Juan Ardila: el político colombo-hondureño que está a un paso de la Legislatura estatal de NY

El abogado de 28 años, hijo de padre colombiano y madre hondureña, ganó la nominación demócrata por el Distrito 37 para la Asamblea, quien aspira llevar más fuerza progresista a la cámara baja

Juan Ardila ganó las primarias demócratas a la Asamblea estatal por el Distrito 37 de Queens
Juan Ardila ganó las primarias demócratas a la Asamblea estatal por el Distrito 37 de Queens
Foto: Edwin Martínez / Impremedia

Con apenas 28 años y una amplia experiencia en asuntos de ayuda comunitaria, el abogado Juan Ardila, se anotó la victoria en las pasadas elecciones primarias demócratas, de cara a su aspiración por llegar a la Asamblea estatal por el distrito 37 de Queens.

Hijo de padre colombiano y madre hondureña, el joven político, nacido en el hospital Elmhurst y criado en Maspeth, derrotó con sus posturas progresistas a otros candidatos que se disputaban la nominación demócrata para suceder en la curul a Cathy Nolan, quien estuvo 37 años en Albany y esta vez optó por no buscar su reelección.

El futuro asambleísta, quien en su aspiración contó con el respaldo de varias políticas progresistas como la congresista Alexandria Ocasio-Cortez, la asambleísta Catalina Cruz y la senadora estatal Jessica Ramos, dejó relegados a los candidatos moderados en los comicios, demostrando que su distrito buscaba un cambio.

Y es precisamente ese cambio el que Ardila buscará promover desde su silla en la Legislatura estatal para los vecindarios de Long Island City, Maspeth, Ridgewood y Sunnyside, que representa, así como para otras partes de Nueva York, según dijo en entrevista con El Diario NY.

El futuro asambleísta aseguró que desde la Legislatura dará la pelea para impulsar medidas que garanticen mayores opciones de vivienda asequible para los neoyorquinos más vulnerables, entre ellos los inmigrantes, al igual que la promoción de empleos, inversión en planes para la juventud y lucha contra el cambio climático.

Ardila confesó que llegar a Albany no solo lo llena de orgullo por las ideas progresistas que representa sino porque siente que su gente hondureña y colombiana siente que uno de los suyos llegó desde la comunidad al ruedo legislativo, dándoles más voz.

¿Por qué decidió lanzarse al ruedo político estatal?

“La verdad toda la vida yo quería estudiar ciencias forenses, pero a los 17 años le llegó a mi mamá una carta donde le decían que le estaban negando la residencia, y los abogados no mostraron que el siguiente paso era una carta de deportación, entonces ese suceso en mi vida me hizo cambiar mis pensamientos y estudié leyes. Yo pensaba que estudiando leyes podría ayudar a mi gente inmigrante y a mi familia en Honduras, que estaba en peligro allá por los bandoleros, pero luego entendí que siendo abogado solo podía poner en práctica las leyes que ya están hechas, entonces quise meterme en asuntos de políticas públicas, porque como legislador uno las puede cambiar y puede mejorar las cosas”.

¿Qué significa llegar a Albany viniendo desde abajo?

“Es algo muy emocionante, pues yo crecí en Maspeth y por décadas nunca hemos tenido un representante hispano, ni nadie que se viera como nosotros, que hable como nosotros, que sepa nuestras experiencias, y eso me enorgullece. Mi mamá trabaja en limpieza, mi papá trabajaba como taxista y luego tuvo una zapatería en Jackson Heights, así que creo que tener esas vivencias y llevarlas a Albany va a ser muy útil para poder pelear por nuestra gente”.

¿Cuáles son los proyectos que desearía mover desde la Legislatura?

“Número 1 son las viviendas y luchar por protecciones para los inquilinos. Quiero empujar el proyecto de ‘Buena causa’ para garantizar que los caseros no saquen a los inquilinos de los apartamentos sin razón. También quiero promover frenos al aumento de rentas, pues en mi distrito hay bastante desplazamiento de gente y los precios de los apartamentos están cambiando exageradamente. En Maspeth ni siquiera hay transporte, no hay trenes y los buses son limitados, así que tenemos que cambiar eso. También quiero empujar un proyecto para legalizar los sótanos para rentar, pues la mayoría de gente que viven ahí son inmigrantes y urge legalizarlos y así promover la seguridad de los inquilinos, ayudar a los dueños de esas casas y generar más trabajos a quienes trabajan en construcción”.

¿Qué más quisiera impulsar desde su silla en la Asamblea estatal?

“Cambios en educación. Acá, por ejemplo, no tenemos salones bilingües ni duales de idiomas siendo un distrito lleno de inmigrantes y muy diverso. Necesitamos expandir más el Universal pre-k, pues es importante que los niños puedan empezar a estudiar desde los 3 años. Así su desarrollo va a ser tremendo y de paso estaríamos ayudando a las familias inmigrantes con educación gratis, que les ahorra entre $10,000 y $15,000 y a no pagar guarderías. Quiero ver que la gente tenga acceso a beneficios sin miedo, pues después de la pandemia vimos sufrir mucho a nuestra comunidad y a la comunidad afroamericana”.

Las cosas en Albany no son color de rosa; ¿Qué sello especial tiene para poder mover proyectos convenciendo incluso a conservadores allá?

“Yo siempre me he movido sin miedo, identificándome como progresista, pero nunca he aislado a nadie y así voy a seguir trabajando allá. Creo que uno puede ser progresista y luchar, pero al mismo tiempo ser consciente de que en Albany no todo el mundo piensa igual que yo. Allá la mayoría son moderados y hasta conservadores, y por eso seguiré trabajado con las dos ramas del partido, los de la izquierda y los del centro, porque eso es lo que hay que hacer. Hay que trabajar con las diferentes partes para sacar las cosas adelante, pero sin renunciar a mis valores. Yo creo en lo que creo y siempre voy a luchar por eso, y sé que hay que ir a pelear y para eso estamos. Pero hay que ser consciente de cuáles son las peleas en las que me voy a meter y en cuáles no, pues tampoco se trata de ir a hacer enemigos. Hay que mirar cómo trabajar juntos”.