Congreso de EE.UU. discute nueva ayuda económica valuada en unos $68,000 millones de dólares por impacto de la variante Ómicron

La propuesta en ciernes de los senadores Ben Cardin y Roger Wicker, demócrata y republicano, respectivamente, busca desembolsar millones de dólares para apoyar negocios como restaurantes, teatros y gimnasios, entre otros

Los restaurantes han sufrido considerablemente los efectos económicos de la pandemia.
Los restaurantes han sufrido considerablemente los efectos económicos de la pandemia.
Foto: AFP / Getty Images

Las conversaciones para un cuarto paquete de estímulo por COVID están en ciernes y no parecen tener muchas posibilidades de prosperar en el Congreso de Estados Unidos.

El alza en casos por el impacto de la variante Ómicron en el país y el aumento en la inflación no serían suficientes para lograr el apoyo suficiente para darle paso a nueva legislación que permita el desembolso de más dinero a estadounidenses.

La propuesta de los senadores Ben Cardin y Roger Wicker, demócrata y republicano, respectivamente, busca desembolsar unos $68,000 millones de dólares para apoyar negocios como restaurantes, teatros y gimnasios, entre otros.

Sin embargo, según cuatro fuentes que hablaron bajo condición de anonimato con el diario The Washington Post, aún los legisladores no han definido la pieza legislativa. Sumado a lo anterior, la división entre los congresistas por la carga que podría implicar un nuevo paquete de ayudas en el déficit gubernamental complica las posibilidades de agilizar su discusión.

Por el momento, Cardin y Wicker se han limitado a reunirse con legisladores de ambos partidos para recabar apoyo y poder avanzar con la propuesta.

Por su parte, Jen Psaki, secretaria de prensa de la Casa Blanca, destacó este miércoles que el Gobierno invirtió $130,000 millones de dólares adicionales a los estados para tratar de mitigar el avance de contagios en las escuelas.

Al ser cuestionada sobre conversaciones entre legisladores para otro cheque de estímulo, la vocera se limitó a indicar que la Administración que representa mantiene discusiones constantes con los miembros del Congreso.

Todavía las delegaciones en Washington no han podido acordar los lineamientos del plan de inversión social que impulsa el presidente Joe Biden, conocido como “Build Back Better” (BBB o Reconstruir mejor).

La legislación, valuada en $1.7 mil millones de dólares, se encuentra estancada en el Congreso desde el mes pasado por la oposición no solo de republicanos sino de senadores conservadores demócratas como Joe Machin que entienden que la medida aumentaría el déficit gubernamental.

Este miércoles, Biden manifestó estar dispuesto a seguir recortando el valor del plan para poder llevarlo a votación.

“Yo creo que podemos cortar el paquete, obtener lo más que podamos ahora y volver y pelear por el resto”, indicó el primer ejecutivo en una conferencia de prensa.

“He estado conversando con varios de mis colegas en el Capitolio”, añadió Biden. “Yo pienso que está claro que vamos a poder obtener el apoyo para los $500 mil millones de dólares para energía y ambiente”, planteó Biden en referencia a la cifra dirigida al área climática.

A esta discusión vale la pena añadir que ya algunos expertos anticipan una baja en los casos de Ómicron en Estados Unidos a raíz de los números récord en diciembre y este mes, lo que podría restarle peso al argumento de la necesidad de más ayuda debido a la  nueva cepa de la COVID.