña “Transformemos el tránsito” quiere evitar un aumento en el costo de la MetroCard. (Foto: Cortesía Riders Alliance)

Pasajeros en último lugar

El congresista, Jamaal Bowman, representante de El Bronx,  se unió a las coaliciones de usuarios del transporte público y los principales defensores de la accesibilidad de la ciudad, para recoger ideas sobre la legislación federal de transporte que ahora se está negociando en la Casa Blanca y en el Capitolio

“A medida que la ciudad de Nueva York se recupera de la pandemia de Covid-19, el motor económico que es el sistema de metro debe ser totalmente accesible para todos los pasajeros, incluidas las personas con discapacidades, las personas mayores y los que empujan cochecitos y carros de reparto”, reaccionó Eman Rimawi, coordinador de la campaña Access-A-Ride y organizador de Abogados de Nueva York para el Interés Público.

Portavoces de estos grupos de defensa subrayaron que durante años, el 80% de las inversiones federales han ido dirigidas a la construcción de carreteras y autopistas, dejando a los usuarios del transporte público en último lugar. Y más aún a quienes tienen una discapacidad para desplazarse.

“Los líderes en Washington deben cumplir con los pasajeros, revertir generaciones de injusticia en la financiación del transporte y asegurar el futuro del tránsito después de la pandemia”, acotó Rimawi.

Desde hace tres décadas el Congreso promulgó la Ley de Estadounidenses con Discapacidades, y la mayoría de las estaciones del sistema Subway siguen siendo inaccesibles, dejando a más de medio millón de pasajeros de los sectores más vulnerables fuera del sistema de transporte.

Problema elevado

La colombiana Patricia Jimenez de 60 años, residente de Astoria, es una de las personas con ciertos problemas de movilidad que padece diariamente la falta de ascensores en la mayoría de las estaciones del popular sistema de transporte neoyorquino.

“Hace poco modernizaron las estaciones del tren N y W que sirve a Queens y no colocaron un solo ascensor. Tu sabes que para tomar la estación de la 30 Avenida tienes que subir unas escaleras que son imposibles para mucha gente anciana. Yo todavía despacio puedo, pero llegará el momento que me quedaré presa en la casa”, compartió.

Por su parte, voceros de MTA han insistido que su plan capital 2020-2024 de $5.2 billones incluye una “inversión histórica” en creación de accesos especiales a las estaciones.

“Aún así, eso solo será suficiente para que otras 70 estaciones sean accesibles. Los ascensores son increíblemente caros y estos proyectos a menudo se topan con obstáculos inesperados y costosos, como servicios públicos sin marcar enterrados debajo de calles y aceras”, ratificó esta agencia en un comunicado en su página web oficial.

En números: Subway poco accesible

  • 30% de las estaciones del Subway son inaccesibles para personas discapacitadas.
  • El 70% de los usuarios del transporte público de la ciudad de Nueva York son personas de color, que sufren 16% más del tiempo de viaje al trabajo, por las fallas en el sistema.
  • 640,000 neoyorquinos vulnerables viven en los vecindarios donde no hay estaciones con fácil acceso.
  • 340,000 de ellos son ancianos.
  • 200,000 son menores de cinco años.
  • 62 vecindarios de los 122 que hay en la ciudad no tienen una sola estación accesible cercana.
  • Brooklyn, El Bronx y Queens son los condados más afectados.
  • 608,258 trabajadores antes de la pandemia vivían en vecindarios sin acceso fácil a estaciones.
  • En resumen: ¿Qué exigen a Washington?

    • Un programa de inyección de dinero a la MTA, libre de deudas, que solicita al Congreso $20 mil millones que permitirán a esta agencia realizar actualizaciones de accesibilidad sin pedir más préstamos, tomando en cuenta que después de un año de pandemia sus deudas se dispararon y los ingresos se desplomaron.
    • Una nueva fórmula que entregue al menos $3 mil millones cada año a la MTA, para reconstruir y expandir sus servicios y detener los aumentos de tarifas a medida que el número de pasajeros aumenta luego de la pandemia.
    • Poner fin a la división 80/20 de la era Reagan entre el financiamiento de carreteras y tránsito que impulsa el deterioro de la infraestructura urbana, amplía las divisiones raciales y empeora el cambio climático, y en su lugar prioriza la inversión en autopistas y carreteras.