Inician cruzada en El Bronx para salvar a una de las principales expresiones latinas nacidas en Nueva York: la Salsa

El proyecto del Museo Internacional de la Salsa en El Bronx plantea la idea de promover educación acerca de este género musical que se 'cocinó' por inmigrantes caribeños en las calles de la Gran Manzana desde los años 60

El músico Willy Rodríguez, de padres dominicanos, forma parte de la iniciativa educativa que arrancó este verano
El músico Willy Rodríguez, de padres dominicanos, forma parte de la iniciativa educativa que arrancó este verano
Foto: Fernando Martínez / Impremedia

La salsa, un género musical que se ‘cocinó’ en las calles de la ciudad de Nueva York en los años 60 y que tiene su origen en una mezcla de ritmos traídos por la inmigración caribeña, podría tomar un nuevo aire en manos de nuevas generaciones de músicos y promotores que se niegan a que el legado de leyendas como Héctor Lavoe, Johnny Pacheco, Celia Cruz, Tito Puente, y muchos más, se borren para siempre. 

Apenas hace un par de semanas el músico Willy Rodríguez, de 39 años y nacido en el Alto Manhattan y de ascendencia dominicana, presentó junto con un amplio equipo, en las calles de El Bronx, el proyecto del Museo Internacional de la Salsa (ISM). 

“Se trata de una iniciativa que rescatará la historia, pero también la vigencia de una de las expresiones artísticas y culturales más importantes que nacieron en la Gran Manzana, con sello latino. Pero en el fondo, más que un lugar estático, se trata de un gran proyecto educativo”, comentó Rodríguez, cofundador de ISM.

El joven músico egresado de La Guardia High School y quien ha sido director musical de la banda de Tito Puente Junior, explica que en las ideas preliminares apuntan a que este epicentro cultural esté culminado en cinco años, en el Kingsbridge Armory en Kingsbridge Heights en la avenida Reservoir de El Bronx, una calle recientemente llamada Celia Cruz, en honor a la icónica salsera cubana.

“Queremos que este proyecto tenga el sentido de ofrecer formación musical y herramientas para el emprendimiento a las comunidades. Más allá de exhibir objetos, elementos y material tangible que nos conecten con la historia, de las leyendas que fusionaron estos maravillosos ritmos y además crearon este movimiento musical en las calles de Nueva York”, dijo Rodríguez.

Más que un “templo” lleno de recuerdos, quienes conciben este proyecto están ideando un espacio en donde el género recobre vida, se le inyecte dinamismo y abra los brazos a los jóvenes que quieran aportar, conocer y formarse.

El programa integral de música, ofrecería a los estudiantes de seis años en adelante la oportunidad de desarrollar una comprensión clara de la historia de este género, junto con la teoría musical, la producción, la gestión de bandas, la dirección musical, la composición y el negocio musical.

Desde el pasado junio se inició apenas el proceso de recaudación de fondos a través de donaciones para este proyecto gerenciado por esta organización sin fines de lucro, que pretende “dar forma a la próxima generación de música y artistas latinos”.

Willie Rodríguez asegura que se trata de una ambiciosa iniciativa “sin fines de lucro”. (Foto: F. Martínez)

Con el apoyo de grandes leyendas

La Junta directiva de ISM, conformada por la trabajadora social ‘Lilly’ Reyes y el empresario Manny Tavares, ya cuentan con el apoyo de familiares de connotadas estrellas de este género musical que ya fallecieron. Y figuras de la Salsa que ya son una leyenda viviente.

“Corremos un riesgo. Si no rescatamos esta expresión musical puede morir por completo y con ella parte de nuestro legado latino en la Gran Manzana. Algunos de los  fundadores de este movimiento que afortunadamente están vivos, como los puertorriqueños Willie Rosario y Rafael Ithier, superan los 90 años. Esperamos que ellos puedan ver su tributo en vida”, acotó Rodríguez.

Al sueño de este museo, que además quiere subrayar la denominación de El Bronx como el Condado de la Salsa, ya se han unido José Madera, expercusionista de Tito Puente; Omer Pardillo, fundador de la Fundación Celia Cruz; Tito Puente Jr, hijo de Rey del Timbal; el Mambo King Eddie Torres Sr. y Eddie Torres Jr., coreógrafo principal de la película ‘In The Heights’.

Además, otras figuras vinculadas con el género como Damarys Mercado, hija del famoso productor salsero y parte del equipo del cantante dominicano José Alberto ‘El Canario’, ya están en la lista del directorio de asesores.

“Además del proceso de recaudación de fondos para este templo de la salsa en Nueva York, le queremos decir a todos los fans de la salsa que tengan objetos vinculados con la historia de este movimiento y quisieran donarlos, que también serán bienvenidos”, detalló el cofundador de ISM.

La Junta Directiva y los asesores de este nuevo proyecto no esperarán que la infraestructura física del museo esté lista para iniciar sus actividades de divulgación y de formación.

Pronto iniciarán una agenda de actividades que permitan abrir los brazos a nuevas ideas, pero también para que en las calles de la Gran Manzana empiece a sonar nuevamente los timbales, el bongó, la campana, el guiro, acompañados con la sonoridad de los trombones.

Vicente Barreiro desde hace 55 años está al frente de la Casa Latina en El Barrio. (Foto: Fernando Martínez)

“La salsa no morirá”

Aunque no se le denominaba salsa, este ritmo latino tuvo una fuerte presencia en Nueva York a lo largo del siglo XX y especialmente después de la Segunda Guerra Mundial.

La salsa como género tuvo en la Gran Manzana un verdadero laboratorio, donde tomó influencias del jazz, mezcló ritmos caribeños y africanos, incorporó trombones y otros instrumentos. Y especialmente desarrolló en sus letras referencias al amor, pero también a las injusticias sociales, la discriminación o la pobreza.

El inmigrante español Vicente Barreiro, desde principios de los años 60, cuando el movimiento salsero palpitaba en las calles del Alto y Bajo Manhattan y “tomaba” con fuerza vecindarios en El Bronx, ya era propietario de la ‘Casa Latina’, una tienda de música especializada en este género. 

Esta mítica tienda, está ubicada en la Avenida Lexington y calle 116 de El Barrio, tratando de sobrevivir con entusiasmo a los cambios de la industria de la música.

“Desde hace 55 años estamos aquí. Y tengo el gusto de decir que por acá pasaron a visitarnos y a promocionar sus discos los grandes hombres y mujeres de la música latina en Nueva York. Es todavía un sitio de referencia para quienes del mundo entero vienen a buscar títulos de nuestros artistas”, comentó Barreiro.

El comerciante rodeado de viniles, cd’s, instrumentos latinos, afiches, firmas y dedicatorias de ‘monstruos’ de la salsa como Tito Puente y títulos de Willie Colón, Ruben Blades, la Fania, El Gran Combo, la Orquesta de la Luz y también de nuevas generaciones de cantantes, reconoce que los jóvenes ahora prefieren otros ritmos. Pero pronostica que “la salsa nunca morirá”.

“Estamos tratando de recuperarnos de algún modo. La pandemia afectó a muchas industrias que ya venían mal. Pero todavía hay personas que vienen a buscar música descontinuada, títulos de los más famosos. Cada vez se graba menos de este tipo de música. Te cuento, que a pesar de la era digital, hay un nuevo fervor por los discos de vinil. Y aquí los tenemos. La buena música es eterna”, cuenta Barreiro.

Pedro Gómez, un fanático salsero: “La salsa no puede morir”. (Foto: F. Martínez)

“Es momento de salvar nuestra cultura”

Entre los años 70 y 80, cuando en los eventos de salsa figuras con torrentes de voz y popularidad llenaban los aforos de la Gran Manzana y vendían miles de copias de sus producciones, justamente en El Barrio y en El Bronx, en solo una cuadra, se podían encontrar tres y cuatro tiendas de música dedicadas a este género. La mayoría, obviamente, han desaparecido.

Pero también se han borrado del mapa de la ciudad de los rascacielos, los pequeños espacios en donde orquestas, podían animar con descargas de percusión e intérpretes con el dote para la improvisación las noches neoyorquinas.

El músico puertorriqueño Pedro Gómez, quien desde muy joven le rinde casi ‘culto’ a la salsa y toca en orquestas los timbales, las maracas y la onda, es testigo de esa decadencia. Y manifiesta que si muere por completo la salsa, sería también el punto final de parte de la herencia cultural hispana en Nueva York.

“Lamentablemente no hay lugares para tocar. Y ahora con el COVID-19 menos. Nuestros artistas nuevos tienen que viajar al Caribe y Suramérica. Creo que es momento de salvar a la Salsa, que es nuestra cultura latina expresada en canciones y ritmos. Yo me niego a que muera, por eso halago algunas iniciativas como la de crear un museo”, destaca Gómez.

¿Cómo contribuir con el Museo de la Salsa?