Mientras inundaciones mortales golpean a Nueva York, vamos a lo grande por las soluciones climáticas

Este verano una de cada tres vidas estadounidenses se ha visto afectada por un desastre climático

Una casa dañada por un tornado se ve en Mullica Hill, Nueva Jersey, el 2 de septiembre después de que las lluvias récord traídas por los restos de la tormenta Ida azotaran el área.
Una casa dañada por un tornado se ve en Mullica Hill, Nueva Jersey, el 2 de septiembre después de que las lluvias récord traídas por los restos de la tormenta Ida azotaran el área.
Foto: Branden Eastwood / AFP / Getty Images

La visión del agua arrasando las estaciones del Metro, los apartamentos y las calles de Nueva York y del noreste del país fue horrorosa. La ciudad de Nueva York ya estaba sufriendo un ataque sin precedentes, ya que el huracán Henri generó un récord de 1.91 pulgadas de lluvia en una hora. Diez días más tarde, Ida arrojó 3.15. Cuando incidentes como éste suceden de forma consecutiva, las ciudades y los estados no tienen tiempo para recuperarse.

Estamos viendo cómo se cumplen décadas de advertencias sobre la contaminación por los combustibles fósiles. Hasta ahora, las emisiones de gases de efecto invernadero provocadas por el ser humano han calentado el planeta en 1.1 grados centígrados (2 grados Fahrenheit) desde el siglo XIX, y los científicos advierten que 1.5 grados traerán la catástrofe. El informe más reciente del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático de las Naciones Unidas (PICC-ONU) advierte que es probable que alcancemos 1.5 grados centígrados de calentamiento en los próximos 20 años.

El sobrecalentamiento global está contribuyendo a las condiciones sobrecargadas en el Golfo de México que impulsaron la trayectoria destructiva del huracán Ida. En pocas palabras, el uso sin límite de los hidrocarburos resultó esta semana en cientos de miles de personas sin electricidad ni agua corriente en Luisiana; casas destrozadas por tornados en Nueva Jersey y Maryland;  y  13 muertos  en Nueva York, 23 en Nueva Jersey,  y 49 en total, la mayoría ahogados en sótanos.

Ida es el último de una rápida sucesión de fenómenos meteorológicos en todo Estados Unidos alimentados por el sobrecalentamiento global. Este verano una de cada tres vidas estadounidenses se ha visto afectada por un desastre climático.  Una semana antes de Ida, las riadas en el interior del país devastaron Waverly, TN, dejando 22 muertos.  En el oeste, los bomberos californianos se enfrentan a una dura batalla contra el incendio Caldor, que amenaza el lugar turístico Lake Tahoe. Ningún incendio forestal había pasado de la vertiente occidental de la Sierra Nevada a la oriental hasta este verano, cuando ocurrió dos veces. Al igual que el incendio Dixie, que ya ha incendiado 1,423 millas cuadradas, el incendio Caldor se está extendiendo con una ferocidad inesperada.

Aunque todo esto es alarmante, el PICC-ONU afirma que “una reducción rápida y drástica de los gases de efecto invernadero en esta década” puede evitar esta catástrofe climática.

¿Cómo lo haremos? Mientras limpiamos después de Ida, todos deberíamos dirigirnos al proceso de reconciliación presupuestaria en el Congreso. El proyecto del presupuesto promete reducir las emisiones de gases de efecto invernadero a la mitad en 10 años. Para alcanzar ese objetivo, el paquete debe incluir las herramientas más eficaces para reducir drásticamente la contaminación por carbono, incluido un sólido precio al carbono.

Un precio al carbono garantiza que el que contamina paga. Al corregir los incentivos económicos, lo limpio será lo barato, y todas las demás medidas que necesitamos para reducir las emisiones de carbono serán facilitadas y aceleradas.  Esta idea tiene un atractivo bipartidista, como demuestran varios proyectos de ley presentados este año que fijarían un fuerte precio sobre la contaminación por carbono. Ambos partidos quieren proteger a las empresas estadounidenses con un ajuste fronterizo de carbono, ya que la Unión Europea aplicará un arancel de carbono a partir de 2023. El paquete de conciliación presupuestaria propuesto incluye dicho ajuste fronterizo de carbono y, para cumplir con las normas de la Organización Mundial del Comercio, Estados Unidos probablemente necesitaría un precio al carbono nacional.

Agradecemos al líder de la mayoría del Senado, Chuck Schumer, por haber dicho que el cambio climático es una preocupación prioritaria. Agradecemos a la Senadora Kirsten Gillibrand por haber copatrocinado el proyecto de ley Save Our Futures, que aborda la injusticia ambiental junto a la reducción de emisiones.  Agradecemos a todos nuestros Representantes en la Cámara Baja que  han luchado por las medidas climáticas. Instamos a todos el la delegación neoyorquina, incluso nuestros Representantes en el Caucus Hispano: Nydia Velazquez, Ritchie Torres, Alexandria Ocasio-Cortez, y Adriano Espaillat, y el presidente del caucus demócrata, Hakeem Jeffries, a que apoyen un robusto precio al carbono como parte de las negociaciones de reconciliación presupuestaria.

La destrucción que el huracán Ida dejó a su paso demuestra lo cerca que estamos del punto de no retorno. Este otoño, el Congreso tiene que ir a lo grande por las soluciones climáticas y debe poner un precio a la contaminación por carbono.

Iona Lutey es Coordinadora Regional del Noreste para Ciudadanos por un Clima Vivible / Citizens’ Climate Lobby. Mark Reynolds es el director ejecutivo de Ciudadanos por un Clima Vivible / Citizens’ Climate Lobby.