En punto crítico el déficit de personal en ancianatos de NY: 96% de estos centros no tuvo inspectores oficiales a principios de año

Organizaciones denuncian que la ausencia de empleados y voluntarios en programas de defensores, ha dejado sin "ojos ni oidos", a esta población vulnerable interna en los asilos de NY

Solo 24% de los centros de atención prolongada de Nueva York están dotados con el personal necesario, sostienen los sindicatos.
Solo 24% de los centros de atención prolongada de Nueva York están dotados con el personal necesario, sostienen los sindicatos.
Foto: AFP / Getty Images

Un tema muy sensible para Nueva York, que además trae al presente dolorosos recuerdos y dudas, vuelve nuevamente a resonar: “En los primeros tres meses de este año, el 96% de los hogares de ancianos y centros de cuidados para adultos de la Gran Manzana, no fueron debidamente inspeccionados”.

La afirmación anterior, es la conclusión de un minucioso informe divulgado por AARP Nueva York, una organización sin fines de lucro, dedicada a dar soporte a la población envejeciente en el país.

En todo el estado, hay 1,400 hogares de ancianos, centros de vida asistida y otras unidades de atención para adultos con licencia, que albergan a adultos mayores y personas con discapacidades.

“Es terrible el hecho de que casi ninguno de estos centros en la ciudad de Nueva York, y más de la mitad de los centros del estado, hayan sido inspeccionados por la agencia estatal a cargo de su supervisión, en el primer trimestre de este año”, aseveró en un comunicado Beth Finkel, directora estatal de AARP NY.

Finkel dirige el dedo acusador específicamente al Programa de Defensores de Cuidados a Largo Plazo (LTCOP), que reúne a un grupo de personas que se supone son los “ojos y los oídos”  de los residentes y sus familiares, que ayudan a comprender y ejercer sus derechos a una buena atención y calidad de vida.

Lo ideal es que esto organismo defensor, cuente con un empleado a tiempo completo por cada cinco centros. Pero hasta ahora esta posibilidad se mantiene muy lejana.

Por ello, las organizaciones defensoras de los adultos mayores, están urgiendo una inversión de $15 millones en el presupuesto estatal del próximo año, para permitir que el LTCOP haga su trabajo.

“Las contribuciones del estado de Nueva York, a este programa parcialmente financiado por el Gobierno federal, son unas de las más bajas del país. Lo que hace que los proveedores dependan demasiado de los voluntarios”, aseguró Lindsay Miller, directora ejecutiva de la New York Association on Independent Living. 

Pocas manos

A juicio de la activista, esto se ha convertido en “un gran problema”. Cada vez es más difícil reclutar voluntarios para el programa. La mayoría de ellos son mayores y vulnerables a enfermedades infecciosas. Por eso, se han alejado de los centros.

En este sentido, pero desde otro ángulo, la puertorriqueña Jacinta Pereira, de 58 años, quien tiene interno a su padre adoptivo en un centro en Queens, relata que desde que abrieron las visitas nuevamente, después de dos años de restricciones pandémicas, hay más supervisión familiar.

“La verdad, es que hay muchas fallas de personal. Una sola enfermera está sobrecargada para muchos ancianos. Y eso por su puesto genera fallas. Pero eso no significa que haya malos tratos intencionales. Sino que hay problemas de servicios por deficiencia mano de obra profesional que los atienda”, testifica quien además acude todas las tardes a ayudar a un asilo “en lo que puede”.

Jacinta comparte que no se quiere imaginar lo que pasó allí, cuando las visitas familiares quedaron suspendidas. Ahora mismo, los ancianos pasan tiempo sin que nadie les pueda cambiar el pañal, por mencionar solo un ejemplo.

“Quiero ser justa. No se trata de mala intención del personal. Las personas que trabajan en este sector lo hacen con mucho amor. Para esto se tiene vocación. Pero están saturados. Imagínate trabajar con pacientes que tienen problemas mentales como mi papá”, acotó la isleña.

Solo 27% de asilos con personal adecuado

Por su parte, 1199SEIU, el sindicato más grande de trabajadores de la salud en el país, en un comunicado el pasado mes de septiembre, dejó claras sus preocupaciones sobre la crisis en la disponibilidad de personal de todo tipo, en hogares de ancianos de Nueva York. 

“Durante dos años de pandemia, el público elogió a estos trabajadores caracterizados por muy bajos salarios, como los héroes de la pandemia. Sin embargo, ahora están siendo alejados de este sector, por las ineficientes condiciones laborales”, destacó este sindicato.

Otro punto que remarca 1199SEIU y que agudiza la ineficiencia de los servicios en estos centros, es que los propietarios de asilos de ancianos, no están implementando políticas y prácticas efectivas de reclutamiento y retención. 

“En consecuencia, están obligando al personal a trabajar en instalaciones, con un número insuficiente de cuidadores”.

Los balances de este sindicato apuntan a que solo el 27% de las residencias de ancianos tienen un nivel de dotación de personal promedio óptimo, especialmente durante los fines se semana.

El Diario solicitó a la oficina de la gobernadora Kathy Hochul un comentario sobre las denuncias de estas organizaciones. Hasta el cierre de esta edición, no había recibido respuestas.

Voces de Ancianos: No pasaremos la página

Pero existen otras “cuentas pendientes”, vinculadas con estos centros, las cuales la mandataria estatal ratificada en su cargo esta semana, difícilmente podrá ignorar.

La delicada controversia sobre las muertes masivas en ancianatos de Nueva York, durante el inicio de la crisis por la pandemia de COVID-19, tendrá un nuevo capítulo en las próximas semanas.

“Nosotros solamente estábamos esperando, que se supiera quién era el nuevo liderazgo electo, para continuar con nuestra petición de una investigación imparcial sobre la muerte de nuestros familiares, que incluya a factores independientes, no puestos por la misma gobernadora”, anunció la puertorriqueña, Vivian Rivera, fundadora de la organización ‘Voces de Ancianos’.

Rivera se refiere a la investigación alrededor de la administración del exgobernador Andrew Cuomo, quien hasta su último día en el cargo, fue el centro de fuertes denuncias sobre su responsabilidad en la decisión del pasado 25 de marzo del 2020, de trasladar a pacientes con COVID-19, médicamente estables” a asilos de ancianos, cuando los hospitales estaban saturados de infectados.

Aunque no hay precisión de las cifras de fallecidos en centros de cuidados a ancianos en estas circunstancias, aún confusas, algunas aproximaciones refieren que alcanzó las 16,000 muertes.

Esa controversia se encendió aún más, luego que la Fiscal General de Nueva York Letitia James, reveló la apertura de una investigación criminal que detalla que presuntamente la cifra de ancianos fallecidos durante los meses iniciales de esta crisis, no había sido verdadera: De acuerdo con los cálculos de esta denuncia, se estima que murieron por lo menos un 50% más personas de la tercera edad, que el número oficial reportado.

“Quienes perdimos a nuestros seres queridos por esa negligencia, no vamos a traer de vuelta a nuestros padres y abuelos, pero tampoco vamos a pasar la página. Sí queremos garantizar que en este Estado hayan más protecciones, para quienes tienen que estar internos en asilos de asilos, por alguna razón”, destacó Rivera.

La activista boricua, perdió a su madre, de 78 años, en marzo de 2020, en un centro de rehabilitación en Nueva York, mientras recibía terapia tras la operación de su rodilla izquierda. 

Todo sucedió durante los días más duros de la pandemia y justamente cuando empezaron a ser trasladados pacientes infectados a estos centros.

Rivera cuenta que recibió a las semanas “solo las cenizas” de su progenitora, una de las miles de víctimas de la COVID-19, internas en centros de rehabilitación.

“Esta situación tan grotesca no está todavía clara. Vamos a seguir exigiendo que estos lugares tengan una mayor supervisión. Que ante otra pandemia o crisis de salud pública, no se cierre del todo el acceso a los familiares. Nadie sabe realmente lo que pasó allí. Y nosotros insistiremos hasta el final en una investigación federal verdadera”, subrayó la portavoz de ‘Voces de Ancianos’.

NY tiene un centro de quejas:

  • El Departamento de Salud, Asilos de Ancianos y Vigilancia de Nueva York (ICF/IID) es la agencia responsable de investigar las quejas e incidentes de los asilos de ancianos en el Estado, que están relacionados con infracciones reglamentarias estatales y/o federales, en estos casos el denunciante debe presentar por escrito una queja contra un asilo de ancianos.
  • Si no puede enviar su queja mediante un formulario, puede comunicarse con la línea directa de quejas de asilos de ancianos (1-888-201-4563), a la que puede llamar las 24 horas del día, los siete días de la semana.
  • La línea directa está a cargo del personal de Vigilancia de Hogares de Ancianos y ICF/IID de 8:30 a. m. a 4:45 p. m. De lunes a viernes.También se puede dejar un mensaje de correo de voz fuera del horario comercial.
  • Todas las quejas e incidentes recibidos sobre hogares de ancianos son revisados ​​través de la Unidad Centralizada de Recepción de Quejas del Estado y se toman las medidas correspondientes.
  • Algunas denuncias requieren que los investigadores estatales realicen entrevistas, revisen registros médicos y realicen otras actividades en el lugar del hogar de ancianos.
  • La Unidad de resolución de quejas, compuesta por profesionales clínicos, llevará a cabo otras investigaciones y se comunicará con el centro para obtener registros médicos, registros del centro y otra información para determinar el resultado de la investigación.
  • En los casos en que se determine que el hogar de ancianos viola la regulación, se emitirá una citación al hogar de ancianos. Luego, la instalación debe presentar un plan de corrección que sea aceptable y corregir la práctica deficiente.

Grave déficit:

  • 96% de los 301 centros de ancianos en los cinco condados de la ciudad de Nueva York no fueron inspeccionados entre el 1 de marzo y el 31 de marzo de 2022, de acuerdo con la denuncia de AARP.
  • 78% no recibió ninguna supervisión en este mismo periodo de tiempo en Rockland y Westchester en donde se encuentran 127 de estas instalaciones indica el mismo reporte.
  • 73% tiene fallas de personal como enfermeras y cuidadores, especialmente los fines de semana.