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Polémicos centros de uso de drogas supervisadas en NYC han revertido más de 200 sobredosis

Defensores de los dos centros instalados en Washington Heights y Harlem ahora promueven la expansión a todo el estado, lo cual anticipa una "batalla" feroz y sin cuartel con quienes argumentan que son ilegales e inmorales

Jason Beltré, director comunitario de OnPoint NYC asegura que el programa mantiene a las comunidades más seguras.
Jason Beltré, director comunitario de OnPoint NYC asegura que el programa mantiene a las comunidades más seguras.
Foto: Fernando Martínez / Impremedia

Desde que tenía apenas 15 años, el puertorriqueño “Fidel” empezó a inyectarse heroína. Desde entonces ha sobrevivido a varias sobredosis. De llegar al extremo de pernoctar en las alcantarillas de la calle 126 de Harlem, intercambiando jeringuillas y usando ‘crack’, ahora a sus 45 años, tiene un pie puesto en un camino que como él define, podría ser diferente.

“Fidel” es uno de los centenares de neoyorquinos que asiste casi diariamente a uno de los dos Centros de Prevención de Sobredosis de la Gran Manzana (OPC), en donde no solo le facilitan las jeringuillas para su “rutina” adictiva, sino que personal especializado vigila de cerca que ninguna reacción o exceso del narcótico, interrumpa su respiración para siempre. Una fatalidad que forma parte de una crisis que particularme en algunos vecindarios del alto Manhattan es muy difícil de ocultar.

Estos controvertidos centros, uno ubicado en Washington Heights y otro en Harlem, recibieron el respaldo del Departamento de Salud de la ciudad de Nueva York (DOHMH) desde el pasado mes de noviembre. Y desde entonces han sido el blanco de grandes halagos, pero también de fuertes repudios.

En estos nuevos espacios, conocidos también como sitios de inyección o de consumo supervisado, se instalaron cubículos higiénicos para que las personas que consumen varios tipos de drogas lo hagan de manera segura. Además, se brinda conexión con servicios de promoción de la salud, como reducción de daños, terapia de salud mental, tratamiento de drogas y apoyo social.

Las personas en adicción, llevan su propia heroína, crack, cocaína, anfetaminas, opioides y otros estupefacientes combinados, y en estos centros se les garantizan jeringas, toallas con alcohol y sistemas para inhalar. Y lo que es más importante, oxígeno y el fármaco naloxona que revierte la sobredosis de opioides.

“Yo antes hacía esto en las calles”

“Aquí están salvando vidas. Yo he visto la nube gris de la muerte varias veces. Son unos ángeles guardianes. Yo antes hacía esto en la calle”, comenta “Fidel” mientras terminaba un “lunch” luego de administrarse su dosis.

El isleño cuenta que en esta oficina, conectó con la ayuda necesaria para dar un paso a un proceso de desintoxicación y rehabilitación.

“Lo voy tratar. Es difícil. Pero lo voy a tratar”, comparte luego de estar casi la totalidad de su vida en el “túnel” de la heroína, una de las adicciones más complicadas de superar, la cual además constituye uno de los costados más agrios de la crisis de salud pública de la ciudad de Nueva York.

Una crisis que es abordada en la Gran Manzana, de una manera innovadora, pero también muy controversial, lo cual ha valido que algunos líderes electos promuevan la expansión de este modelo a los cinco condados. Y otros quieran pararlo “en seco” por varios frentes.

El puertorriqueño “Fidel” con 30 años de consumo continuo de heroína y varios “encuentros” con sobredosis, cuenta que ha encontrado espacios para la rehabilitación.

“Estamos salvando vidas”

Los dos Centros de Prevención de Sobredosis en la ciudad de Nueva York (OPC) ubicados en el Alto Manhattan, son los primeros sitios de este tipo que son reconocidos públicamente por una autoridad municipal.

Los OPC son operados por OnPoint NYC en Washington Heights y East Harlem y están ubicados dentros de los Programas de Servicio de Jeringas, lo cuales ya existían en la ciudad desde hace varios años.

Para los defensores de este programa, se trata de un nuevo espectro “realista de atención” para las personas que usan drogas, que además evita el intercambio peligroso de jeringas. También significa una forma de frenar la diseminación de infecciones como el VIH y la hepatitis C.

“Estamos salvando vidas. Desde noviembre hemos evitado 226 sobredosis en este programa. Solamente aquí en Washington Heights hemos frenado 155. Este plan mantiene a las comunidades más seguras. Estas personas no están usando los trenes o los parques para inyectarse.  Ni tampoco están botando las inyectadoras en las calles”, valoró Jason Beltré, director comunitario de OnPoint NYC.

La Ciudad estimó inicialmente que los dos OPC salvarían entre 100 y 130 vidas cada año. En solo los primeros meses, los centros ya han superado esos números

En efecto, de acuerdo con datos derivados del Departamento de Saneamiento en vecindarios de Harlem y Washington Heights, el Departamento de Saneamiento está recolectando muchas menos jeringas desechadas en las calles. De 13,000 por mes a aproximadamente 1,000.

Jason Beltré, director comunitario de OnPoint NYC contabiliza que han evitado más de 226 muertes por este programa que califica como un abordaje integral de salud. (Foto: F. Martínez)

Los primeros centros en todo el país

En diciembre, la Gran Manzana se convirtió en la primera urbe en todo el país, y una de las primeras del mundo, en establecer estos centros que reciben a personas con trastornos por uso de sustancias, para que usen las drogas de manera segura, bajo supervisión médica, mientras tienen la opción de navegar por otro tipo de servicios.

Después de años de discusiones, con otros niveles de gobierno, el exalcalde Bill de Blasio le dio el visto bueno a este abordaje, que podría expandirse en otros puntos de la ciudad.

En los primeros tres meses, los dos sitios en East Harlem y Washington Heights recibieron más de 13,181 visitas y revirtieron 226 sobredosis, según los datos proporcionados por OnPoint NYC, la organización sin fines de lucro que administra estos espacios.

 “No se trata de una cueva en donde se alienta el consumo de drogas. Se trata de un refugio para que centenares de personas, la gran mayoría desamparados, cuenten con un espacio seguro que le abre la puerta a opciones para salvar sus vidas. Y eso pasa por la opción de que conozcan planes que ofrece la Ciudad para superar sus adicciones. Es una efectiva intervención de salud”, explicó Beltré.

Hasta la fecha, nadie ha muerto en ninguno de los centros.

Encendida controversia

Este primer programa de consumo supervisado en Nueva York, surge cuando se registra la crisis de consumo de drogas más letal en la historia de Estados Unidos. Muchos republicanos y demócratas moderados argumentan que fomentan tasas más altas de uso de drogas o simplemente brindan aprobación social al uso de sustancias ilegales. 

Uno de los principales y más poderosos factores que tiene en contra estos centros, es que son ilegales según la Ley Federal contra el Abuso de Drogas de 1986. Específicamente, un estatuto convierte en un delito grave “abrir, arrendar, alquilar, usar o mantener a sabiendas cualquier lugar, ya sea de forma permanente o temporal, con el propósito de fabricar, distribuir o usar cualquier sustancia controlada”.

Los críticos las ven como “respuestas ilegales” a la lucha contra las adicciones, pero en particular en la ciudad de Nueva York parece tener el camino más despejado con el apoyo renovado de la Ciudad y algunos asambleístas que promueven una legislación para expandirlos por todo el estado.

“Con orgullo llevo el proyecto de ley para autorizar los Centros de Prevención de Sobredosis en el Senado del Estado de Nueva York”, anunció el Senador Gustavo Rivera, quien representa a El Bronx.

El legislador aduce que se trata de lugares seguros, donde las personas que consumen drogas pueden recibir atención médica. También ayuda a abordar las preocupaciones que tienen ciertos neoyorquinos con respecto “al consumo de sustancias en nuestras calles y su impacto en nuestras comunidades”, argumenta el senador.

Pero en la acera del frente de este debate, se ubicó la congresista Nicole Malliotakis, una republicana que representa a Staten Island y partes del sur de Brooklyn, quien incluso presentó un proyecto de ley para “quitar fondos” a las OPC mediante la retención de fondos federales de cualquier ciudad, estado, tribu o entidad privada en donde operen.

“He presentado una legislación para garantizar que los fondos federales no financien a estas galerías de tiro de heroína, que solo alientan el uso de drogas y deterioran nuestra calidad de vida. Es un abuso atroz que se use en esto dólares de los contribuyentes”, dijo en un comunicado compartido por medios locales.

En el programa de prevención de sobredosis se suministra jeringuillas y otros instrumentos de consumo a las personas con adicciones.

Una crisis letal en NYC

Las muertes por sobredosis en la ciudad de Nueva York han aumentado constantemente durante los últimos 15 años. En 2017, los datos confirman 1,441 decesos por esta causa, considerado el año más mortífero registrado.

De acuerdo con algunas tendencias compartidas por el DOHMH, alguien tiene la probabilidad de morir por una sobredosis de drogas cada siete horas.

En el fatídico 2017, más personas murieron por sobredosis en la Gran Manzana que por suicidio, homicidio y accidentes automovilísticos combinados.

Pero justamente en plena lucha por la pandemia en 2020 y 2021 las alarmas se volvieron a encender: solamente en el primer trimestre de 2021, casi 600 personas perdieron la vida por uso excesivo de drogas, lo cual significa la mayor fatalidad concentrada en tres meses desde que se hace seguimiento a estas estadísticas.

Fentanilo que mata

Todos las investigaciones y cruces estadísticas cruzados por DOHMH coinciden que desde 2014, el fentanilo, un opioide de 50 a 100 veces más potente que la morfina, ha impulsado el aumento dramático en muertes por sobredosis.

La epidemia de sobredosis de opioides en la ciudad de Nueva York, persiste a pesar de los esfuerzos actuales, que incluyen la disponibilidad de servicios de tratamiento, intervenciones y un mayor acceso al rescate de sobredosis de emergencia con el medicamento naloxona. 

Los defensores de las OPC aseguran que se evita que centenares de personas permenezcan en las calles bajo el riesgo de la muerte. (Foto: F. Martínez)

En números: morir por sobredosis en NYC

  • 596 muertes en la ciudad de Nueva York en el primer trimestre de 2021, esto representa el mayor número de muertes por sobredosis en un solo trimestre desde que comenzaron los informes en 2000. 
  • 30.5% aumentó la tasa de muerte por sobredosis por cada 100,000 residentes de la ciudad de Nueva York en 2020, en comparación con 21,9 en 2019. 
  • 85% de las muertes por sobredosis en 2020 estuvieron vinculadas al uso de opioides.
  • 77% de las muertes por sobredosis en el 2020 por cuatro años continuos, el fentanilo ha sido la sustancia más común.
  • 93 % de las sobredosis estuvieron asociadas con la heroína, el 81% por la cocaína, el 80% de las sobredosis de alcohol.
  • 77 % de las sobredosis causadas por analgésicos opioides y el 66 % de las sobredosis de anfetaminas. 
  • 38,2 por cada 100,000 residentes de la Gran Manzana afectados por muertes por sobredosis eran afroamericanos .
  • 2019 a 2020 fue el periodo en que las tasas de muerte por sobredosis aumentaron entre los neoyorquinos blancos (24,3 a 32,7 por cada 100 000 residentes) y los neoyorquinos latinos (27,1 a 33,6 por cada 100,000 residentes).
  • 68,7 por cada 100,000 residentes del sur de El Bronx se concentró la tasa más alta de muerte por consumo de drogas en la ciudad.