Okupantes aterrorizaron a barrio de Brooklyn al tomar el control de un edificio de ladrillos
Los ocupantes del edificio de Brooklyn intentaron convencer a los oficiales de que estaban allí legalmente, lo cual era falso, procedieron a sacarlos del sitio

El pasado lunes, las autoridades tapiaron la casa de piedra rojiza de 560 metros cuadrados. Crédito: Seth Wenig | AP
Casi dos docenas de okupas aterrorizaron a los residentes y negocios de Brooklyn que rodena un edificio de piedra rojiza aparentemente vacía de $4 millones de dólares que ellos habían confiscado.
Los malhechores robaron paquetes de los porches de los vecinos, además, amenazaron a los peatones, dañaron propiedad privada, se drogaron en las escaleras y encendieron fuegos artificiales en las horas de la mañana, explicaron los residentes.
El edificio de tres pisos, localizado en 60 S. Fourth St. en South Williamsburg fue desalojado esta semana, luego de que las autoridades obligaran a los invasores a volver a las calles.
Asimismo, detuvieron a uno de ellos, identificado como Ryan Grewal, de 26 años, quien fue acusado de un delito grave por dañar una motocicleta a las afueras de la tienda JANE Motorcycles, explicó un vocero del Departamento de Policía de Nueva York (NYPD).
Grewal indicó a los funcionarios que vivía en 60 S. Fourth Street.
“Aterrorizaron a todo este vecindario”, expresó PJ Ximenez, el nuevo administrador del edificio.
Ximenez manifestó que los ocupantes ilegales primero se hicieron con el segundo piso luego de irrumpir en el apartamento de piedra rojiza el pasado 21 de septiembre. Pusieron una barricada en la puerta asegurada con una tabla de madera, en la que alguien escribió: “El hogar está donde está el porro”.
“Cuando llegué aquí por primera vez, encontré un montón de agujas y cucharas [para heroína], y dos de ellas usaban Narcan ”, señaló Ximenez. “Así que supongo que dos personas debieron haber tenido una sobredosis aquí”.
Los ocupantes ilegales, que uno de ellos camina con un bastón y al que Ximenez dijo que los otros lo llaman “trípode”, también irrumpieron en una cochera cerca detrás del edificio. Posteriormente, hicieron uso de láminas de acero corrugado para bloquear las puertas. Además, robaron computadoras almacenadas dentro, dijo Ximenez.
El pasado lunes, las autoridades tapiaron la casa de piedra rojiza de 560 metros cuadrados y, el martes, la dueña Stella Tsang, (que compró el edificio en 2021 y planeaba remodelarlo y modernizarlo) tenía una rotación de guardias de seguridad en el porche, informó New York Post.
Los ocupantes trataron de convencer a los oficiales de que estaban allí legalmente.
Ximenez, que ha vivido en el sitio por 58 años, explicó que los ocupantes ilegales presentaron a los agentes un contrato de arrendamiento que, de acuerdo a lo que dijeron, estaba firmado por la anterior propietaria del edificio, Francine Rosado. Tenía fecha del 25 de julio.
“El problema es que Francine murió en 2020”, dijo Ximenez, mostrándo su tarjeta obituario. “Supongo que se levantó de entre los muertos para firmar ese contrato de arrendamiento”.
El nuevo administrador del edificio expresó que todo lo que había dentro del edificio fue llevado a la acera el martes y que los ocupantes ilegales se apersonaron más tarde en una camioneta, uno de ellos dijo que se iban a casa y otro les preguntó: “¿Cuál?”
Actualmente, hay grafitis en la mayoría de las paredes y, como el edificio no tiene agua corriente, los ocupantes ilegales orinaban en frascos de vidrio y defecaban en baldes, añadió Ximenez.
“Fue repugnante”, añadió.
Entre el 21 de septiembre y el 2 de octubre, los okupas originaron 17 quejas al 311.
“Se llevaron dos de mis paquetes”, contó un residente enojado, que solicitó no ser identificado. “Le di las imágenes a la policía, así que no quiero que tomen represalias contra mi edificio”.
“Esos niños idiotas siempre bloqueaban la acera y se ponían muy desagradables si les pedías que se hicieran a un lado”, mencionó Cordelia Dalle, otra residente que vive a pocas cuadras del edificio. “Eran ruidosos y olían mal, y me alegro mucho de que esto no se haya prolongado durante meses y meses, lo que suele pasar. Espero que no vuelvan”.
Ximenez indicó que los ocupantes deberían estar encarcelados, luego de entrar a la fuerza, dañar el edificio y cometer robo de identidad con el contrato de arrendamiento falsificado.
“Son personas malas que consumen drogas”, dijo. “No son personas sin hogar, son drogadictos. Son criminales. Son terroristas domésticos”.
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