Mejor nombre con mala reputación

Tendremos que aprender a vivir con un enemigo invisible y mortal, sin importar como se llame

Hay que vacunarse y mantener el uso de mascarillas.
Hay que vacunarse y mantener el uso de mascarillas.
Foto: ROBIN UTRECHT / AFP / Getty Images

Que mala suerte que anunciaran la aparición de una nueva versión del malvado de la película del coronavirus, justo el 25 de noviembre, en plena celebración del Thanksgiving; y cuando se esperaba el repunte de la economía en este 2021 con las compras del Black Friday, el sábado de los pequeños negocios y el Cyber Monday.

Los mercados esperaban recuperarse para volver a niveles del 2019, pero la nueva cepa dijo: ¡no tan rápido! Primero debemos derrotar el virus para recuperar la confianza de los mercados y reducir la inflación.

La Organización Mundial de la Salud la nombró Ómicron para no ser ofensivos con los países surafricanos donde se detectó a principios de noviembre pasado y bautizó con la decimoquinta (15) letra del alfabeto griego a la nueva mutación o variante del virus, que es altamente contagiosa, aunque hasta ahora no sabemos si es más mortal que su hermana mayor denominada “Delta”, detectada en India, la “Alpha” del Reino Unido, la “Gamma” de Brasil, o la colombiana “MU” y la original “Covid-19” cuyos nombres  buscan evitar que un país, región o personas sufran en su reputación. 

Recordemos que, con los inicios de la pandemia, en el 2020, el entonces presidente Donald Trump se refería al Coronavirus como el virus chino, por haberse detectado en la provincia de Wuhan.

Sin embargo, para no promover estigmas entre regiones, ni ofensas con nombres que pudieran coincidir con lugares o personas, la OMS acudió al alfabeto griego y así llegamos a Ómicron.

El mundo todavía tiene que esperar al menos otra semana para evaluar los casos detectados por nuestros vecinos de Ontario, Canadá, para saber a qué atenerse, porque el mismo doctor Anthony Fauci pronosticó que más temprano que tarde la nueva amenaza se detectaría en Estados Unidos y ya llegó a la nación.

Cómo no esperar ese efecto en este mundo globalizado que nos dejó una gran lección sobre la velocidad con la que viajan los virus entre los países y continentes sin que haya posibilidad de frenarlos.

Por eso nos atrevemos a pensar que quizás, el mundo debería unirse para atacar, como si fuera un solo ejército, el virus que sin importar como se llama es mortal.

Y para que no se vuelva endémico el coronavirus, aunque suene imposible, si hubiéramos parado toda actividad y desplazamiento, por dos o tres semanas, en marzo del 2020, ya el virus habría desaparecido. Pero ahora parece imposible derrotar la pandemia y todo apunta a que tendremos que aprender a vivir con un enemigo invisible y mortal, sin importar como se llame.

Sofía Villa prepara esta columna a título personal. Trabaja como Producer Writer en Univision NY y sus opiniones no representan a Univision Communications Inc.