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¿Cuánto ha avanzado la guerra contra la infernal criminalidad en NYC en los primeros 100 días de Eric Adams como Alcalde?

Todas las estadísticas apuntan a una ola muy alta de crímenes en 2022. Las nuevas recetas anti-armas son aplaudidas por quienes piden mano dura al crimen, pero repudiadas por quienes pronostican una nueva era de criminalización de negros e hispanos. El próximo verano será una prueba de fuego para el plan se seguridad que estrena la Ciudad

¿Cuánto ha avanzado la guerra contra la infernal criminalidad en NYC en los primeros 100 días de Eric Adams como Alcalde?
Foto: Alexi J. Rosenfeld / Getty Images


El alcalde Eric Adams logró calar su discurso de “mano firme” contra la repuntada violencia armada en las elecciones municipales de 2021.Tomó posesión el pasado primero de enero y hoy cumple exactamente 100 días en el poder, un periodo que coincide con uno de los inviernos e inicio de primavera más violentos y sangrientos en la historia reciente de la Gran Manzana.

En estos primeros 100 días, que suele ser un periodo del calendario que marca balances, logros, críticas y evaluaciones para todos los gobernantes, casi todas las opiniones coinciden, que en materia de seguridad pública, el nuevo mandatario dio en pocos días un rotundo giro al timón de cómo la Ciudad asumía el abordaje de la criminalidad.  

El mandatario puso contramarchas, rearmó y trajo de vuelta estrategias del pasado que habían sido eliminadas por su predecesor Bill de Blasio, pero que a su juicio, traerán de regreso la paz a los neoyorquinos.

Solo en un par de semanas, se reintegró la controversial unidad anti-crimen del Departamento de Policía de Nueva York (NYPD), se anunció una política de seguimiento minucioso de “delitos de calidad de vida” que para los entendidos revitaliza la estrategia de “Ventanas Rotas” (‘Brokens Windows’) la cual “no perdona” delitos menores como saltarse los torniquetes del Subway, usar música a todo volumen, beber alcohol, orinar en las calles.

En la anterior ecuación de medidas, también se incluye una mayor vigilancia en vecindarios por definición más violentos, lo cual en opinión de expertos, también resucita la práctica Pare y Revise (‘Stop and Frisk’), asociada con una desproporcionada criminalización de las minorías negras e hispanas en el pasado.

“Tendremos mejoras antes de los meses de verano, cuando tradicionalmente vemos un aumento en el crimen. Todas nuestras medidas han sido trabajadas con las comunidades más agobiadas por la inseguridad. En todas estas acciones, nos vamos a distanciar de los abusos policiales del pasado”, ha reiterado el mandatario en sus propios balances.

El asesinato de los dos jóvenes policías en Harlem sensibilizó como ningún otro hecho este año sobre el flagelo de las violencia armada en la Gran Manzana. (Foto: F. Martínez)

Primeros meses muy violentos

El anuncio de las nuevas medidas se han encontrado con una violencia armada que galopa a toda velocidad tantos en los vecindarios tradicionalmente más “calientes”, como en todas las estaciones del Subway.

Desde el 1 de enero, hasta esa semana,  332 neoyorquinos han sido víctimas de la violencia armada, un aumento del 14.5% si se compara con 2021.

Todo esto acompañado con hechos de sangre que han conmovido a la ciudad, como el asesinato de los dos policías hispanos, Jason Rivera y Wilbert Mora, que fueron baleados en un apartamento en Harlem al atender una llamada al 911.

Desde entonces, noticias de asesinatos como el de la joven puertorriqueña que recibió un disparo mortal mientras trabajaba en un Burger King, y más recientemente Esperanza Soriano, una abuela dominicana de 61 años, que fue mortalmente baleada cuando quedó atrapada por el fuego en una disputa entre bandas en El Bronx, han movido más la fibra del miedo y el dolor de los neoyorquinos.

En vecindarios de El Bronx y el Alto Manhattan, arrinconados por la violencia, los residentes en un alta proporción apoyan devolver poder a NYPD. (Foto: F. Martínez)

“Queremos mano dura”

“Estos tres meses han sido muy tristes para los neoyorquinos. Han matado a policías, a niños, abuelitas, empujan a la gente en el metro. Los pequeños comerciantes en los barrios más pobres están agobiados. El Alcalde sí ha dado señales de cambio. Pero la mayoría, quiere más mano más dura. Como dejaron que avanzaran los delincuentes por años, no será fácil controlarlos”, razona alarmado en una esquina de El Bronx el bodeguero Francisco Marte.

Desde las protestas por la brutalidad policial ante el asesinato de George Floyd, que impulsó en el verano de 2020 una serie de leyes que rebajaron el presupuesto y el poder de la Uniformada, asociaciones de pequeños comerciantes han levantando las banderas a favor de los oficiales.

“Por esas protestas saquearon a nuestros comerciantes. Por los cambios en las leyes nuestros comerciantes de los barrios más pobres ahora están más indefensos. Los hampones le perdieron el respeto a la autoridad. Quienes hemos padecido somos los que vivimos en los vecindarios de la clase trabajadora. Hay demasiadas armas. Todos los días sabemos de un inocente que recibe un disparo”, aseveró Marte quien dirige la Asociación de Bodegas y Pequeños Negocios de NYC.

El “infierno” del Subway

Aunque la mayoría está de acuerdo en que es demasiado pronto para que las políticas de Adams muestren resultados, otra verdad reflejada en números oficiales, es que todos los delitos graves aumentaron un 44% hasta el pasado domingo. Si se contrasta con el mismo periodo de tiempo el año pasado.

Además, el 49% de los usuarios regulares del Subway, aseguran en algunas encuestas, que evitan a toda costa bajar “al infierno” de los vagones por temor a ser asesinados, asaltados o empujados a los vagones.

En los primeros días de Adams, en su nuevo despacho en el City Hall, la ciudad también estuvo sacudida por el empujón de la asiática Michelle Alyssa Go, de 40 años, quien resultó triturada en los vagones del tren en la estación Times Square. El responsable confesó el asesinato. Era uno de los miles de desamparados con problemas mentales que deambulan en este sistema.

“Cada vez hay más. Yo no observo ningún cambio. Es difícil hacer un viaje sin que estén molestando en los vagones. Ellos necesitan ayuda. Pero nosotros los viajeros seguridad. Ahora preferimos estar encerrados”, comentó la colombiana Carmen González, de 50 años, residente de Queens.

Al sexto día de asumir oficialmente el cargo, Adams conformó con el apoyo de la gobernadora Kathy Hochul el Equipo de Apoyo de Opciones Seguras (SOS) que envió más fuerza policial para aumentar la vigilancia en los puntos “más calientes” del Subway e intervenir en los problemas de los ‘sin techo’ que pernoctan en rieles y estaciones.

Cuatro meses después, los efectos reales de esta acción, todavía no están claros.

Saltar los torniquetes del Subway podría traer muchos problemas. Estas conductas se han focalizado nuevamente como un delito contra “la calidad de vida”. (Foto: F. Martínez)

¿El plan funcionará?

En lo que sí hay diferencias radicales de criterio, es alrededor de la efectividad a futuro de las dos políticas clave anunciadas por Adams para frenar el auge criminal: Primero, la restauración de la desmantelada Unidad Anti-crimen de NYPD, llamada ahora Grupos de Seguridad Vecinal, y segundo, la reedición de una serie de estrategias que para los críticos se asemejan a las prácticas de Pare y Revise (‘Stop and Frisk’) y Ventanas Rotas (‘Broken Windows’).

En ambos casos, el propio mandatario niega rotundamente que se trate de traer al presente prácticas del pasado asociadas con abuso policial: “No retrocedemos, pero la ciudad tampoco retrocede en el crimen. La clave aquí es el equilibrio entre justicia y seguridad”.

En síntesis, el plan maestro consiste en desplegar más oficiales del nuevo escuadrón en 30 comisarías y cuatro distritos policiales de viviendas públicas, en donde derivados de los balances de la Uniformada, se concentran el 80% de los tiroteos en la ciudad. Cuentan con uniformes especiales y con vehículos no identificados, con la misión de sacar las armas de las calles.

En este sentido, portavoces de la Asociación de Benevolencia de la Policía de Nueva York (PAB) un sindicato de uniformados que estuvo enfrentado a las políticas de seguridad adelantadas por el exalcalde Bill De Blasio, han compartido que “hasta ahora” le están dando un voto de confianza a Adams.

“No es razonable esperar que el alcalde Adams y la comisionada de NYPD, Keechant Sewell, den la vuelta por completo al barco en 100 días, cuando sus predecesores pasaron ocho años regalando las calles a los delincuentes”, razonó Pat Lynch, presidente de PAB a medios locales. 

El razonamiento de Lynch es que ahora hay una notable diferencia con un alcalde que está dispuesto a  decirle  a los agentes de policía que tienen “poder para hacer su trabajo’”.

“No prometa demasiado”

En contraparte, Jeffrey Fagan, un experto en delitos de la Facultad de Derecho de Columbia, analiza en una entrevista con la publicación Politico, que hay una serie de factores externos que hacen imposible que un alcalde garantice, por sí solo, una reducción en las tasas de delincuencia.

Sería inteligente no prometer demasiado”, aconsejó Fagan.

Este académico cuestionó la metodología en el control de armas en las calles, a través de las nuevas unidades de la policía, además opinó que el enfoque en perseguir delitos menores, con la esperanza de que tal aplicación evitaría delitos más graves, “estaba mal dirigido porque es un viejo modelo de pensamiento sobre el crimen”.

También hay un consenso, casi absoluto, en la idea de que no existen soluciones inmediatas para que un Alcalde, sea quien sea, pueda desenquistar el flagelo de la violencia criminal, en pocos meses. Más aún, con todos los vientos en contra que sigue teniendo una ciudad, que apenas trata de levantarse de la pandemia.

En cambio, Nicole Gelinas, investigadora principal del Instituto Manhattan que hace seguimiento a temas de inseguridad en la ciudad de Nueva York, concluye en algunos artículos publicados en medios locales, que los planes adelantados por la nueva administración municipal “merecen una oportunidad”.

Gelinas pondera que es poco probable que el plan revierta el aumento de la delincuencia por sí solo, a menos que la Ciudad esté dispuesta a intensificar la vigilancia proactiva, volviendo a centrarse en los delitos menores de “calidad de vida”.

En la línea de fuego: Reforma en la ley de fianzas

Desde otro flanco muy espinoso, en su plan capital contra el crimen, el mandatario solicitó formalmente a la Asamblea Estatal la revisión de legislaciones vinculadas a la administración de la justicia penal, como las leyes de reforma a las fianzas vigentes desde 2020, el aumento de la edad de responsabilidad penal y descubrimiento de antecedentes penales, que a su criterio han puesto en la calle a personas peligrosas.

En medio de una ola de balaceras y de violencia en los trenes, la gobernadora Kathy Hochul se sumó a esta visión. Y, de hecho, logró finalmente negociar este viernes con la resistencia del ala demócrata más progresista, algunas modificaciones que serán incluidas en el presupuesto fiscal estatal de 2023.

Se acordó permitir a los jueces fijar fianzas para los acusados reincidentes, quienes cometan delitos de odio y cargos relacionados con armas. 

Ahora quedará a discrecionalidad de jueces, si los antecedentes penales de alguien determina que haya probabilidad de hacer “daño” si es liberado.

La presencia policial en las calles se vio mermada por el golpe al presupuesto de NYPD, ahora la expectativa es cómo estos nuevos “movimientos” bajen las cifras del crimen en el verano. (Foto: F. Martínez)

Los temores ante “tolerancia cero”

En la campaña por los cargos municipales, el año pasado estaba en un punto caliente la violencia criminal y un informe del ‘Manhattan Institute (MI)’, reveló que uno de cada cinco votantes de la Gran Manzana estaba altamente “preocupado por la seguridad pública”, más que cualquier otro aspecto, incluso en medio de los desafíos económicos de la pandemia.

Más importante aún, el 68% de los encuestados “un poco” o “fuertemente” apoyaron “el uso de un modelo de policía comunitaria“, donde la policía colaborara activamente con las comunidades para detener las balaceras.

En general la política etiquetada por muchos como “Tolerancia Cero”, viene acompañada con un nuevo escuadrón anti-armas, la intolerancia a los crímenes menores, como evitar pagar el Subway. Como era predecible, ha generado reacciones adversas de organizaciones de defensa de los derechos civiles que pronostican tiempos de persecución a los más pobres, los afroamericanos y los hispanos.

En este panorama, se predice que volverán los tiempos de los ex mandatarios Rudolph Giuliani y Michael Bloomberg, marcados por denuncias y reportes de prácticas policiales de persecución y abuso policial a las minorías étnicas de la Gran Manzana.

La nueva medida se utilizará inicialmente en vecindarios que experimentan altos índices de violencia armada en Brooklyn y el Bronx.

Decenas de organizaciones pronostican una nueva era de encarcelaciones masivas.

“Simplemente están duplicando estrategias policiales desacreditadas que no nos harán más seguros y solo exacerba aún más las disparidades raciales en el sistema legal penal de Nueva York”, razonó Molly Griffard, abogada en Legal Aid Society.

En función al balance de varias organizaciones antes de que se repotenciaran los nuevos escuadrones y se ordenara poner más en la mira los delitos “de calidad de vida”, solamente en el 2021, el 91% de los 1,524 arrestos en intervenciones policiales similares fueron de neoyorquinos negros y latinos.

¿Qué dicen los números?